viernes, 3 de julio de 2009

Latinoamérica y el «tonto útil» de Barack Obama


La caricatura de Michael Ramírez en el Investor's Business Daily lo dice todo




Al manifestarse sobre Ahmadineyad por su violenta represión que dejó más de 200 muertos, Barack Obama expresó que: “no puede intervenir en la política interna de la soberana república de Irán”. Una semana después dijo que estaba “horrorizado e indignado”. Tremendas palabras para Ahmadineyad que debe haber sollozado acongojadamente al haberlas escuchado.




Al manifestarse sobre Ahmadineyad por su violenta represión que dejó más de 200 muertos, Barack Obama expresó que: “no puede intervenir en la política interna de la soberana república de Irán”. Una semana después dijo que estaba “horrorizado e indignado”. Tremendas palabras para Ahmadineyad que debe haber sollozado acongojadamente al haberlas escuchado.

Para definir qué hacer con Corea del Norte que tiene planeado probar un misil de largo alcance apuntando a Hawái el cuatro de Julio, uniéndose a la celebración del aniversario patrio de los Estados Unidos, dijo que “ es un asunto de grave preocupación… no encontrará la aprobación internacional”. ¡Eso se llama severidad! Kim Jong Il está devastado. Seguramente va a congelar su programa nuclear.

Para oponerse a la destitución constitucional de Manuel Zelaya en Honduras, que quiere quedarse en el poder eternamente, no durmió de nervios y, temprano, apenas llegaron los periodistas a la Casa Blanca, hizo declaraciones contundentes, negando su reconocimiento a Roberto Micheletti, alineándose con Chávez, Castro, Ortega, Insulza y el resto de los vividores del presupuesto venezolano.

La Constitución Política de Honduras dice: ARTICULO 239.- El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.

Al presidente norteamericano ese detalle legal no parece incumbirle. Él quiere a los bolivarianos en el poder. ¿Cómo se explica eso?

La respuesta es muy simple. Obama es un ultra izquierdista de tendencia marxista, como demostró consuetudinariamente mientras fue senador. Su proyecto consiste en llevar a los Estados Unidos y el mundo al socialismo tradicional, conservador, totalitario y represivo.

Además de marxista es musulmán y hará todo lo que encuentre a su alcance para promover la Yihad o Guerra Santa. De ahí que no objete a Ahmadineyad ni a Chávez que son los promotores de la islamización en Latinoamérica. También concuerda en todo con el Rey de Arabia Saudita, el otro gran yijadista y financista de la construcción de las mezquitas que van cundiendo en el cono sur.

Lo que está sucediendo con Honduras es la señal de alerta a la que tenemos que estar atentos cuando se normalicen las relaciones entre Venezuela, Bolivia y los Estados Unidos. Con Venezuela ya decidieron intercambiar embajadores. Seguramente Obama ya terminó de leer el libro de Galeano que le regaló Chávez, y debe haber confirmado definitivamente que son de la misma secta.

Con Bolivia la situación es más peliaguda, porque Morales quiere continuar con la producción irrestricta de cocaína que está enriqueciendo a su gobierno y partidarios. Si vuelven los norteamericanos van a matar la gallina de los huevos de oro.

El tema de la droga excede la avenencia política que Obama tiene con el régimen socialista. Por más que le encante ver al “primer presidente indígena en el poder”, con quien se identifica plenamente, por ser él, “el primer mulato que llega a la Casa Blanca”. El asunto del narcotráfico involucra demasiados problemas para su sociedad que es la mayor consumidora de cocaína del mundo.

Sin embargo, es probable que después de esta demostración de solidaridad con Zelaya, Morales y Obama se reconcilien, y de a poco vayan normalizando su amistad. Para entonces el boliviano estará entre los hombres más ricos.

Cuando Estados Unidos y Cuba están del mismo bando, algo muy peligroso está sucediendo contra la libertad de los pueblos. No se necesitan señales adicionales para comprender la magnitud del aprieto en el que se encuentra América Latina. Si en las próximas horas o días Washington no se retracta de su apoyo a Zelaya que se unió al círculo de los déspotas neocomunistas, los latinoamericanos estaremos hundidos en el más profundo pozo de nuestra historia.


Por José Brechner
Diario de América