sábado, 22 de noviembre de 2008

La OPEP Recupera la Cordura

"El actual presidente de la OPEP llegó a mencionar un precio de 400 dólares el barril"


La economía mundial ha venido reportando por cuotas el tamaño colosal de su crisis. Cada vez que se ha pensado que dicha crisis estaría tocando fondo brota una nueva sorpresa. De modo que si la economía global sigue deteriorándose, un hecho en lo que parecen coincidir hasta los analistas más optimistas, la demanda del petróleo seguirá bajando y los precios también.


A continuación la entrevista que me realizara la Revista Zeta, publicada el pasado jueves 20 de noviembre:

1- La semana pasada el precio de la cesta petrolera venezolana perdió 6,6 dólares para caer a 46,35. ¿Es esto producto de la desaceleración de la economía mundial y de la menor demanda energética o existen otros factores?

La acelerada caída de los precios del petróleo desde su máximo de 147.27 dólares el barril del 11 de julio del 2008 hasta llegar a la franja de los 70 para el West Texas (WTI) y los 60 para la cesta OPEP y el crudo venezolano, fue principalmente producto del retiro en desbandada de los especuladores que habían dado lugar a una burbuja durante los últimos meses del 2007 y los primeros siete meses de este año. A partir del rango de los 70 (WTI) los precios fueron descendiendo como producto de una decreciente demanda de petróleo debido a la desaceleración de la economía mundial y a la recesión, bien sea formal o técnica, en EEUU, la Eurozona, Gran Bretaña y Japón.

2- ¿Usted cree que se mantendrá la tendencia a la baja o la caída se detendrá en algún punto? ¿Qué se espera?

La economía mundial ha venido reportando por cuotas el tamaño colosal de su crisis. Cada vez que se ha pensado que dicha crisis estaría tocando fondo brota una nueva sorpresa. De modo que si la economía global sigue deteriorándose, un hecho en lo que parecen coincidir hasta los analistas más optimistas, la demanda del petróleo seguirá bajando y los precios también.

En cuanto a si la caída se detendrá en algún punto, lo que si puedo afirmar es que el ingreso al mercado energético global de la mayoría de los nuevos combustibles y de las nuevas tecnologías relacionadas con la energía requiere de un precio WTI alrededor de los 40 dólares. En otras palabras, la franja de los 30 dólares para la cesta OPEP y la cesta venezolana, por ejemplo, constituye el piso de los actuales precios del petróleo. De que llegue a esos catastróficos niveles va a depender de la profundidad y la duración de la crisis global, así como de la racionalidad, la cohesión y la transparencia que deben exhibir los países exportadores de petróleo OPEP y no-OPEP.

3- A propósito de la OPEP, su actual presidente el argelino Shakib Khalil declaró hace poco que los precios del petróleo deberían ubicarse entre 70 y 90 dólares el barril. ¿Qué opina usted?

Al parecer Shakib Khalil por fin decidió abandonar el papel que junto a Hugo Chávez y Alexei Miller, presidente de la gigante rusa Gasprom, entre otros, habían asumido durante la burbuja como si fueran “corredores de Wall Street”, paralelamente a dos íconos del capitalismo del libre mercado como Morgan Stanley y Goldman Sachs. En otras palabras, el presidente de la OPEP parece haber recuperado la cordura que exige su cargo internacional de tanta responsabilidad. No olvidemos que el actual presidente de la OPEP llegó a mencionar un precio de 400 dólares el barril, el cual sólo fue superado por el presidente de Venezuela cuando habló de un precio de 500.

Ahora bien, hablar de un rango entre 70 y 90 dólares luce bastante razonable si se toma en cuenta que hasta hace poco los precios se encontraban muy por encima de los 100. No obstante, si los comparamos con los precios del 2003 no lucirían tan razonables. De manera que la racionalidad de la OPEP, lejos de ser sólo una función de las necesidades presupuestarias de sus países miembros, debe tomar muy en cuenta las nuevas realidades nada halagadoras de la economía mundial.

