viernes, 31 de octubre de 2008

Chávez remeda a Enrique VIII


Chávez se postula para obispo



La nueva religión bolivariana


Chávez, contra el sentimiento cristiano de la mayoría del pueblo venezolano, pretende tener su propia Iglesia, donde él sea quien mueva los hilos, que genere adhesión inquebrantable a su personalidad maníaca y en la que la verdadera religión, es decir, la religación del hombre con Dios, quede sólo en las apariencias externas

Si no resultaran suficientes hasta el hartazgo las excentricidades que lleva cometidas Hugo Chávez, ésta de la creación de una iglesia católica bolivariana es el colmo del anacronismo. El intento, ya ensayado con cierto éxito por el régimen comunista chino, es, empero, aún más esperpéntico en el caso de Venezuela aunque la motivación sea la misma.

Someter a la Iglesia Católica ha sido, desde los tiempos de los Otones germanos un comportamiento reincidente. La Edad media fue todo un forcejeo de la Iglesia por mantener su independencia y ofrecer un contrapeso al creciente poder de reyes y emperadores. Ya en el siglo XVI, el afán de unir la obediencia religiosa a la política constituyó la trastienda de la Reforma protestante y, muy notoriamente de la creación de la Iglesia Anglicana por Enrique VIII de Inglaterra.

Desgraciadamente los reyes tuvieron demasiado éxito y contaron en demasiadas ocasiones con la connivencia de destacados eclesiásticos en esa carrera hacia el absolutismo del Estado y, justo es decirlo, con la oposición de grandes papas y otros personajes incorruptibles. Hoy, aunque aparentemente superada esa época, las dictaduras que aún quedan, que son muchas, vuelven a aplicar similar expediente. Chávez lleva haciendo demagógicos e indignos guiños de supuesta fe cristiana desde hace tiempo. Hoy, con la derrota de sus aliados de las Farc más cerca que nunca, busca un escape y saca de la manga un juego peligroso para la libertad.

Controlar las conciencias, dividir a los católicos y cristianos en general es su objetivo. La conciencia religiosa autónoma del poder político siempre fue un peligro para éste. Despierta el fantasma de la resistencia al mal gobierno y amenaza las aspiraciones totalitarias. Por eso el nazismo creó una religión de perfiles paganos. El comunismo intentó crear una adhesión de apariencia atea y racional y de esencia fideísta y enajenante por cuanto los objetos de culto eran seres humanos: Lenin, Stalin, Mao,..

Hoy, Chávez, contra el sentimiento cristiano de la mayoría del pueblo venezolano, pretende tener su propia Iglesia, donde él sea quien mueva los hilos, que genere adhesión inquebrantable a su personalidad maníaca y en la que la verdadera religión, es decir, la religación del hombre con Dios, quede sólo en las apariencias externas.

Lo esencial de Chávez es siempre demasiado evidente. Es tan burdo su proceder que ni siquiera en acciones como ésta es capaz de ocultar su mano ni un breve lapso de tiempo. Al igual que en el caso de las Farc, Chávez es un personaje cuya popularidad está en amortización y, preocupantemente, eso lo hace más peligroso y agresivo. ¿Será capaz, al igual que su maestro Enrique VIII, de declarar ilegal al catolicismo?.

Por Diario de América

http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=4293