sábado, 22 de noviembre de 2008

¿A quién culpará Barack Obama?


El presidente electo y quien le servirá de chivo expiatorio por un buen tiempo




Barack Obama va a recibir una economía débil, y como demuestran los índices bursátiles que siguen en descenso, pese a que un cambio de gobierno por regla general debería ser alentador, la situación no mejorará, a menos que el flamante presidente rompa las promesas de “cambio” que hizo durante su campaña electoral y se vuelque al centro.


Es inevitable que todo gobierno nuevo reciba todo lo que dejó el que se fue, siendo habitual entre la progresía, que el entrante le eche la culpa de lo malo al saliente, y si las cosas no empiezan a mejorar al ritmo esperado, suelen cantar el tango de las penurias durante años, acusando a otros de sus propios errores.

Fidel Castro sigue culpando de sus males a los Estados Unidos debido al bloqueo económico, por más que Cuba tenga 160 países adicionales para hacer negocios. Los palestinos endilgan su pobreza a Israel aunque están rodeados de 700 millones de sus “hermanos” árabes, y reciben miles de millones de dólares de generosos donantes. De igual manera, los izquierdistas latinoamericanos atribuyen a los liberales la miseria que ellos mismos están creando.

Barack Obama va a recibir una economía débil, y como demuestran los índices bursátiles que siguen en descenso, pese a que un cambio de gobierno por regla general debería ser alentador, la situación no mejorará, a menos que el flamante presidente rompa las promesas de “cambio” que hizo durante su campaña electoral y se vuelque al centro.

Cuando las economías empiezan a colapsar, la guerra se convierte en una contingencia más cercana, ya que los enemigos de los que se empobrecieron se envalentonan para atacar, al considerar a sus contrincantes menos aptos para defenderse.

Estados Unidos está en guerra y Obama prometió terminarla, trayendo a casa a los soldados desplazados en Irak. Sin embargo, al mismo tiempo dijo que aumentaría las tropas en Afganistán.

Poniendo las cosas claras, guerra va a haber con o sin los republicanos en el poder, y lo más seguro es que los conflictos en otros frentes aumenten en vez de que disminuyan.

Para darle la bienvenida a la Casa Blanca, Rusia empezó a desplegar misiles en Kaliningrado, una región aislada del resto del territorio ruso que colinda al norte con Lituania y al sur con Polonia, como respuesta a los misiles que Estados Unidos intenta colocar en la República Checa y Polonia, para defender a Europa de los Iraníes.

El escenario en progreso, es que Rusia seguirá acercándose y proveyendo armamento a todo aquél que se considere enemigo de Estados Unidos.

La izquierda norteamericana así como la extrema derecha, tienen como chivo expiatorio a Israel, y Obama presionará hasta el límite al estado judío para que ceda posiciones a favor de los árabes. Entre sus asesores hay anti sionistas y antisemitas de la talla de Zbigniew Brzezinski, que podrían llevar a un sensible deterioro e inclusive resquebrajamiento de las relaciones entre Israel y los Estados Unidos.

Sin haber siquiera designado un Secretario de Estado, el presidente anunció que apoya el plan Saudí --un Caballo de Troya-- para que Israel se repliegue a las fronteras de 1949, a cambio de su reconocimiento como nación por los árabes, lo que implica despojarlo de su pasado histórico, cultural y religioso, porque le obligarían a abandonar su capital, Jerusalén; el Muro de los Lamentos, Judea, Samaria, y el Golán, exponiendo sus ciudades a sus mortales enemigos. Además se haría el trasplante de millones de árabes a la zona, que alegarían ser descendientes de palestinos. En resumen, la llamada iniciativa saudita es una treta para acorralar y destruir Israel.

Ya que el nuevo presidente está de acuerdo con regresar al pasado imperialista británico en el Medio Oriente, podría hacer algo más equitativo empezando por casa, devolviendo a los mexicanos los estados de California, Nuevo México, Texas y Arizona, o mejor aún, tanto Obama como todos los inmigrantes y sus descendientes que llegaron a Norte América en los últimos dos siglos y medio, deberían restituirles honorablemente sus territorios a los indios y retornar a sus países de origen. Es hora de armonizar las palabras con las acciones de acuerdo a la justicia revisionista en boga.

Estados Unidos tiene apenas 232 años, antes de su colonización perteneció por milenios a sus habitantes originarios que constituían más de 100 naciones independientes. Israel tiene 3.300 años de historia judía. ¿Quién tiene más derechos sobre la tierra que ocupa?

Internamente, Obama se encontrará con un país dividido ideológicamente como nunca antes, lo que puede ocasionar enfrentamientos raciales. Los Nazis, Cabezas Rapadas y Supremacistas Blancos, están en estado de emergencia. Del otro lado, La Nación del Islam y Las Panteras Negras, se creen los nuevos dueños del país.

En su momento, frente a la crítica que surja contra el nuevo gobernante, los líderes de la progresía afroamericana del estilo de Jesse Jackson y Louis Farrakhan, acusarán a los adversarios de Obama de racistas, utilizando su condición étnica para proteger a su presidente de la oposición política, desencadenando la violencia, como sucedió en el caso del célebre Rodney King, que sirvió de excusa para convertir a Los Ángeles en una gran fogata.

Me gustaría compartir una millonésima parte de la esperanza de varios amigos que ven en Barack Obama un cambio positivo, desgraciadamente nada indica que ese sea el futuro por venir. Desde Jimmy Carter, no hubo un presidente tan radical, inexperto y poco confiable.

Por José Brechner
Diario de América
http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=4775

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