lunes, 11 de agosto de 2008

Alucinaciones de Ahmadineyad sobre la economía


Demasiado atareados con "cuestiones sociales" como para ocuparse de la economía


Ahmadineyad es consciente del fracaso del régimen de los ayatolás y mulás, desde su implementación totalitaria en 1979 con el Guía Supremo de la Revolución, Jomeini, fracaso en el orden económico, pues el país continúa siendo un 80% petróleo-dependiente, la mafia del clero musulmán detenta la mayor parte de la riqueza del país.

El presidente de la República Islámica de Irán, Mahmmud Ahmadineyad, berrea y vocifera constantemente contra Israel, proclamando que destruirá al pequeño país hebreo. El objetivo de estos aullidos es aglutinar y catalizar a los judeófobos, mayormente en el mundo musulmán y árabe, pero no exclusivamente. El presidente de la República Islámica de Irán sabe que el antisemitismo, la judeofobia, no desapareció en Auschwitz.

Ahmadineyad no encuentra gran oposición a su odio al pueblo judío, sabedor que muchos europeos en general, y los nazis y los izquierdistas en particular, persisten en su judeofobia, pero en versión moderna: negación del derecho a la existencia de Israel. Ahmadineyad es consciente del fracaso del régimen de los ayatolás y mulás, desde su implementación totalitaria en 1979 con el Guía Supremo de la Revolución, Jomeini, fracaso en el orden económico, pues el país continúa siendo un 80% petróleo-dependiente, la mafia del clero musulmán detenta la mayor parte de la riqueza del país.

El fracaso no sólo se circunscribe en lo económico, también en los derechos civiles, en la libertad, en el tema de la igualdad de género. Mahmud Ahmadineyad, como presidente de un sistema totalitario, silencia a la misma prensa islamista oficial que se atreve a aportar algún dato económico, que permita dudar de su veracidad, y pronuncia discursos grandilocuentes para consumo interno, pero que entran en contradicción con la realidad y con la misma información que es filtrada por sus agencias oficiales.

La Agencia Oficial de Noticias de Irán, IRNA, informó que el jueves 24 de julio por la tarde y por decisión del Órgano de Control de Prensa (OCP) de Irán quedó clausurado temporalmente el periódico iraní Hamshahri Noubat-e-Asr, cuyo titular es el Ayuntamiento de Teherán. Las causas aducidas por dicho Órgano de Control de Prensa para tomar esta decisión fueron las de “difundir noticias contrarias a la verdad e incorrectas con el fin de crear crispación en la situación económicas del país”

Los discursos oficiales del presidente de la República Islámica de Irán “recuerdan” en su megalomanía y grandilocuencia a los de sus antecesores totalitarios Hitler y Stalin. Los líderes de los totalitarismos rojo, pardo vociferaban, así como el totalitarismo verde también lo hace, que prontamente serían los primeros del mundo en todos los órdenes y campos.

Ahmadineyad mantuvo una reunión el domingo 20 de julio por la noche con economistas, delegados de las cámaras de Comercio del país y de diversos gremios, de quienes el mandatario escuchó preguntas, propuestas y preocupaciones. IRNA publicó al día siguiente las declaraciones del presidente en las que manifestaba literalmente: “Podemos alcanzar el primer puesto en la economía mundial rápidamente y en poco tiempo”. “Aquellos estratos y gremios que soportan presiones políticas, bancarias, económicas y las escandaleras de las amenazas, cuya esforzada y cada día mayor labor hace que este tipo de presiones no tengan en la sociedad una repercusión notable, de seguro que podrían llevar al país a un primer puesto en lo económico, bajo condiciones apropiadas y en un clima de sosiego económico”

Sin tener que recurrir a fuentes verídicas y externas al régimen que contradicen total y absolutamente estos disparates, al cabo de pocos días la misma agencia oficial IRNA publicaba el 5 de agosto que ese día martes por la mañana se produjo una manifestación frente al Parlamento iraní en la que enfermos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida –SIDA- protestaban por lo caro que les cuesta el tratamiento de su enfermedad. Los enfermos insistieron en que medicarse con el retroviral IVIG era “necesario” para ellos, protestaban por lo caro que les resulta y pedían a los parlamentarios que adoptasen medidas paliativas. Los manifestantes informaron que este medicamento les costaba a cada uno de ellos entre 300.000 y 600.000 tomanes al mes (unos 325 a 650 dólares) mientras que su salario no llega a los 200.000 tomanes al mes (aproximadamente 215 dólares).

Con esos salarios y esas prestaciones Ahmadineyad, a pesar de que Irán es uno de los países más potentes del mundo en exportación de gas y petróleo, manifiesta que su país alcanzará el primer puesto en la economía rápidamente y en poco tiempo.

El dinero del gas y petróleo iraní se disipa, y desaparece, en las manos del clero musulmán y es empleado también para financiar los brazos militares terroristas de Hamás y Hezbolá y en el desarrollo de la carrera armamentística nuclear.


Por Eduard Yitzhak
Diario de América
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