viernes, 27 de noviembre de 2009

La pobreza abonó el terreno a los caudillos como Chávez y Morales


El caudillismo en América Latina crece en el terreno fértil de la pobreza, coincidieron el jueves los ex presidentes Alejandro Toledo, de Perú, y Carlos Mesa, de Bolivia, en un seminario celebrado en Lisboa previo a la Cumbre Iberoamericana.

``Cuando reduzcamos el número de pobres y excluidos, el terreno será menos fértil para esa expansión irresponsable del populismo autoritario, que se nutre de regalar migajas a los pobres insultando su dignidad'', manifestó Toledo, de 63 años, que fue presidente de Perú del 2001 al 2006 y que no descartó ser aspirante al poder en las elecciones del 2011.

``Si América Latina no derrota a la pobreza, el populismo estará enfrentándonos a una realidad dramática'', expresó por su lado Mesa, de 56 años, y quien gobernó Bolivia entre del 2003 y el 2005.

Ambos ex gobernantes intervinieron, junto al también ex presidente boliviano Jaime Paz Zamora (1989-1993), de 70 años, en el Foro Eurolatinoamericano de Comunicación que se desarrolló del lunes al miércoles en Lisboa.

Centrado en los ``200 años de independencia'' de las repúblicas hispanoamericanas, el foro trató menos de ese tema y más del caudillismo, asunto del que trató durante la primera jornada el ex gobernante español Felipe González (1982-1996), de 67 años, así como del futuro incierto que tiene la profesión de periodista.

Como González, Toledo se mostró preocupado por el uso que se le pueda dar a las armas que América Latina acumula, que en pocos años ha detraído $45,000 millones para armamento (unos 30,000 millones de euros), cantidad con la que se podría haber sacado a millares de personas de la pobreza, dijo.

Paz Zamora puso cara a los ``caudillos'' y dijo ``estamos hablando de Hugo Chávez, de Evo Morales, un poco de Alvaro Uribe y del caudillismo familiar de los Kirchner (Néstor y Cristina Fernández) y de Rafael Correa, que como que se anima y no se anima'', ironizó.

Paz Zamora propuso que, ante la ineficiencia de todos los procesos suramericanos de integración, los países deben usar a Brasil --al que definió como ``una potencia a nivel planetario y quien no quiera verlo es porque es ciego''--, de ``pivote de un nuevo'' proceso integrador mayúsculo'', pero ``sin perder soberanía''.

Según Paz Zamora, el surgimiento de caudillos como Chávez o Morales fue consecuencia de las imposiciones de políticas neoliberales dictadas por los organismos multilaterales, que desembocaron en profundos malestares y rebeliones sociales no sólo en Venezuela y Bolivia, sino en toda la región.

``El populismo autoritario es consecuencia de lo que no hemos sido capaces los líderes de América Latina en 150 años. Una democracia vieja, apolillada y oligarca construyó un terreno fértil para ello. Yo asumo mi responsabilidad por los cinco años que goberné'', dijo Toledo con tono de mea culpa.

Con la crisis en curso, para el 2012 cinco millones de personas se sumarán a ese 40 por ciento de población latinoamericana ``sentenciada a vivir bajo la línea de la pobreza'', afirmó Toledo.

El ex presidente peruano y otros 15 colegas han elaborado un plan social que someterán a los jefes de Estado y Gobierno en la Cumbre Iberoamericana que se celebra del domingo al martes próximos en Estoril y que está dedicada a la innovación, el conocimiento y a la crisis económica mundial.

``Ese populismo autoritario emerge en América Latina disfrazado de una democracia representativa del siglo XXI con otro nombre'', dijo en referencia al proyecto político de Hugo Chávez, a quien sin nombrarlo le reprochó la falta de equilibrios democráticos en Venezuela y los ataques a los medios de comunicación.

Por su parte, el ex mandatario boliviano, Mesa, criticó ``el autoritarismo con celofán democrático'' y ``el indigenismo excluyente'' de Morales en detrimento de una nación que se forjó también durante los trescientos años de periodo colonial y la etapa republicana tras la independencia.

Se refirió también a mitos como considerar a Morales el primer presidente indígena que ha habido en América, sin recordar al mexicano Benito Juárez o al propio Alejandro Toledo.


El Nuevo Herald