jueves, 24 de enero de 2008

Venezuela, en peligro de perder su democracia (II)


El régimen ha mantenido una farsa de juego democrático



Los principios doctrinarios característicos de la democracia moderna, tales como: la autonomía universitaria, la libertad académica y de investigación, la diversidad, respeto al pensamiento ajeno y a la pluralidad característica de un sistema político democrático, pasan a tener una connotación subversiva. Esta acción continúa y se profundizara con la intervención de la autonomía universitaria y los cambios legales en educación que intentan sujetar al sistema y ponerla al servicio del proceso en su visión ideológica más radical.

La Fuerza Armada Nacional ha sido sometida a innumerables presiones para convertirla en fuerza pretoriana favoreciendo la incorporación de civiles inscritos en el partido de gobierno en milicias populares tratando de lograr el apoyo irrestricto de esa fuerza para contribuir con esta política, dejando la puerta libre para favorecer el enriquecimiento ilícito de algunos aprovechados.

El proceso de centralización progresivo ha sido llevado a efecto para favorecer el ejercicio del poder totalitario e individualista del jefe del régimen y coadyuvar para que la sociedad democrática sufra el acoso, la persecución y la segregación que restringe incluso sus derechos fundamentales, entre ellos, la de trabajar libremente y de recibir una educación democrática y plural.

El régimen intenta contrapesar los efectos sociales negativos de su gestión mediante acciones comunicacionales de corte demagógico populista pretendiendo justificar todos sus abusos de poder, arbitrariedades, atropellos y delitos con el argumento de realizarlos “por mandato del pueblo”, “en nombre del pueblo”, “por y para el pueblo”.

Dentro de ese entorno, el régimen ha mantenido una farsa de juego democrático procurando con una publicidad y verborrea engañosa hacerse inmune a los cuestionamientos y sanciones de la sociedad civil e incluso de los organismos internacionales ante las flagrantes violaciones de las libertadas públicas.

Frente a esa realidad, expresada como síntesis de diversos planteamientos de representantes de la sociedad civil, de los grupos organizados y de su débil liderazgo, surge una suerte de fraccionamiento en sus acciones y respuestas.

Ante los desmanes antidemocráticos del régimen, grupos de partidos se comportan haciéndole el juego al régimen y desarrollando acciones colaboracionistas en la búsqueda de su crecimiento y participación política normal como si estuviéramos en presencia de la democracia plena, otros, beligerantes, a expensas de sus bases militantes, han permeado hacia la carrera electoral de alcaldes y gobernadores, otros se agrupan en la búsqueda de la unión de las fuerzas sociales para potenciar la protesta, ayudar a la protección de los derechos humanos y la defensa de los innumerables presos políticos.

Sectores importantes de la juventud estudiosa están defendiendo en la calle las reivindicaciones sociales violadas sistemáticamente por el régimen. Este abanico de estructuras sociales, enfrentan estoicamente el discurso propagandístico, las violaciones legales, violaciones electorales, los efectos económicos de una gestión incompetente, las consecuencias de los errores que impactan la salud y sus estructuras operativas ineficientes y arruinadas.

Las protestas sociales de todo orden desparramadas por el territorio nacional, la burla constante de los mandados del supremo, los efectos perversos del hampa y los crímenes desatados que le cuestan la vida en la calle a cientos de miles de venezolanos, incluyendo los incontables presos que caen en las cárceles al margen de la responsabilidad del estado de protegerlos y de los innumerables exilados y presos políticos sin causa y juicios justos.

Tal cantidad de frustraciones en la sociedad venezolana, induce ya no a la desesperanza, sino que está incubando una implosión integrada por varias capas que ya no logran contención y que se desbordan ya no tan lentamente y que se van traduciendo en protestas colectivas, insatisfacción no contenida, desesperación por las limitaciones de vida al no poder satisfacer los requerimientos mas necesarios ante los errores de gestión del régimen y los efectos inflacionarios, laborales, salud e inseguridad que unidos a variables de menor impacto gestan una situación imprevisible que requiere una salida cuya perspectiva no parece ciertamente pacifica.

Los venezolanos y sus instituciones de la naturaleza que fuesen, deben centrar sus acciones para canalizar las fuerzas sin control que comienzan a drenar su contención. Es necesario que nuestras universidades como elementos plurales sobrevivientes y de gran credibilidad, conjuntamente con sectores organizados, entre ellos la iglesia y los partidos democráticos cuya reconstrucción en absolutamente imprescindible, formulen una Agenda Social que fortalezca las pequeñas victorias de la oposición que comienzan a aflorar y que se empiece a:

• Canalizar el Manejo de los Conflictos
• Profundizar con las denuncias debidas las debilidades que en los últimos meses el gobierno comienza a mostrar con mucha fuerza
• Manejar de manera inteligente el descontento de las fuerzas armadas
• Usar la fuerza de los nuevos liderazgos nacionales y regionales que comienzan a emergen refrescando a los viejos dirigentes que perdieron la vinculación con las bases populares
• Luchar contra la pretendida y anunciada enmienda de la Constitución
• Trabajar en función de buscar la unión posible de fuerzas encontradas
• Potenciar la denuncia contundente, la lucha y la reconstrucción imprescindible del Sistema Electoral totalmente fraudulento y que representa la mayor fuerza del Régimen para conducir al país hacia un sistema político que ha sido rechazado por la mayoría de manera creciente y que fue rechazado abiertamente en el último referéndum.

Esta realidad socio política venezolana, necesita de liderazgo, especialmente de sus universitarios y su vocería, a objeto de canalizar las fuerzas emergentes que se proyectan poderosamente oponiéndose al sistema de gobierno actual ejercido de manera autoritaria.

Organizarse de tal manera que se potencie la oposición y se logre poner en emergencia a la sociedad, y que sus dirigentes alerten sistemáticamente sobre los grandes peligros que se derivan de las pretensiones políticas del régimen y finalmente organicen y conduzcan de manera democrática y conciliadora las fuerzas vivas para lograr a través de la Agenda Social lograda a través de la Unión la reconstrucción de la vida democrática en Venezuela.

Por Genaro Mosquera Castellanos

http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=3180