sábado, 4 de julio de 2009

Manuel Zelaya insiste en regresar a Honduras

Roberto Micheletti, presidente de Honduras



El presidente derrocado de Honduras, Manuel Zelaya, se mostró optimista el sábado, e insistió en que volverá el domingo a su país, una semana después de que los militares lo depusieron y exiliaron a bordo de un avión.

Zelaya dijo, al volver a la sede de la Organización de Estados Americanos, que todos rechazan actualmente el golpe. La OEA se reunía en Washington para contemplar la suspensión de Honduras como miembros, por el derrocamiento del mandatario.

Incluso antes de la sesión de emergencia del sábado, el gobierno nombrado de Honduras decidió retirarse de la OEA, en vez de cumplir las exigencias para restituir a Zelaya en el cargo.

Más temprano, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo que será uno de quienes irán con su colega derrocado.

Pero Zelaya sólo dijo a reporteros, al arribar a la sesión en la sede de la OEA, que posiblemente sería acompañado por la presidenta argentina Cristina Fernández, quien estaba presente en la reunión ministerial.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, admitió en la sesión el fracaso de sus oficios para restituir al cargo a Manuel Zelaya y pidió sanciones de la organización a Honduras, al tiempo que Canadá sugirió al presidente depuesto no retornar a su país el domingo como tenía previsto debido a la falta de garantías sobre su seguridad personal.

"Creo que no es el momento apropiado para el retorno del presidente Zelaya a Honduras'', dijo Peter Kent, ministro para asuntos del Hemisferio Occidental de la cancillería canadiense. "Es sumamente claro que las actuales condiciones no pueden garantizar su seguridad a su arribo''.

El arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Oscar Andrés Rodríguez, en un mensaje que transmitió al pueblo hondureño a través de cadena de radio y televisión, le había pedido a Zelaya que no regrese a Honduras porque eso "podría desatar un baño de sangre... y hasta ahora no ha muerto ni un solo hondureño''.

Rodríguez respaldó la determinación del gobierno encabezado por Roberto Micheletti de marginar a Honduras de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Insulza dijo que el anunciado retiro no tenía ningún efecto porque procedía de un "gobierno ilegítimo''.

En Quito, Correa expuso que "el presidente Zelaya piensa regresar mañana (domingo) a su país y me ha pedido que lo acompañe''. Correa señaló que el periplo está lleno de "riesgos''.

Insulza estuvo el viernes en Tegucigalpa, la capital hondureña, gestionando la restitución de Zelaya en el cargo que exige la comunidad internacional a las autoridades erigidas en el país tras el golpe de estado del 28 de junio.

El gobierno encabezado por Micheletti rechazó el planteamiento de Insulza y decidió apartarse de la OEA.

La presidenta argentina viajó a Washington para participar el sábado en la asamblea, que analizaba la posible suspensión de Honduras por no acatar la Carta Democrática que rige a los miembros del organismo.

Sin embargo, Insulza expresó que no parecen haber condiciones favorables para que el depuesto presidente regrese a su país, en donde una creciente polarización se evidencia en las multitudes que en los últimos días se han volcado a las calles a exigir la reposición de Zelaya en la presidencia, unos, y el respaldo a Micheletti, otros.

Por las hostiles condiciones prevalecientes en el país centroamericano, el mismo Correa expresó que "si algún torpe nos mete un balazo le habría hecho un favor a la revolución ciudadana'', que dice llevar a cabo su gobierno, porque "significaría que duraría mil años''.

Correa expresó que "centenas de miles de hondureños se están movilizando para recibir a su presidente legítimo'' y expuso que el retorno de Zelaya al poder debe ser "incondicional''.


El Nuevo Herald