lunes, 3 de agosto de 2009

Arrecia la ofensiva contra la empresa privada

Un joven venezolano protesta por el cierre de la emisora radial CNB, en Caracas.
AP



En el marco de una auténtica ofensiva contra la empresa privada en Venezuela, el gobierno informó el lunes que se hizo cargo de forma temporal de dos de las mayores procesadoras de café del país, mientras el canal de noticias Globovisión fue atacado por simpatizantes del presidente Hugo Chávez y algunas de las estaciones de radio que quedaron fuera del aire por disposición de las autoridades comenzaron a transmitir por internet.

El ministro de Comercio, Eduardo Samán, en declaraciones a la televisora estatal, dijo que el gobierno acordó la "ocupación temporal'' por tres meses de las plantas de las procesadoras de café Fama de América y Madrid para investigar si esas empresas incurrieron en violaciones de la normativa sobre comercialización del producto, que viene enfrentando problemas de escasez desde hace varias semanas.

Las empresas afectadas por la medida no emitieron de momento comentarios.

Samán expresó que las autoridades iniciarán una averiguación para determinar si las empresas tomadas "tienen prácticas monopólicas'' o han incurrido en "contrabando de extracción'' del café hacia el exterior, y afirmó que de comprobarse esa situación "vamos a proponer la medida de expropiación''.

Indicó que el gobierno tomará el "control del procesamiento de café y la distribución'' para evitar la escasez del producto que es uno de los más demandados en Venezuela.

La productora Rosa Santaromita dijo a Globovisión que "no hay café porque los productores venezolanos hemos erradicado los cafetales y nos hemos dedicado a otras actividades porque no hay estímulos para producir''.

Explicó que como consecuencia del control de precios, vigente desde el 2003, la producción del café no le permite márgenes de rentabilidad a los agricultores, y es por ello que han tenido que dedicarse a cultivar otros rubros para no ir a la quiebra.

El ex ministro de Agricultura Hiram Gaviria declaró a The Associated Press que el país enfrenta este año una caída en la producción, y que "si acaso se llegará a 900,000 quintales'' de café.

"Por primera vez en 150 años vamos a importar café'', indicó Gaviria. Agregó que el país requerirá traer del exterior unos "23 millones de kilos'' para suplir el déficit.

Precisó que para el año 1998 Venezuela generaba 1.7 millones de quintales de café y que después de 10 años de mandato del presidente Chávez la producción ha caído a casi la mitad.

En un grave incidente de violencia, mientras tanto, un grupo de hombres que se identificó como aliado del gobierno, atacó la sede de Globovisión y lanzó dos bombas lacrimógenas al interior de la televisora, dejando como saldo un vigilante lesionado con quemaduras en una mano.

El director general de Globovisión, Alberto Federico Ravell, dijo a la prensa que cerca del mediodía un grupo de motorizados, que portaba banderines de la organización oficialista Unión Popular Venezolana (UPV), asaltó las instalaciones del canal, al norte de la capital.

Relató que algunos de los integrantes del grupo "amenazaron con armas'' a los vigilantes para ingresar a las instalaciones, y lanzaron dos bombas lacrimógenas que generaron conmoción entre los trabajadores de la planta.

En el incidente resultó lesionado un vigilante, que sufrió una quemadura en la mano derecha, cuando trató de sacar de uno de los pasillos del canal una de las bombas lacrimógenas que lanzaron los atacantes, precisó el directivo.

Ravell consideró el hecho como un "atropello'' a la libertad de expresión y contra el derecho a la vida, y responsabilizó al presidente Chávez por lo que pueda ocurrir en el canal, que es fuerte crítico del gobierno.

"Si usted lo que quiere es acabar con nosotros, hágalo de una vez'', expresó Ravell dirigiéndose al mandatario.

El ministro de Relaciones Interiores, Tareck El Aissami, condenó el incidente, y dijo a la televisora estatal que la policía judicial iniciaría una investigación para determinar los responsables.

"Sea quien sea, quien esté comprometido con esta acción violenta, que calificamos de delictiva, debe ser enjuiciado'', agregó El Aissami.

Cinco estaciones de radio del Circuito Nacional Belfort (CNB) comenzaron a transmitir a través de internet, en desafío de una decisión del gobierno de no renovar los permisos de transmisión a 34 emisoras.

La abrupta decisión se dio en medio de amenazas del gobierno de cerrar las operaciones de Globovisión y un polémico proyecto de ley que penalizaría los "delitos mediáticos''.

El grupo CNB, dirigido por Nelson Belfort, fue uno de los más golpeados por la medida debido a que cinco de sus diez radios salieron del aire el 1 de agosto al no recibir la renovación de la licencia de transmisión.

Belfort, quien también se desempeña como presidente de la Cámara Venezolana de la Radiodifusión, consideró como ilegal el proceso contra las radios y denunció que "no tuvimos derecho a la defensa''.

En un intento por mantener las operaciones CBN 102.3, una de las más populares de la capital, y otras cuatro radios que funcionan en los estados Zulia, Carabobo, Táchira y Falcón, comenzaron desde el pasado fin de semana a pasar su programación regular por la internet.

En medio de una plaza del este de la capital, CBN 102.3 instaló el lunes un estudio al aire libre para realizar sus programas habituales.

"Por ahora esa es nuestra conexión con el público para no dejarlo solo en un momento como este'', afirmó J.J. Bartolomeo, vicepresidente de Relaciones Institucionales de CNB, al asegurar que "es una forma de no estar arrodillados''.

Bartolomeo dijo a la AP que además de la internet, CNB evalúa la posibilidad de comenzar a transmitir su señal por televisión por cable al igual que lo hacen otras radios locales.

El directivo admitió sin embargo que la internet no compensará la fuerte caída en los ingresos por publicidad que representa la salida del aire. Sobre el futuro de los 200 trabajadores directos y otros 200 indirectos de las cinco radios cerradas de CNB, Bartolomeo señaló que los propietarios están "buscando todas las alternativas posibles para que el impacto sea el menor''.


El Nuevo Herald