En todo caso, la OPEP tiene por delante, entre otros, los siguientes desafíos a superar. Primero: ¿Cómo recuperar tanto terreno cedido al mercado durante los últimos seis años? Segundo: ¿Cómo lograr en medio de tanta incertidumbre el consenso necesario para los recortes de producción, máxime cuando los precios reaccionaron a la baja una vez anunciada la rebaja de 1.5 millones de barriles diarios en la conferencia extraordinaria del 24 de octubre próximo pasado? Algunos países miembros como Arabia Saudita exigen mucha cautela puesto que actuar con recortes improvisados puede restarle credibilidad y seriedad a la Organización. Tercero: ¿Cómo garantizar la transparencia en el cumplimiento de los recortes por parte de los países miembros cuando, si bien Ecuador ha adelantado que no estaría en condiciones de cumplir con un futuro recorte, otros países miembros pueden alegar que están cumpliendo cuando en la realidad no es así? Cuarto: ¿Cómo hacer para que los países productores-exportadores no-OPEP como Noruega, México y Omán, entre otros, cumplan en los porcentajes correspondientes con los recortes conciliados con la Organización? Quinto: ¿Qué hacer con Vladimir Putin y su agenda geopolítico-energética que busca recuperar para Rusia su condición de superpotencia en una actitud beligerante frente a los países occidentales consumidores no sólo de petróleo sino también gas natural? Cabe destacar aquí que algunos países de la OPEP, en una agenda paralela, pretenden cerrar filas con Rusia poniendo en riesgo la estabilidad de la Organización. Rusia, en adición a que produce tanto petróleo como Arabia Saudita, es la primera potencia en gas natural.

4- Un reporte de la Agencia Internacional de Energía señala que siete de los países miembros de la OPEP están en capacidad de sostener la caída hasta los 54 dólares el barril, pero advierte que en el caso de Venezuela no podría hacerlo si el promedio no está por el orden de los 85 y los 100 dólares. ¿Es esto cierto?

Por sus peculiaridades las monarquías árabes del Golfo Árabe-Pérsico siempre han sabido manejar sus ingresos petroleros mejor que otros países miembros de la OPEP. Han invertido con resultados satisfactorios en el bienestar de sus pueblos. También han invertido muchos recursos en negocios globales, una poderosa razón por la cual han venido cooperando en el rescate de la economía global. La reunión energética mundial del 22 de junio próximo pasado en la ciudad saudita de Jedda fue patrocinada por el Rey Abdoullah con la finalidad de “pararle el trote a la locura petrolera” y así evitar más daño a la economía mundial.

En cambio, países como Irán y Venezuela han dedicado muchos recursos a la política y la geopolítica con la finalidad de ejercer la hegemonía en sus respectivas regiones. Estos países beligerantes han sido sorprendidos con la realidad de perder hasta la mitad de sus ingresos petroleros si los precios se ubicaran en la franja de los cincuenta. Y lo que es más grave aún, sin el consuelo de ser acompañados en su drama por la mayoría no beligerante de los países miembros de la OPEP, Noruega y Omán, entre otros. Es más, Arabia saudita y sus aliados podrían estar interesados por razones geopolíticas en mantener el precio en niveles relativamente bajos y así complicarle a su archi-enemigo, el Irán de Ahmadinejad, tanto su situación política interna como sus planes hegemónicos en la región del Medio Oriente, particularmente su proyecto nuclear.

En cuanto a la cifra de 90 dólares que Chávez necesita para poder seguir con sus planes, no sólo con el Estado convencional sino también con su Estado paralelo, Domingo F. Maza Zabala, una de las voces venezolanas más autorizadas en materia económica, ha reiterado que sin ese nivel de precios vamos a tener serios problemas.

5- El proyecto de presupuesto para el 2009 está previsto en unos 169 millones de bolívares fuertes y está elaborado sobre una base de 60 dólares el barril. ¿Cree Ud. que ese barril pueda mantener un promedio de 60 dólares para el año próximo?

No porque los presupuestos de algunos países exportadores de petróleo hayan sido elaborados sobre la base de un determinado precio promedio es que la economía mundial se va a ajustar para garantizarlo. Estimar para el año 2009 un precio de 60 dólares para el petróleo venezolano no luce descabellado siempre y cuando la economía mundial no se hunda prolongada y profundamente en la recesión. En dicho caso nos encontraríamos en una situación similar a la que tuvimos durante los años posteriores al colapso de los precios del petróleo en enero de 1986.

