sábado, 7 de junio de 2008

El fin de la Argentina feudal


Fue el acto más multitudinario en contra del cada vez más impopular matrimonio presidencial argentino

No son los descamisados, seguidores del populismo de turno y eternos demandantes de supuestos derechos arrebatados. Es la “Pampa Gringa”, herencia directa de la inmigración abierta, amparada por la Constitución “clásica”de 1853, la que hoy se revela contra el poder de turno. En la Argentina del 2008, los siervos se cansaron de pagar tributos para financiar “señores” y lacayos.

En su famoso cuento “El Otro”, Jorge Luis Borges frente al río Charles, en Cambridge, dialogaba con un joven Borges que se encontraba frente al Ródano, en Ginebra.

Dijo Borges a Borges: “Mi sueño ha durado ya setenta años. Al fin y al cabo, al recordarse, no hay persona que no se encuentre consigo misma. Es lo que nos está pasando ahora, salvo que somos dos. ¿No querés saber algo de mi pasado, que es el porvenir que te espera?”.

Guiados por la magia borgiana, situémonos en Rosario, Argentina, a orillas del Paraná, intentando interpretar el diálogo referido, en función de la realidad del presente.

Frente al río, y en mayo de 2008, constataremos la actualidad de las palabras de Borges, que suenan como si el tiempo no hubiera transcurrido.

Como el río, la vida fluye. Se suceden las generaciones, pero los problemas y sus protagonistas siguen siendo parecidos.

Hace apenas dos meses, en esa misma ciudad, una turba chavista de no más de cien personas, apedreaba un ómnibus. En él viajaban algunos de los asistentes al evento que organizara la Fundación Libertad. Los agresores, intentaban opacar la celebración del vigésimo aniversario de esa institución. No hubo detenidos por el incidente.

Después que trascendió lo ocurrido, todos los rosarinos que se nos acercaron manifestaron su más profundo rechazo y sensación de “vergüenza ajena” por lo acontecido. Gente de diferentes edades y posición social coincidió, unánimemente, en repudiar la provocación.

El chavismo calificó el hecho como “una demostración del rechazo del pueblo argentino” a las ideas liberales y sus representantes, difundiendo, cínicamente, un video del ataque.

En contraste con lo anterior, uno de los actos cívicos más grandes que recuerda la historia de ese país, se realizó pocos días atrás, también en Rosario y frente al río.

La confrontación campo-poder político, llevó a los productores argentinos a organizarlo.

La población urbana, acompañó la movilización masivamente. Exigían la derogación de impuestos confiscatorios decretados tiempo atrás, por el gobierno.

Cerca de trescientas mil personas participaron del acto. Una masa heterogénea reunió a vecinos de Rosario, con grandes y pequeños productores procedentes sobre todo de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba; la denominada “Pampa Gringa”.

La movilización terminó sin incidentes. Una reconocida dirigente política de la oposición, declaró: "Hay un antes y un después para la Argentina. Este acto fue maravilloso".

Simultáneamente al acto en Rosario, el gobierno peronista realizó otro en Salta.

Cuidadosamente organizado, contó con la asistencia de cincuenta mil personas. Muchas de ellas fueron trasladadas en autobuses contratados desde varios puntos del país, y/o movilizadas a modo de tarea remunerada, según informaciones periodísticas. Se registraron algunos incidentes.

El líder piquetero Luis D’Elía, presente en Salta, arremetió contra los asistentes al acto del campo: "En Rosario está la Argentina de las elites dominantes, la oligárquica", declaró.

A su vez, Cristina Kirchner plasmó dos frases para la historia:

"El único requisito es que aprendamos que antes que el sector o nuestra propia individualidad están los intereses de la patria".

"La historia la construyen las sociedades que se deciden a ser progresistas y solidarias, tendiendo la mano a los que todavía les falta trabajo".

Con la experiencia que sólo se adquiere viviendo, dijo Borges a su joven doble: “-Tu masa de oprimidos y de parias… no es más que una abstracción. Sólo los individuos existen, si es que existe alguien”.

Evidentemente, no es la “oligarquía”, siempre cercana al poder. No son los descamisados, seguidores del populismo de turno y eternos demandantes de supuestos derechos arrebatados. Es la “Pampa Gringa”, herencia directa de la inmigración abierta, amparada por la Constitución “clásica”de 1853, la que hoy se revela contra el poder de turno.

En la Argentina del 2008, los siervos se cansaron de pagar tributos para financiar “señores” y lacayos.

Y se recordaba Borges a sí mismo: “Buenos Aires, hacia mil novecientos cuarenta y seis, engendró otro Rosas, bastante parecido a nuestro pariente. El cincuenta y cinco la provincia de Córdoba nos salvó, como antes Entre Ríos. Ahora las cosas andan mal. Rusia está apoderándose del planeta; América, trabada por la superstición de la democracia, no se resuelve a ser un imperio. Cada día que pasa nuestro país se vuelve más provinciano. Más provinciano y más engreído, como si cerrara los ojos.”

La Unión Soviética desapareció. El fascismo ha vuelto a amenazar al mundo y en especial a la región. Algunos “señores” han manejado sus provincias como feudos, en nombre de la autonomía. Y con similar criterio, el gobierno central en nombre de la Federación. La barbarie sigue instalada.

El obsoleto modelo feudal; el de las falsas promesas; el del premio al amiguismo; el del populismo igualador; el de la prepotencia arrogante; el que se ha destacado en todas partes por su actitud petulante, parece estar quedando en evidencia.

Y dijo Borges a Borges: “Medio siglo no pasa en vano. Bajo nuestra conversación de personas de miscelánea lectura y gustos diversos, comprendí que no podíamos entendernos. Eramos demasiado distintos y demasiado parecidos. No podíamos engañarnos, lo cual hace difícil el diálogo…”

Argentina intenta renacer y el mundo civilizado la observa esperanzado. Admira su cultura, admira su educación, y valora cabalmente el uso responsable de los términos trabajo, ética, moral, palabra, dignidad y solidaridad que la identifican.

Por José Antonio Fontana
Diario de Diario de América
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