domingo, 28 de junio de 2009

El humor, víctima del conflicto israelo-libanés


La histórica enemistad entre Israel y el Líbano acaba de cobrarse otra víctima, si bien incruenta. El humorista francés Gad Elmaleh, que tenía previsto actuar en el conocido Festival de Beiteddine entre el 13 y el 15 de julio por tercer año consecutivo, ha cancelado su presencia en la cita veraniega libanesa tras la polémica lanzada por Al Manar, el canal de televisión de Hizbulá, que ha divulgado las simpatías del actor —de origen marroquí y confesión judía— hacia Israel para sustentar su oposición a que participe en la convocatoria cultural.

La pasada semana, un artículo de la página web de Al Manar presentaba al cómico, muy conocido y apreciado en el Líbano gracias a la francofilia de los cristianos del país del Cedro, como "un artista galo-israelí que muestra un completo entusiasmo por los 'intereses' israelíes". "Según su biografía, Elmaleh sirvió cuatro años en el Ejército israelí y participó en muchas guerras lanzadas por la ocupación sionista contra Gaza y contra el Líbano. De hecho, siempre ha dicho que 'si Israel le necesita para cualquier guerra, está listo para servir en cualquier momento'", se podía leer en el artículo del canal de la Resistencia.

Semejante cita atribuida a Elmaleh no aparece en ningún sitio, pero la simple acusación de haber participado en los conflictos lanzados por Israel es especialmente sensible en un país que ha sido invadido y atacado en diferentes ocasiones por su vecino del sur, la última hace sólo tres años. Su llegada a Beirut, de hecho, estaba prevista para el mismo día en que se cumple el tercer aniversario de la guerra lanzada por Israel en 2006 tras la captura de dos soldados israelíes a manos de Hizbulá y que causó más de 1.100 muertos además de provocar enormes daños en las infraestructuras del país.

Boicot online

Las 'fuentes' de Al Manar parecen ser algunas páginas web en las que se presenta una imagen de un soldado del Tsahal identificado como el actor que, según el representante de Elmaleh, corresponde a otra persona. Pero el desmentido no ha sido tan difundido como la imagen en sí, que pertenece a un homenaje colectivo al Ejército hebreo en el que figura la firma de Elmaleh. Suficiente para que muchos blogs se hayan hecho eco de la denuncia y que incluso se haya iniciado una campaña de boicot online para evitar que pise territorio libanés con escaso éxito: 37 personas la han apoyado con su firma.

La polvareda mediática ha magnificado las simpatías del artista con el Estado de Israel, gracias a la difusión de entrevistas como ésta en las que el actor, conocido por sus monólogos sobre el escenario pero también por su participación en conocidas películas al lado de pesos pesados como Daniel Auteuil, Audrey Tautouo o Gerard Depardieu, describe con pasión sus viajes y actuaciones en Israel y se jacta de hablar perfectamente hebreo, como le ocurre con el francés o el árabe. Algo que no tendría que influir en su participación en cualquier festival del mundo, pero que ha levantado tantas críticas que ha podido con las ganas del actor y de su entorno de volver al espléndido palacio del valle del Chouf libanés.

La noticia de la anulación de sus actuaciones se ha conocido hoy. Su agente, Gilbert Coullier, ha emitido un comunicado en el que dice verse "tristemente obligado a anular la participación del artista en el Festival de Beiteddine" por las "diferentes manifestaciones de hostilidad y llamamientos al boicot" hacia la presencia del humorista. El equipo de Elmaleh ha considerado que las críticas "ponen en peligro la seguridad del artista y comprometen el buen desarrollo de los espectáculos", si bien recalca que "las acusaciones [de haber servido en el Ejército israelí] son falsas".

Irónico comunicado

Por su parte, Wafa Saab, responsable del Festival, ha confirmado que la organización ha recibido numerosos correos electrónicos y llamadas exigiendo anular la actuación. Los responsables de Beiteddine consideran las acusaciones contra Elmaleh "un atentado contra la reputación del Festival" y ha emitido un duro comunicado claramente dirigido a Al Manar en el que recuerda que el comité "no necesita lecciones de patriotismo ni de arabismo. El comité no hace política, sus miembros son voluntarios que pretenden exclusivamente consolidar las actividades culturales y artísticas así como consagrar el papel pionero del Líbano en este ámbito".

"Gad Elmaleh es un artista marroquí de renombre internacional, y su agente ha publicado un comunicado en el que se asegura que su cliente no tiene ninguna relación con Israel (...). En cuanto a la religión del artista, no sabíamos que está prohibido a los judíos ejercer las mismas actividades que el resto de los ciudadanos del Líbano y de otro países árabe", prosigue en tono irónico.

La campaña lanzada por Hizbulá resulta un tanto infantil en un país donde vive una pequeña, pero significativa, comunidad judía y donde conviven —no siempre en paz— 18 confesiones religiosas. No es la primera: en otras ocasiones ya han estallado crisis similares tras la censura de libros o películas que irritan a los líderes religiosos de las diferentes comunidades.

Pero más allá de la polémica en sí, las acusaciones de Al Manar ponen de manifiesto la distancia insalvable que separa a los 'dos Líbanos'. El artículo ha provocado la reacción contraria pero igualmente furibunda por parte de medios cercanos a la coalición pro occidental, algunos de cuyos miembros se muestran favorables —si bien no siempre en público— a negociar una paz con Israel.

En un artículo publicado el pasado sábado, 'L'Orient Le Jour', rotativo en lengua francesa próximo al 14 de Marzo, en el poder, se mostraba indignado por las críticas de Al Manar. "¿Es que la sociedad civil, los intelectuales, los periodistas y los ciudadanos en general deben, pueden, continuar aceptando que una facción política, sea cual sea, intente convertirse en censor de actividades culturales y artísticas en el país?", podía leerse en las páginas de Cultura del rotativo francófono. Al final, los ataques contra un humorista revelan lo milagrosa que resulta la convivencia en un país tan pequeño como dividido.


http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/28/orienteproximo/1246204039.html