sábado, 18 de abril de 2009

Chávez ofrece a Obama discurso conciliador, pero regalo cínico

Presidente venezolano Hugo Chávez, derecha, entrega a su colega estadounidense Barack Obama el libro "Las venas abiertas de América Latina" del escritor uruguayo Eduardo Galeano en un aparte de la Cumbre de las Américas, sábado 18 de abril de 2009 en Puerto Espana, Trinidad y Tobago.
Evan Vucci / AP Foto



Insinuando que las relaciones entre los dos países podrían por fin estar mejorando, el presidente venezolano Hugo Chávez dijo que estaba dispuesto a recibir un embajador estadounidense en Caracas. El último embajador de Washington en Venezuela fue expulsado hace siete meses.

Pero el gobernante venezolano coronó su cálido apretón de manos, sus palabras amables y su discurso poco común por su brevedad durante un encuentro con el presidente Barack Obama en la Cumbre de las Américas con un regalo muy particular: el libro Las venas abiertas de América Latina, de 1971 y obra del periodista uruguayo Eduardo Galeano, sobre la historia de la intromisión de Estados Unidos en la región.

El subtítulo: "Cinco siglos de pillaje de un continente''.

El lento avance de un acercamiento ocurrió durante el primer día dedicado por completo a la Quinta Cumbre de las Américas. Los 34 líderes del continente se reunieron aquí para discutir todo: desde Cuba hasta la crisis financiera global y el cambio climático.

Chávez se entrevistó con Obama durante una reunión de los líderes sudamericanos y sólo habló brevemente. Más tarde tuvo un encuentro improvisado con la secretaria de Estado Hillary Clinton en la que sugirió que podría dar el primer paso para poner fin a un estancamiento diplomático de varios meses con Washington. Después de la expulsión del diplomático estadounidense, Venezuela retiró su representante en Washington.

Chávez instruyó a su canciller, Nicolás Maduro, a que presentara el nombre del actual embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, para enviarlo a Washington con el fin de reanudar las relaciones diplomáticas completas, informó ayer por la noche la agencia de prensa venezolana.

"Ahora tenemos que esperar a que Estados Unidos le de el beneplácito a Chaderton para asumir este importante cargo para así poder movernos hacia una nueva era política y económica'', dijo Chávez a los reporteros en la cumbre.

El sábado por la noche la Casa Blanca informó que no estaba al tanto del anuncio de Chávez.

Un vocero del Departamento de Estado confirmó que Chávez y Clinton conversaron sobre poner fin al empantanamiento diplomático y agregó: "Nos complacería el regreso de los embajadores''.

Pero altos funcionarios estadounidenses advirtieron que una mejoría en las relaciones --como el regreso de los embajadores de ambos países-- depende de que Chávez adopta un tono nuevo después de la cumbre. Los funcionarios agregaron que los "indicios más importantes'' podrían ser que Chávez facilite a los diplomáticos estadounidenses recibir visa de entrada a Venezuela y bajar de tono la retórica antiestadounidense.

"El presidente Chávez estuvo tratando de tenderle la mano Obama durante el último día'', dijo el asesor de Seguridad Nacional Denis McDonough. "Pero sé que el presidente Obama sabe que una sonrisa y un apretón de manos no bastan para indicar una nueva relación.

Habrán señales más sustanciales que permitirán saber si Venezuela desea una nueva relación''.

McDonough se refería una fotografía muy difundida, tomada por un fotógrafo presidencial venezolano, que mostraba a los dos líderes cuando se saludaban de manera informal. El gobierno venezolano divulgó rápidamente la foto en que Obama le puso la mano en el hombro a Chávez y calificó de "histórico'' el momento.

"Siento un gran optimismo y la mejor buena voluntad para avanzar'', dijo el sábado Chávez a los periodistas. "Comenzamos con el pie izquierdo. Ha llegado el momento de iniciar verdaderamente una nueva historia''.

La retirada de embajadores del año pasado fue el resultado de barullo diplomático que comenzó en Bolivia.

Chávez expulsó de Caracas en septiembre al embajador Patrick Duddy en solidaridad con el presidente boliviano Evo Morales, que había expulsado al embajador de Washington en La Paz por por supuestamente confabularse con la oposición e incitar a la violencia.

"Teniendo en cuenta lo que el presidente está diciendo sobre el diálogo con estos países, es obvio que el diálogo ayudó cuando los embajadores ocupaban sus puestos'', dijo un alto funcionario estadounidense que pidió no ser identificado porque la prensa no tuvo acceso al encuentro. "Pero la realidad es que la expulsión de los embajadores es algo que los venezolanos hicieron en solidaridad con los bolivianos. Y me parece que ahora queda por ellos tratar de arreglar este asunto y saber si de verdad vamos a tener un diálogo real''.

En una conferencia de prensa ayer, Morales acusó a Washington de seguir conspirando en su contra.

"Han transcurrido cien días y en Bolivia no percibimos ningún cambio'', dijo Morales refiriéndose a los días que lleva Obama en la presidencia. "La política de confabulación se mantiene''.

En una reunión plenaria más tarde, Chávez dijo a los presidentes: "Por lo menos Obama escucha y toma nota'', recordó Felipe Noguera, portavoz de la cumbre.

Algunos expertos dijeron que la posición de Chávez de ofrecer palabras amables y un regalo cínico indicaba doblez.

"Creo que regalar al presidente de Estados Unidos Las venas abiertas está muy lejos de ser un gesto amistoso: en realidad es un gesto hostil'', dijo Richard Feinberg, profesor de la Universidad de California en San Diego y ex asesor de alto nivel asistió a la cumbre. "Es como si uno le da la mano a otra persona sonriendo mientras lo apuñala por la espalda''.

El libro, añadió, es similar a los libros de Noam Chomsky que Chávez en una ocasión mostró en la ONU y que culpan "al imperialismo americano de todos los males del mundo''.

La reacción de Obama ante el regalo: "Creí que se trataba de uno de los libros de Chávez'', dijo. "Pensé regalarle uno de los míos''.

Chávez, quien declaró públicamente que no firmaría la declaración final de la cumbre, parece estar tratando de perturbar la cooperación continental sin dar el espectáculo que generó en la cumbre de Argentina hace cinco años, dijo Feinberg. En su lugar, dijo que el presidente Daniel Ortega, de Nicaragua, y Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina, fueron sus "perros de presa''.

Los 12 líderes que se reunieron ayer con Obama aprovecharon la oportunidad para condenar el embargo a Cuba y las intervenciones de Estados Unidos en la región, según un alto funcionario estadounidense.

La presidenta chilena Michelle Bachelet presidió la reunión de una hora y 15 minutos de Obama con la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR). El funcionario estadounidense que informó a los periodistas sobre el encuentro dijo que el encuentro fue cordial, ‘‘carente de tensiones'' y con mucha "discusiones francas''. A Cuba se le dedicó alrededor del 20 por ciento del tiempo de la reunión porque todos los líderes sudamericanos exhortaron a Obama a levantar el embargo comercial.

Obama replicó señalando que todos los presidentes presentes fueron elegidos democráticamente, por lo que debían asegurar que la democracia y el imperio de la ley también sean una prioridad en Cuba.



El Nuevo Herald