miércoles, 8 de julio de 2009

Honduras a la expectativa del diálogo en San José


Honduras estaba a la expectativa de un anunciado primer encuentro entre el presidente depuesto Manuel Zelaya y el mandatario de facto Roberto Micheletti, con una mediación costarricense que busca abrir el camino a una solución de la crisis.

Con la mirada dirigida a la capital de Costa Rica, donde el jueves Zelaya y Micheletti se encontrarán por primera vez desde el golpe de Estado del 28 de junio, la sociedad hondureña se mantenía dividida no sólo en los apoyos a uno y otro, sino sobre los posibles resultados del encuentro.

En su calidad de mediador, el presidente costarricense Oscar Arias pidió el miércoles en San José no levantar expectativas sobre un diálogo que podría dar resultados en días o meses.

"En dos días se puede solucionar, pero puede ser que en dos meses no se solucione", dijo el Premio Nobel de la Paz 1987.

"Ojalá que arreglen esto, que arreglen todo. Quede quien quede o que se repartan el gobierno", comentó en el centro de Tegucigalpa Suyapa Martínez, un ama de casa de 60 años.

Menos optimista, Marcio Durón, consideró que no se logrará un acuerdo.

"Yo no creo que se vaya a solucionar... aquí la ambición está de por medio", dijo el hombre, un desempleado de 56 años.

Zelaya y Micheletti aceptaron el martes que Arias sea el mediador internacional de la crisis hondureña.

En entrevista con la televisora estatal chilena, Zelaya confirmó que llegaría el miércoles a Costa Rica, pero aseguró que "no vamos a negociar, vamos a una mediación".

Señaló que "es difícil sentarse con los gorilas a buscar soluciones". Consideró que Micheletti tendrá que responder por delitos en que habría incurrido tras el golpe de Estado, como traición y suplantación de la soberanía popular.

Micheletti, quien tiene previsto viajar el jueves a San José, ha advertido que la restitución de Zelaya no es algo que esté dispuesto a negociar en el diálogo con el mediador.

En una entrevista con la radio colombiana RCN, la actual vicecanciller hondureña, Martha Lorena Alvarado, pidió no adelantarse sobre lo que ocurrirá en el encuentro en San José.

"Es muy delicado adelantarse, para no crear expectativas y no arruinar el inicio del diálogo", comentó.

Aunque habían anunciado nuevas movilizaciones de ambos grupos en la capital, sólo simpatizantes de Zelaya realizaban un bloqueo en una carretera en la zona este de Tegucigalpa.

"Me complazco por los esfuerzos del presidente Arias en encontrar una solución pacífica a la crisis política en Honduras a través del diálogo", dijo en un comunicado la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner. Exhortó a las partes "a que demuestren un espíritu de compromiso a fin de alcanzar una solución mutuamente aceptable para el interés de Honduras y su pueblo",

Honduras fue suspendida por la OEA, y enfrenta un aislamiento internacional por el golpe de estado contra Zelaya, que fue avalado por la Corte Suprema y el Congreso.

Mientras, el ministro de Energía y Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, confirmó el miércoles que su país suspendió el envío de petróleo a Honduras, con el argumento de que una "dictadura" y mucho menos una pequeña elite empresarial "que dio un golpe" pueden beneficiarse de los acuerdos de Petrocaribe.

Desde su asunción en el 2006, Zelaya se convirtió en aliado del presidente venezolano Hugo Chávez y en marzo del 2008 se adhirió a Petrocaribe, una iniciativa de ese país para vender petróleo al Caribe y América Central, en su mayor parte a crédito con una tasa de 1% de interés en un plazo a 25 años.

Ramírez refirió en declaraciones divulgadas por Telesur que el suministro de crudo venezolano a Honduras es de 20.000 barriles diarios.

La organización internacional Human Rights Watch (HRW) aseguró el miércoles en un comunicado que obtuvo evidencia que sugiere que soldados hondureños habrían utilizado "fuerza excesiva" contra los simpatizantes de Zelaya que el domingo participaron en una manifestación en las inmediaciones del aeropuerto de Toncontín y que derivó en disturbios. Al menos un joven murió.

"La evidencia que hemos visto sugiere que los soldados dispararon a manifestantes que no llevaban armas", señaló José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW. La "evidencia" a la que se refiere son declaraciones de testigos, fotografías y videos tomados en el lugar.


El Nuevo Herald