lunes, 13 de julio de 2009

Un esperpento alucinante


Chávez se parece cada vez más a lo que el filósofo Marina llama el deseo de poder y la pasión de mandar: "Una realidad contradictoria que incluye la belleza y el espanto, la visibilidad y el secreto, la miseria y la grandeza, la necesidad y el riesgo".

Y a partir de allí, el ensayista va al encuentro de Maquiavelo entre los adoquines de Florencia, una ciudad cuya historia sintetiza turbadoras tensiones.

Y es que en sus días de gloria, con un Savonarola exaltado y fogoso intentando implantar una Carta Magna teocrática, el autor de "El Príncipe" creyó leer el rostro demoníaco del poder en la capital en que siglos más tarde Curzio Malaparte -evocando hechos repulsivos sobre el cadáver podrido de Italia en "Madre marchita", cuya sangre ya cubría Europa- veía la figura yerta de Hitler amasando entre sus manos hasta la depravación, la manera de gobernar.

No hay cuidado de que con el Comandante se tenga un gobierno teocrático, pues ello significaría que la Iglesia estuviera por encima de él, y tal posibilidad no está contemplada. Cuentan –y dudo de su veracidad, al ser tomos empalagosos- que repasa, cuando algún obispo alza la voz en demasía, la "Historia criminal del cristianismo" de Karlheinz Deschner. Es más probable que se adormezca con "La puta de Babilonia" de Fernando Vallejo.

Ayer, hice de tripas corazón y vi algunos fragmentos de "Alo, Presidente". No crean, lo hago algunas veces con un sentimiento contradictorio, a cuenta de ese gusanillo del periodismo que aún ronronea detrás de la oreja y se hace seductor: "Hoy será comedido, demostrará el haber comenzado a transitar los aposentos que sólo a los estadistas iniciados les está permitido".

Vano intento. El espectáculo presidencial debería estar precedido por las palabras de Dante a la puertas del Averno: "Los que entréis aquí, perded toda esperanza", o una porción de la droga "Soma" facilitada a los habitantes de "Un mundo feliz".

¿El mejor aderezo del show? Sin duda la advertencia a Obama de que "los cambios en América Latina no van a detenerse... ni enviando la Sexta Flota". Gracias al nirvana, el buen negro no la mandará. Si lo hiciera, nos volveríamos polvo de estrellas. Serán los votos democráticos de millones de venezolanos, no las botas de Chávez, quienes van a situar la esquizofrenia en su justo lugar. Paciencia.

El Caudillo alertó de las maniobras del Imperio en América Latina: Las maneja "la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono, los militares sudistas, los Embajadores..." y quizás Barack.

No faltó la arremetida a los pitiyanquis: "Son arrastrados, peleles... dan tristeza... no tienen vergüenza", dijo excitado.

Remembranza: ¿Quién rompió el protocolo en la cumbre de Trinidad y Tobago con la efusión de hacerle entrega a Obama, envuelto en doblada servidumbre, del libro, hoy totalmente desfasado, "Las venas abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano,? ¿Hugo Rafael? Entonces: ¿No resultó un puro mohín nuestro Presidente?


Rafael del Naranco
Cadena Global