miércoles, 14 de noviembre de 2007

La crisis viene… y bien duro


En nuestro constante recorrido por el país hemos venido explicando a quienes no ven salida ante la oprobiosa situación que vivimos, que en Venezuela se está gestando una crisis de relevancia histórica, y que ese proceso, más temprano que tarde, se llevará por delante a la revolución y su liderazgo cuando alcance su punto de ebullición.

Los elementos de esa crisis son de diversa índole y los tiempos en que cada uno de ellos se va recalentado lucen acelerados últimamente. Empezando por el tema político, es preciso tener presente que en un mismo año el oficialismo ha puesto sobre la mesa dos cartas que no han contado con el apoyo de la mayoría de los venezolanos: el cierre de RCTV y ahora la Reforma Constitucional. Esta circunstancia no se ha traducido aún en una actitud militante en contra del Gobierno por parte de las mayorías populares, pero sí ha puesto de relieve al menos dos hechos clave: por un lado, que el liderazgo del Presidente no da para todo y la gente no lo sigue ciegamente para cualquier cosa y, por el otro, que actores de la sociedad que se habían mantenido hasta ahora pasivos ante el régimen o plegados a él, han reaccionado activamente en contra de estas medidas, tal y como ha ocurrido con los estudiantes y con el partido Podemos respectivamente.

De hecho, es de esperarse que, si se llegara a aprobar la reforma en diciembre, el 2008 arrancará lleno de conflictos, los cuales irían desde gobernadores y alcaldes organizando protestas en defensa de sus territorios, facultades y recursos, hasta miembros de la Fuerza Armada rebelándose contra la creación del Ejército paralelo que se está montando desde Miraflores. Todo esto barnizado, por supuesto, de una represión desenfrenada bajo el amparo del nuevo artículo 337 sobre estados de excepción.

En el terreno económico y social las cosas no pintan mejor. El problema del costo de la vida viene siendo atacado con medidas artificiosas y ya es un hecho que la inflación sobrepasará con creces la meta que el Gobierno se había fijado para 2007. Es más, el año que viene este problema tenderá a empeorar en virtud de los altos precios del petróleo, la estructura del gasto público y la entrada en vigencia del Bs.F.

Por otro lado, el desabastecimiento creciente de alimentos se apodera poco a poco del país y se extiende a otro rubros como consecuencia de la increíble política de destrucción de empresas del sector agrícola y pecuario que ha puesto en práctica el Gobierno, con el agravante de que dicha tendencia pronto afectará a todos los sectores productivos del país con la "economía socialista" y la limitación de la propiedad privada que está en marcha.

Aunado a todo esto, la conflictividad laboral campea hoy en día. Médicos en asambleas permanentes, bomberos en huelga de hambre, policías en paro y educadores protestando son escenas comunes en los noticieros. Y como si fuera poco, al ya grave problema de inseguridad que existe, el Gobierno le añade la puesta en circulación de miles de armas en manos de fanáticos ideologizados a través de la Reserva y ahora la Milicia, lo cual sólo sirve para traer más violencia.

Por último, hay que considerar las tensiones internacionales que ha generado el Gobierno. La intimidad innecesaria con el presidente iraní, el saboteo permanente a las cumbres presidenciales, el intento de destrucción de la CAN y el Mercosur, la pugnacidad desmedida con EEUU, la amistad con las FARC, la intromisión descarada en varios países latinoamericanos, el manejo del petróleo como arma de extorsión geopolítica y la increíble "confederación cubano-venezolana", son algunas muestras del espinoso escenario en que estamos metidos.

Todo esto está generando un clima de inconformidad y protesta creciente en el país. Los estudiantes han recuperado la irreverencia perdida y están a la vanguardia de la lucha, pero cada quien debe ocupar su espacio y dar la pelea desde su posición. Como el lector podrá entender, la mezcla de todos estos factores es absolutamente explosiva. El modelo que se trata de imponer es inviable y el ambiente que el propio Gobierno genera conduce a su rechazo. Por todo ello, anótenlo: la crisis viene… y bien duro.

Cipriano Heredia S.
Coordinador General de Visión Emergente
cipriano.heredia@gmail.com

http://opinion.eluniversal.com/2007/11/14/opi_1841_art_la-crisis-viene-y-b_14A1190089.shtml