martes, 10 de noviembre de 2009

Chávez hasta en la ducha


Ducha comunista: 3 minutos, ni un segundo más ni un segundo menos...



A estas alturas pocos podrían dudar de la ``cubanización'' de Venezuela de la mano del inefable Hugo Chávez. Mientras el mandatario ha dilapidado miles de millones en armamentos y en regalos para promover su ``revolución bolivariana'' a nivel mundial y ahora aumenta sus gastos presidenciales, el pueblo venezolano enfrenta recortes en los servicios de electricidad y agua potable. Incluso el propio Chávez recomendó una ducha de tres minutos, conocida como la ``ducha comunista'', para ahorrar.

Es increíble que Chávez quiera ajustar el cinturón del pueblo, sus usos y costumbres, mientras no acepta fiscalización alguna y con impudicia suprema gasta a diestra y siniestra. Es que los únicos logros de la revolución chavista son un país polarizado, sistemáticamente empobrecido, conducido a quién sabe dónde por un régimen militarizado disfrazado de traje y corbata.

A estas alturas podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Chávez es la personificación de todo lo que dice combatir: un aristócrata amnésico que se olvida del pueblo y se ocupa sólo de alimentar su ego. También es un opresor y represor, amante de un solo tipo de libertad: la propia, para hacer lo que le da la gana.

Literalmente los venezolanos tienen ahora a Chávez hasta en la ducha. Parafraseando al propio mandatario, podríamos decir que el Palacio de Miraflores ya tiene un penetrante ``olor a azufre''. Por el futuro de Venezuela y América Latina, la patria de Bolívar necesita un exorcismo democrático pronto. ¿Restricciones para el uso de la internet será lo próximo? No se sorprendan.

José M. Andreu

El Nuevo Herald