miércoles, 22 de julio de 2009

Jefe de las FARC revela en video que éstas ayudaron financieramente a la campaña del presidente ecuatoriano Rafael Correa.


Detrás del "Socialismo del Siglo 21" están las FARC y el narcotráfico





¡Resiste, Honduras!


La verdadera naturaleza del eje chavista ha vuelto a quedar de manifiesto con la confesión televisada del mono Jojoy sobre la financiación a la campaña de Correa: una mezcla de fanatismo ideológico, narcotráfico, terrorismo y dinero procedente del petróleo.





La verdadera naturaleza del eje chavista ha vuelto a quedar de manifiesto con la confesión televisada del mono Jojoy sobre la financiación a la campaña de Correa: una mezcla de fanatismo ideológico, narcotráfico, terrorismo y dinero procedente del petróleo. El socialismo del siglo XXI es una mezcla de delincuencia transnacional, crimen organizado y totalitarismo que deja pequeños los medios con que contaba el bolchevismo del siglo XX para hacer su revolución.

Al mismo tiempo, se van sabiendo detalles del plan preparado para subvertir el orden democrático en Honduras. Se confirma que el referéndum formaba parte de un plan para acabar con el régimen constitucional. El plan de Zelaya & Chávez consistía en montar un referéndum supuestamente inofensivo de antemano, pero que arrojaría unos resultados tan apabullantes que lo convertirían "de facto" en vinculante. Esto se combinaría en el interior con manifestaciones callejeras de apoyo a Zelaya, que se tornarían violentas contra el resto de instituciones y partidos políticos. En el exterior, el flanco quedaría cubierto con la presión diplomática y militar del eje chavista, combinado con la natural indiferencia de las instituciones internacionales, que empezando por la OEA y acabando por la UE y la ONU, darían la bienvenida al régimen despótico de Zelaya.

Descubierto el plan por los hondureños, éstos acertaron en mostrar una cohesión nacional y una voluntad de resistencia que rompió los esquemas chavistas. Entonces, Zelaya & Chávez idearon otra forma para hacer caer Honduras, no de manera brutal y directa, sino de manera indirecta, aprovechando dos cosas: la debilidad de la comunidad internacional, capaz de ceder ante quien sea para no crearse problemas, y la decidida y despiadada presión chavista, siempre dispuesta a aprovecharse de esta pusilanimidad internacional. Oscar Arias apareció como mediador. Honduras, acosada internacionalmente, no tuvo más remedio que aceptar, pero ¿entre quién ha mediado y busca seguir mediando Arias?

Entre la democracia y su negación no cabe término medio. Aquí la mediación no tenía ningún sentido: mediar entre el totalitarismo chavista y la democracia hondureña es como mediar entre la Alemania nazi y Polonia, o entre la Unión Soviética y los países bálticos: ¿qué tipo de mediación cabe entre un régimen despótico y una democracia? ¿Entre un sistema de libertades y un imperialismo que no duda en usar la fuerza para hacer caer países bajo su bota? ¿Entre una nación soberana y una tiranía que –para mayor escándalo–, no oculta que está interviniendo en Honduras? Ni Chávez ni Zelaya han renunciado a hacerse con Honduras, con lo que la propuesta de Arias –restitución y gobierno de unidad nacional– esperando que Zelaya renuncie a su plan, es como poner al zorro al cuidado de las gallinas.

Por encima de la paz está la libertad y por encima del deseo de apaciguar al omnipresente Hugo Chávez están la democracia y la ciudadanía hondureña. Ésta no puede negociarse, por mucho que se empeñen la OEA y Chávez. Pasado el peligro inmediato, es de temer que Honduras flaquee. Aguantó con cierto heroísmo el primer ataque chavista, el del golpe mortal a su constitución de finales de junio. Aguantó también la campaña orquestada por el chavismo y alentada por la izquierda europea y parte de la americana en contra de sus instituciones. Resistió el órdago chavista de aerotransportar a Zelaya al corazón de Honduras.

Ahora debiera seguir haciéndolo. La restitución de Zelaya en el cargo nos situaría en el punto de partida, con la diferencia de que ni él ni Chávez cometerán dos veces el mismo error. Además, una amnistía o un regreso que no sea para ser detenido y juzgado por los delitos de los que se le acusa será dejar la puerta abierta a la desestabilización de la democracia, capitaneada por Zelaya desde el interior y teledirigida por Chávez desde su millonaria guarida de Caracas. Hoy, como hace un mes, sólo nos queda pedir; resiste, Honduras.


Por GEES
Diario de América

2 comentarios:

Hector dijo...

No se como entré a este blog tan denigrante, como se le ocurre a usted tener simpatia con un gobierno de facto de golpe militar.
yo soy antiuribista pero lo último que quisiera que vengan esos gorilas mercenarios llamdos Militares y coloquen su titere de turno. a mal o bien nuestros pueblos deciden a quien elegir y si tuvimos el error o la fortuna de elegir a estos dos cuasi emperadores (Uribe y Chavez) pues aguantemos.
Y deje de escribir barbaries y deje de ser ANTIDEMOCRATICO!

Katya dijo...

Anti-democrático es simpatizar con los comunistas. Estamos con Micheletti, con Uribe, con todo lo que represente la libertad y la democracia.