En todo caso, Chávez se ha acostumbrado a apropiarse de las llamadas reservas excedentarias, del impuesto a las ganancias súbitas y de otros recursos petroleros desviados por PDVSA hacia el Estado paralelo manejado por él sin control alguno. Por eso, necesita un precio por encima de los 90, de los cuales 70 se asignarían al Estado convencional y a los créditos adicionales y unos 20 a 30 dólares para sus planes hegemónicos tanto en Venezuela como en la región de América Latina y el Caribe.

6- ¿Como afectará esta situación al ciudadano de a pie?

Cuando Hugo Chávez fue candidato presidencial por primera vez prometió convertir a Venezuela en un país productivo. Diez años después la economía venezolana es más rentista que nunca. El derrumbe de los precios del petróleo nos ha sorprendido en condiciones adversas. Hoy Venezuela importa la mayoría de los alimentos que consume, así como otros bienes que antes se producían en el país. Al decrecer nuestro ingreso petrolero en forma dramática no tendríamos con qué importar una buena parte de lo que consumimos. Conclusión: el venezolano confrontará la escasez de una serie de bienes que hoy importamos con el agravante de no poder sustituirlos por productos nacionales, ya que este gobierno se ha dedicado sistemáticamente a destruir el aparato productivo nacional, particularmente, el agropecuario.

Así mismo, aunque Chávez diga lo contrario, la merma de los recursos afectará una serie de programas asistenciales cuantitativa y cualitativamente. También afectará el cumplimiento con las reivindicaciones de más de dos millones de trabajadores de los distintos niveles de la administración pública. Seguramente, serán incrementados viejos tributos e implementados otros nuevos y el nivel de desocupación se incrementará. Con este cuadro habrá más protestas populares con todo lo que ello implica en materia de seguridad y orden público y de tranquilidad de la población. En otras palabras: habrá represión.

Hugo Chávez y otros voceros oficialistas han dicho que tenemos reservas internacionales por cerca de 40.000 millones de dólares, así como varios fondos por unos 30.000 millones adicionales, además de otros 30.000 millones que están por “ahí”. Ojalá sea cierto, aunque no hay forma de verificarlo por la ausencia total de la transparencia de este regimen.

Hugo Chávez, al igual que Putin, parece apostar a la pronta recuperación de los precios del petróleo. Su plan B parece consistir en aguantar el temporal contando con un grueso colchón que dice tener hasta que la economía mundial o un fenómeno geopolítico “prodigioso” vuelvan a disparar el precio al “infinito”. Esta apuesta del presidente es muy riesgosa porque en condiciones extremas, puede terminar arrojando al país por un precipicio.

En lugar de ese “plan B” Hugo Chávez debe utilizar parte de los ahorros de la nación en rescatar el aparato productivo nacional. Hay que olvidarse, al menos por ahora, de esas experiencias “socialistas” como las empresas de producción social, las cooperativas y nuevas empresas públicas, ya que no terminan de levantar cabeza, por lo que no están en capacidad de hacerle frente a los desafíos que la crisis ha colocado en nuestro camino.

7- ¿Qué opina usted de la reunión del G20 celebrada en Washington el día sábado próximo pasado?

Lo que más me satisface de la reunión del G20 es que por primera en la historia no son cinco ni siete actores los que trazan el mapa de ruta económica del mundo. Gracias al incesante esfuerzo de países emergentes como China, India y Brasil, entre otros, el G7 ha tenido que admitir su impotencia de resolver por si solo la actual crisis global. Así mismo, hay que tener en claro lo siguiente: ninguno de los mandatarios asistentes a la cumbre ha planteado un sistema distinto al capitalismo. Lo que se plantea es como mejorar y perfeccionar los mecanismos de regulación para que no vuelva a ocurrir una cosa similar en el futuro.

Lo que me llama mucho la atención es como va Hugo Chávez a conciliar el denominado Socialismo Petrolero del Siglo XXI con su caudillo Vladimir Putin, quien, en lugar de aprovechar la actual crisis global del capitalismo para relanzar el socialismo, optó por enviar a su pupilo-presidente Dimitri Medvedev a una reunión promovida y encabezada por el “emperador” George W Bush, con la misión de cooperar en la refundación del capitalismo.

Por Elie Habalian
Diario de América
http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=4774