jueves, 22 de noviembre de 2007

Cumbre Iberoamericana. A propósito del desencuentro en Chile

A su llegada como inquilino del Palacio de Miraflores, Chávez dispuso que se designara un asiento en la mesa familiar, con cena servida inclusive, para el Libertador Simón Bolívar.
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Su mandato se ha colmado mas de contiendas de dimes y diretes que de éxitos; se ha enfrascado en lucha soez de palabras con Alan García, Vicente Fox, George W. Bush, Condoleezza Rice, Tony Blair, La Iglesia Católica, el Obispo de Honduras, por citar a algunos.

El reciente desencuentro entre el Presidente de Venezuela y las autoridades del Estado y Gobierno Español en el seno de la XVII Cumbre Iberoamericana va mas allá de ser un fortuito intercambio de opiniones y pudiera ser interpretado como una maniobra electoralista de Chávez para distraer la atención ante la grave crisis interna surgida al calor de las protestas y manifestaciones de que esta siendo objeto su proyecto constitucional de perpetuación en el poder.

A finales del año 1998, en el curso de la campaña electoral mas aguerrida y controversial de la historia venezolana, Hugo Chávez se presentó en una tribuna en la ciudad oriental de Maturín acompañado por seguidores y curiosos y, entre otras, profirió las siguientes palabras que formaron parte de su arenga: ¡Vamos a freír en aceite hirviendo las cabezas de todos los adecos!, aludiendo a los militantes del opositor partido Acción Democrática quien gozaba entonces de un mayoritario apoyo entre los ciudadanos de esa ciudad y el estado Monagas en general. Era una frase que identificaba tempranamente la personalidad aberrada y el corte autoritario que traía en bambalinas para su proyecto de gobierno.

A su llegada como inquilino del Palacio de Miraflores, dispuso que se designara un asiento en la mesa familiar, con cena servida inclusive, para el Libertador Simón Bolívar. Entre otras de sus excentricidades y destemplanzas hubimos de presenciar durante una comparecencia televisiva su anuncio público a su ex esposa María Isabel, de que esa noche se preparara para una intensa jornada sexual a su retorno al hogar; sus preferencias religiosas han pasado sucesivamente según el dominio publico por la fe evangélica, católica, practicas de santería y recientemente se ha conocido su intención manifiesta de convertirse al Islam.

Su estilo comunicativo chabacano, simplista y de mal gusto ha sido la llave con que ha penetrado en lo mas recóndito de esa gran masa popular que ha conquistado, lo aplaude, se viste de boina y camiseta roja, dispara a mansalva contra los opositores y destruye sus propiedades, comparte sus destemplanzas públicas y en fin, le otorga su voto frecuentemente sustentado por sus promesas de riquezas inalcanzables y de destruir a “la clase poderosa”.

Su discurso falaz e histriónico va dirigido hacia ese sector numéricamente importante de la población venezolana, carente de futuro o expectativas, que se moviliza fácilmente ante ofertas microeconómicas paliativas de la situación real que vive la nación; el otro sector que lo apoya, es el de intelectuales y comerciantes inescrupulosos pescando ganancias en río revuelto cuyo máximo exponente ha sido José Vicente Rangel, periodista y político tradicional que ha trascendido en todas las etapas de la vida venezolana y fue el soporte ideológico de la política de Chávez ante la opinión publica nacional e internacional.

Su mandato se ha colmado mas de contiendas de dimes y diretes que de éxitos; se ha enfrascado en lucha soez de palabras con Alan García, Vicente Fox, George W. Bush, Condoleezza Rice, Tony Blair, La Iglesia Católica, el Obispo de Honduras, por citar a algunos; de igual manera ha sabido vender su imagen de aparente rebeldía al sector de la población que lo apoya y numerosos aliados en Latinoamérica con características afines a las suyas mediante sus frecuentes enfrentamientos y descalificaciones ante Estados Unidos y algunos de sus aliados en el seno de la ONU y otros foros internacionales. Su obsesiva y paranoica exaltación de Fidel Castro ha ido más allá de la simple identidad ideológica hasta convertirse en una ridícula e irrisoria manifestación de adoración personal por el anciano y obsoleto dictador.

Chávez se ha convertido pues en el bastión a donde van a buscar apoyo cuanto anti-americano, socialista o comunista fracasado que anda rodando por el mundo, no importa cuales fueran sus verdaderos fines y propósitos: Irán, Narco Guerrilleros Latinoamericanos, algunos Gobiernos Socialistas y seudodemocráticos europeos, Gobiernos populistas emergentes, etc. El inmenso peligro que representa su política radica en la utilización inescrupulosa de sus petrodólares con que ha comprado más de una conciencia y en su falta absoluta de proyecto coherente para su nación y ante el mundo. Las medidas que ha impulsado bajo el amparo de una Asamblea legislativa dócil e incondicional, se han caracterizado por la improvisación, el animismo y la revancha y no mediante un plan coherente a mediano y/o largo plazo que tenga en cuenta el actual escenario político y económico mundial. Todo lo ha basado en su enfermiza obsesión esquizoide de protagonizar como “el último de los anti-imperialistas” anticipándose a la inminente desaparición física de Castro.

Chávez ha sido un perdedor reiterado: alumno mediocre y sin mas meritos en la escuela de paracaidistas; golpista que en 1992 se rindió a los primeros disparos del ejercito dejando tras de si una montaña de cadáveres de sus compañeros que lo siguieron en la aventura; Presidente cobarde que se escondió y mostró debilidad manifiesta cuando el golpe de estado de 2002. Su mandato ha convertido a Venezuela en un mal peor del que se intentaba paliar a su llegada al poder en 1999. Así pues, la reiterada descalificación al ex presidente Aznar en el seno de la XVII Cumbre, donde además de numerosos jefes de Estado y Gobierno de Iberoamérica se encontraban precisamente los Españoles, no fue sino una puesta en escena mas de la misma pantomima que ha escenificado desde los inicios de su campaña; un artilugio para satisfacer su protagonismo defraudado ante un escenario mundial enfrascado en hallar solución a los problemas mas acuciantes de nuestro continente. No cabe duda que él tenia que añadir a la cumbre el elemento histriónico que satisficiera a Pérez Roque, Lage, Ortega y Evo Morales quienes necesitaban a su vez aquella retroalimentación.

Cabe pues cuestionarnos si, además de un heroico y honorable – ¿Porque no te callas?- deberíamos todos, latinoamericanos y demócratas de este mundo convulso, materializar de una vez y por todas el rechazo unánime a las pretensiones del Sr. Chávez, así como nuestro mas decisivo apoyo al pueblo venezolano quien ya derrama su sangre en las calles de las principales ciudades reclamando su derecho a la vida, la coherencia y la paz.

Por Andres Roseñada Cepero

http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=2672