viernes, 17 de abril de 2009

La confrontación Chávez/Baduel


El 3D de 2007, a pocas horas del rechazo a la reforma constitucional, el general Raúl Isaías Baduel alertó al país sobre la posibilidad de que se impusieran “esos cambios pretendidos en el proyecto de reforma constitucional por una vía distinta a la Constituyente y por los mismos proponentes de este engaño". Algunos no le creyeron y otros no quisieron creerle.

El general Baduel llamó nuestra atención el 11 de abril de 2002, no por las razones que muchos celebran y otros condenan, sino por el “timing” de la operación de rescate que encabezó. Timing en su significado anglosajón se define como la habilidad para juzgar cuando se debe hacer algo o decir algo para que su ocurrencia tenga el efecto deseado.

El general Baduel decide la operación Rescate de la Dignidad 48 horas después de la defenestración del presidente Chávez y una vez que Pedro Carmona había barrido por decreto todos los poderes constituidos y establecido un gobierno ilegítimo y más despótico en sus métodos de lo que, hasta ese momento, se conocía del desempeño del presidente Chávez.

Desde entonces no han faltado “demócratas” que al tiempo que acusan al presidente Chávez de violar la Constitución sistemáticamente le enrostran al general Baduel el “delito imperdonable” de haber restituido el orden constitucional.

El pionero
Sin infatuarse por la sobrevenida condición de “héroe”, Baduel firma inmediatamente después del 13 de abril, junto con un conjunto de oficiales, un manifiesto en el cual se exige “que se convoque el referéndum consultivo previsto en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela para medir la verdadera voluntad venezolana”. Cuando se deja correr el rumor de que el manifiesto fue “engavetado”, el propio general Baduel ratifica el 9 de noviembre de 2002, en declaraciones a El Carabobeño, que no sólo suscribió el documento sino que se hizo “público y notorio, y en lo que a Raúl Baduel concierne” –aseguró- “como soldado y general de división del Ejército, asumo plenamente toda la responsabilidad de mis actuaciones públicas”.

Al encargarse de la comandancia del Ejército, comentamos en este espacio que habíamos detectado en su discurso la influencia de algunas de las ideas de John Kenneth Galbriath, premio Nóbel de Economía, en su obra Anatomía del Poder. Era obvio pues que no estábamos frente a un García Carneiro o un Orlando Maniglia.

El riesgo
Los temores no fueron suficientes para cerrarle el paso hacia el Ministerio de Defensa, justo después de vencidos sus años reglamentarios en la institución. No obstante el Presidente se aseguró primero de reformar la LOFAN para despojarlo de muchas de las facultades que habían disfrutado sus predecesores.

A raíz de su discurso de entrega del Ministerio de Defensa, Teodoro Petkoff comentó, con justa razón, que la coherencia era una de las virtudes del general Baduel. De modo que el pronunciamiento del 6 de noviembre de 2007, en el cual Baduel advierte que la reforma constitucional era un “golpe de estado a la Constitución”, no debería haber sorprendido a nadie.

El 3D de 2007, mientras muchos dirigentes opositores se regodeaban con la victoria, el general Baduel alertó que los cambios pretendidos en la reforma constituyente se impondrían por otras vías”. Un mes más tarde advirtió que “la amenaza no había culminado". Muchos no le creyeron, cegados como estaban en la lucha por abrirse “espacios democráticos”.

La orden del presidente Chávez de arrestarlo luce como una torpeza que para su beneficio despeja la maledicencia de sus rivales y eleva la confrontación Chávez/Baduel a un nuevo estadio con un oponente que, sin organización política, ha forjado una tribuna al calor de un persistente desafío al primer mandatario asumiendo la vocería de sectores silenciosos dentro y fuera de la institución armada.

En esta confrontación Chávez/Baduel este desafío del general en jefe alcanzó niveles sin precedentes cuando, sin que nadie lo desmintiera, prácticamente garantizó que “el Ejército venezolano desobedecería a Chávez si ordena una aventura militar contra Colombia”. Todo lo cual hace pensar que las razones detrás de su arresto, cualesquiera que sean, han privado sobre el riesgo de validar políticamente, como en efecto ha ocurrido, un liderazgo emergente introduciendo un nuevo factor en la ecuación que pasa por la resolución de la crisis de gobernabilidad en la cual nos adentramos.

La historia política enseña, lo sabe Baduel, y Chávez mejor que nadie, que con frecuencia se está más cerca del poder en la cárcel que en plena libertad.


Por Orlando Ochoa Terán
Diario de América