sábado, 1 de noviembre de 2008

Resistir y oponerse (y 3)


¿Cómo se hizo para “salir” de Pérez Jiménez? ¿Todos los actores desaparecieron? ¿No dejaron una experiencia sobre como hacerlo? ¿Nada quedo escrito?


Las personas que toman parte de un gobierno dictatorial o trabajan bajo su dirección, casi siempre, se engañan a sí mismos y junto a los supuestos simpatizantes conforman el show, el espectáculo del cual se alimenta la dictadura. Pero los que están en contra, los que luchan para resistir y oponerse al gobierno despótico saben muy bien, por la fuerza de la resistencia con experiencia, que el gobierno cavernícola no escatima recursos para poner a prueba la calidad de la resistencia y de la oposición con todo tipo de provocación y atentados.

Al encontrar, como esta ocurriendo en Venezuela, que la posible resistencia y la oposición confrontan dificultades, sigue su curso con la plena seguridad de que puede hacer lo que quiera con tal resistencia y oposición.

Así nos encontramos con que abolió, de un plumazo, en las leyes habilitantes, toda la constitución, cuanto tiene que ver con la justicia, magistrados, etc., etc., ya no le hacen falta, su palabra basta para que cualquier órgano actúe, juzgue, condene, elimine, etc; excluyo la separación de poderes; todos los centros de enseñanza repetirán cuanto diga; ahora tendrá militares que hagan el trabajo de los anteriores gobernadores; los concejos comunales acabaron con los alcaldes; los concejos legislativos pintados en la pared; la reserva sustituye a las FA; vara larga a la delincuencia, guerrillas, narcos, etc.; persecución religiosa al día. Al diablo la soberanía de este y del resto de países de la América, por ahora y, de paso, un lenguaje que usa parecido a cuanto sale de una cloaca.

A la prensa se le mantiene bajo amenaza y control y en silencio de modo que cada lector tendrá que leer las halagadoras noticias referidas al gobierno únicamente, así, toda la deprimente actividad del gobierno y la destrucción de todo lo bueno que había en el país y su vuelta a la barbarie no podrá ser trasmitido por ellos ni del conocimiento publico.

¿Qué seguirá? ¿Se estremecerá la sociedad venezolana en algún momento? ¿Podrán salir a la calle a defender su vida o por lo menos a entregarla luchando, peleando, bregando? ¿O se donaran, se arrodillaran, seguirán aplaudiendo al unísono todas las groserías que salen de la cloaca de “radio prendío”? Esta por verse.

¿O montaran altares para conseguir la mitificación? ¿Declarara el estado de sitio para impedir las elecciones del 23 N? ¿Extenderá la censura? ¿Profundizara la persecución religiosa? ¿Seguirá la legalización de la ilegalidad? ¿La resistencia y la oposición no podían, junto con la inteligencia del país, los honestos que quedan, los electos que si creen y practican la democracia plural, los espontáneos pero claros y comprometidos, organizar y actuar en dos frentes: uno, resistir y oponerse al régimen; dos, preparar las elecciones del 23 N?

¿Es muy difícil detectar los jueces honestos que aun quedan en sus posiciones y apoyarlos en una acción de “manos limpias”, por ejemplo? ¿Se hizo en otros pueblos, acaso no es posible aquí? ¿Se ha intentado, al menos, ahora? ¿Es o no posible una huelga de todos los profesionales?

¿Qué puede hacer el gobierno en contra de una huelga estratificada y por especialidades? ¿Puede encarcelarlos a todos? ¿Puede cerrar todas las universidades? ¿Qué le puede hacer el gobierno a un hombre que no está dispuesto a mentir públicamente, a levantar las manos y aplaudir cuando se le ordena o que no está dispuesto a enviar a sus hijos a un establecimiento que considera malo o que no está dispuesto a aprender a matar gente o no está dispuesto a tomar parte en la idolatría o no está dispuesto a tomar parte en las coronaciones, jolgorios, caravanas, actos y mítines, etc., etc., o no esta dispuesto a vestirse de rojo o que dice y escribe lo que piensa y siente?

Cuando el gobierno dictatorial socialista, comunista, cavernícola, persigue este tipo de persona, el gobierno prácticamente le asegura a esa persona simpatía, haciendo de él un perseguido, un mártir que le socava los cimientos en los que se construyó la dictadura porque con su actuación, su persecución, en lugar de proteger los derechos humanos del pueblo, del ciudadano, él mismo gobierno los viola descaradamente, a la luz del día. Eso acaba con una dictadura.

¿Por donde empezar, de no haber o existir nada? Por reunir dos o tres personas buenas, ilustradas, honestas, morales, sencillamente para empezar a actuar así, y que constituyan un núcleo de verdad, unidos en las mismas ideas y los mismos sentimientos, y este núcleo a la vez irradiando opinión pública - el único poder que cambia gobiernos - exigiendo la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la justicia y la humanidad. Y tan pronto como la opinión pública se contagie sería imposible cerrar las organizaciones por la libertad y justificar los atropellos y arbitrariedades y establecer un estado de sitio, suspender garantías, etc.

¿Cómo se hizo para “salir” de Pérez Jiménez? ¿Todos los actores desaparecieron? ¿No dejaron una experiencia sobre como hacerlo? ¿Nada quedo escrito?

Iniciamos este tema considerando dos métodos tradicionales de actuación, dos modos de hacer el trabajo político: la revolución y el gradualismo. Sirven de igual manera para llegar al poder y, según muchos, para la vida, para diversos propósitos. No son los únicos y la humanidad no se ha quedado aquí; pero sirven para pensar, para ejercitarse, para aprender. Eso si, toda acción humana depende en gran parte de la conciencia del hombre. ¿Cómo esta, en donde esta y que te dice tu conciencia en estos momentos con relación a este régimen de gobierno? ¡Vamos a cambiarlo y pronto!

“Sólo un pueblo virtuoso es capaz de vivir en libertad. A medida que las naciones se hacen corruptas y viciosas, aumenta su necesidad de amos”.

Benjamín Franklin.


Por Nelson de Jesús Maica Carvajal
Diario de América
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