jueves, 16 de julio de 2009

Trabajadores rechazan imposición de "socialismo"


Líderes sindicales condenaron el miércoles una advertencia del ministro de Energía del presidente Hugo Chávez, que afirmó que los trabajadores de la industria petrolera deben ser socialistas o serán sospechosos de conspirar contra el gobierno.

La corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) se habría politizado cada vez más, luego que miles de trabajadores de la empresa se unieron en el 2002 a un paro que buscaba forzar al mandatario venezolano a renunciar. Pero los dirigentes sindicales advirtieron que el irrespeto del gobierno a sus derechos políticos y de organización podría provocar disturbios.

Los analistas, por su parte, señalan que la presión sólo se añade a la ineficiencia de una empresa sobrecargada por el exceso de responsabilidades y la escasez de personal calificado.

En un discurso televisado, el ministro de Energía Rafael Ramírez, quien también funge como presidente de PDVSA, instó a todos los trabajadores de la petrolera a unirse a las organizaciones de base del partido de gobierno en el sector petrolero venezolano, porque "quien no esté en un comité socialista es sospechoso de conspirar contra la revolución".

Este y otros comentarios, entre ellos la afirmación del ministro de que no va negociar un contrato colectivo de trabajo "con ningún enemigo de Chávez", provocó la respuesta de algunos dirigentes sindicales indignados.

"Es una declaración irresponsable a los trabajadores", dijo el dirigente sindical Froilán Barrios, quien añadió que los trabajadores van a reunirse para acordar un pronunciamiento.

El líder sindical Germán Cortez se hizo eco de ese sentimiento, y expresó que los trabajadores petroleros, en el occidental estado Zulia, están planeando manifestaciones la próxima semana para exigir un la firma de un nuevo contrato colectivo.

La empresa, que desde el 2004 duplicó su nomina a 80.000 trabajadores, ha dispuesto parte de sus ingresos para financiar millonarios programas sociales y de infraestructura del gobierno, que van desde la distribución de alimentos a la formación de atletas olímpicos.

Ramírez dijo el martes que esas obligaciones constituyen lo que "se llama conciencia del deber social".

"Y eso amerita que nuestros trabajadores asuman esa tarea como colectiva", agregó.

Algunos analistas - incluido Patrick Esteruelas, de la consultoría Eurasia Group en Nueva York- sostienen que estos esfuerzos distraen a la empresa de la producción de petróleo, mientras que los nuevos empleados atraídos por sus tendencias políticas carecen de la experiencia proporcionada por unos 20.000 trabajadores que fueron despedidos tras la huelga.

"La creciente politización de PDVSA no es un buen augurio para su futuro como empresa que hace malabares con todas estas nuevas responsabilidades", dijo Esteruelas.

Chávez se ha enfocado en conducir la industria petrolera bajo un firme control del gobierno en los últimos años. Después de la nacionalización de cuatro grandes proyectos petroleros en 2007, el gobierno venezolano incautó más de 70 empresas que prestaban servicios a PDVSA así como 19 unidades compresoras de gas natural y las embarcaciones que operaban en el occidental Lago de Maracaibo.

Cortez, que representa a los trabajadores en Lagunillas -una de las zonas más afectadas- expresó que "muy pocas" de las empresas nacionalizadas están operando, porque alrededor de un tercio de los 8.000 trabajadores afectados están esperando ser absorbidos por PDVSA.


El Nuevo Herald