domingo, 19 de abril de 2009

¿Salió malherida el ALBA en Puerto España?


En esta foto divulgada por la oficina de prensa de la sede gubernamental venezolana de Mirafores, aparece el presidente Hugo Chávez, izquierda, cuando conversa con el mandatario de EEUU, Barack Obama, durante de la 5ta Cumbre de las Américas en Puerto España, Trinidad Y Tobago, el domingo 19 de abril de 2009.
Miraflores Oficina de Prensa / AP Foto



La víctima aparente de la V Cumbre de las Américas fue su propia declaración, que los 34 presidentes aprobaron "sin unanimidad".

Pero, aun cuando no necesariamente puede ser considerada víctima, la llamada Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) puede haber quedado malherida y con futuro incierto.

El responsable: el presidente estadounidense Barack Obama y más específicamente su estilo.

"El presidente Obama se ganó la voluntad, el apoyo de América Latina", dijo el presidente hondureño Manuel Zelaya, quien integró recientemente a su país al ALBA y ha estrechado la mano de Obama en varias ocasiones durante la cumbre.

El propio nombre de "alternativa" que conlleva el ALBA puede ser motivo de un autodebilitamiento. Planteada así por el presidente Hugo Chávez desde comienzos de la actual década, el ALBA nació en contraposición al Area de Libre de Comercio de las Américas (ALCA).

El ALCA ya no se trató más en una cumbre americana, por primera vez desde que se inició el proceso de cumbres en 1994: ya no está más en la agenda de la Casa Blanca.

Pero, más que alternativa al ALCA, el ALBA fue concebido por Chávez y el entonces presidente Fidel Castro, de Cuba, como un frente de oposición a su principal promotor, el presidente George W. Bush, antecesor de Obama.

El ALBA era todavía considerado en algunos medios políticos de Washington como un remanente de la Guerra Fría que todavía se veía en América Latina, con el mantenimiento del embargo estadounidense contra Cuba y la marginación del país del seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Pero, con Obama por primera vez en una cumbre americana se anunció en Trinidad y Tobago que la asamblea de cancilleres de la OEA derogaría la resolución de 1962 que suspendió a Cuba. Y Obama ya había dado indicios de un intento de abordar el problema con algunas acciones unilaterales que no incluían el embargo.

Si Cuba no desea retornar a la organización o si incluso no desea participar en las cumbres, "será su propia decisión soberana", ha dicho el secretario general José Miguel Insulza.

Con todo esos acontecimientos sucediéndose en apenas 72 horas de la cumbre, Zelaya se animó a proclamar en su rueda de prensa final que Trinidad y Tobago ha marcado el fin de la Guerra Fría en Latinoamérica.

"Esta cumbre termina todo el proceso de interfase entre la Guerra Fría y el siglo 21", dijo. "Aquí empieza un nuevo diálogo que lógicamente lo abre Latinoamérica, el ALBA y la llegada de un nuevo presidente de los Estados Unidos que viene a dialogar, no a tratar de imponer".

El mismo Chávez, creador del ALBA, cambió de actitud frente a Estados Unidos durante la cumbre.

Al estrechar la mano de Obama el viernes por la noche le dijo: "Quiero ser tu amigo". Y el sábado anunció la restitución de las relaciones de Caracas con Washington a nivel de embajadores, suspendidas hace siete meses cuando expulsó al enviado estadounidense en solidaridad con una acción similar del presidente boliviano Evo Morales.


El Nuevo Herald