lunes, 2 de junio de 2008

La retórica islámica contra Occidente

La hipocresía del radicalismo musulmán de la OIC, expuesta otra vez.


La Organización de la Conferencia Islámica (OIC)

El largo nombre para la asamblea de la Organización de la Conferencia Islámica (OIC) celebrada hace dos semanas en Estambul es ya una declaración de principios y de objetivos en sí mismo: Reunión Intergubernamental de Expertos sobre el Día Conmemorativo de las Masacres Cometidas contra las Comunidades Musulmanas en el Siglo XX. “Nos estamos quedando atrás como comunidad islámica mundial en el recuerdo de nuestros mártires y de nuestras masacres. El hecho de que no estemos unidos permite a otros pueblos seguir masacrándonos”, decía Abdulaziz Othman Altawaijri, director general de la Organización Islámica Educativa, Científica y Cultural, entidad que lleva el peso de la negociación. Mal día para una declaración como esa. Coincidía con la reivindicación por un grupo terrorista islámico de la, precisamente, masacre provocada por la oleada de explosiones registradas en la ciudad india de Jaipur, cuya cifra de muertos, según los últimos datos, supera ya las seis decenas. En su cumbre, la OIC no realizó ni una sola condena del terrorismo de corte islamista. Por el contrario, sus responsables se abandonaron a la habitual e incendiaria retórica, no sólo contra el “sionismo” y la “islamofobia”, sino también contra “Occidente” y sus ‘presiones’ al mundo musulmán.

Othman Altwaijri aseguró que Occidente contempla este tipo de reivindicaciones como una forma de animar al enfrentamiento en la institucionalización de una jornada que recuerde las “masacres” contra poblaciones musulmanas. “Nosotros sólo somos fieles con nuestro pasado y con nuestros mártires. No estamos incitando a la violencia. Sólo estamos recordando a la gente lo que sucedió en el pasado”, decía el responsable del grupo de trabajo. Sin embargo, intentando desmentir las referidas acusaciones de Occidente de que celebraciones como esas animan a la guerra, la retórica de Othman Altwaijri se deslizó hacia calificativos que, en el orbe musulmán, incitan, en efecto, las pasiones más desbordadas: “Los sionistas utilizan cada medio de comunicación, cada periódico, cada programa de televisión, cada película, cada documental, y cada canción para compartir su situación. Vamos a utilizar también nosotros cada oportunidad para recordar a la gente lo que hemos sufrido”.

Violencia del islam: "Una plétora de mitos"

Sin embargo, fue el órgano juvenil de la OIC el que abrió más el rango de las acusaciones desde el “sionismo” y “Occidente” hacia la “islamofobia” en general. Elshad Iskandarov, secretario general del Forum Juvenil de la OIC -organización activa en la “movilización de líderes juveniles mundiales” a favor de la Alianza de Civilizaciones- apuntaba en su discurso: “Los países de la OIC se enfrentan a distintos grupos islamófobos que han desarrollado una plétora de mitos sobre la denominada violencia histórica de los países musulmanes cometida contra otros. Esto es una estrategia consciente para crear una imagen de los pueblos musulmanes como despiadados, y al islam, como una cultura de la violencia. Por otra parte, la comunidad mundial -incluso en sus estratos más cultos-, no tiene ni idea de las campañas genocidas contra los pueblos musulmanes que se han producido durante el siglo XX”.

La cumbre de la OIC coincidía con la resaca de uno de los más brutales atentados de los últimos años, precisamente cometido por un grupo islamista contra población civil. Unos pocos días antes, en la ciudad india de Jaipur se registraban una serie de explosiones que dejaban, según las últimas cifras, 63 muertos y cientos de heridos, muchos de ellos de gravedad. A pesar de las protestas de Bangla Desh, la policía india enseguida fijó su atención en el grupo islamista radical de ese país Harkat-ul-Jihad al Islami, que ya dispone de una consolidada tradición de atentados en India. Sin embargo, otro grupo, también islamista, los Mujaidines Indios, reivindicaba los atentados mientras amenazaba de muerte a los imanes que los condenaron, acusándolos de “apostasía”. “El islam es una religión de paz. Para manchar su reputación, elementos sin escrúpulos están llevando a cabo actos de violencia y de derramamiento de sangre, lo que es altamente rechazable”, decía un responsable de los deobandi, la secta radical islámica nacida en India que ha inspirado a muchos grupos terroristas musulmanes en el mundo o de la que han salido muchos de sus integrantes, con especial presencia en las más radicales e incendiarias mezquitas británicas.

Pulso por la masacre más masacrada

Mientras tanto, en paralelo, y ajenos a la nueva oleada de atentados islamistas en India, los asistentes a la cumbre de la OIC discutían qué fecha sería la más adecuada para instaurar el día que conmemore los ataques a comunidades musulmanas en el mundo, con los ánimos excitados por la coincidencia del evento con el sesenta aniversario de la creación del estado de Israel. “Todos los años nos recordarán cómo han violado nuestros derechos”, decía, en relación al estado judío, el embajador palestino, Nabil Marouf. Instaurar el 15 de mayo para el día de homenaje a los “mártires musulmanes”, como quieren los palestinos, equivaldría a “reconocer y legitimizar” al estado de Israel, argumentaba el embajador jordano ante la organización internacional musulmana, Ahmed Ismail Mohamed Rashid. En este sentido, el más amplio consenso se está consiguiendo en torno a otra fecha distinta, aunque también relacionada con los palestinos. Se trata del 9 de abril, día en el que, en 1948, se perpetró el ataque contra Deir Yassin, en las proximidades de Jerusalén, cuando milicias judías asaltaron la aldea palestina matando a más de un centenar de personas en un episodio que aún hoy continúa siendo muy polémico y discutido entre las versiones más proisraelíes y más promusulmanas.

En paralelo, cada país miembro de la OIC intenta tirar hacia sus intereses, esta vez, traducidos en los propios episodios dramáticos de sus historias recientes que, en su opinión, justificarían otras fechas distintas. Así, los azerbayanos quieren recordar el “genocidio” de los armenios contra su comunidad en pleno vacío de poder ruso por la revolución soviética, mientras los turcos, aunque también prefieren centrar la conmemoración en los armenios, en esta ocasión desean centrarla en los ataques contra los entonces ciudadanos otomanos musulmanes en 1916, ataques que, por otra parte, precedieron a la masiva represalia sobre la comunidad armenia cuyo reconocimiento exige la comunidad internacional a Ankara. Por su parte, Bosnia y Herzegovina presiona para conmemorar los asesinatos de Srebrenica por parte de fuerzas serbobosnias, mientras los turcochipriotas insisten en revivir las muertes provocadas en su comunidad por parte de sus vecinos griegos en 1974.

Masacres históricas y masacres actuales

Sin embargo, la fecha del 9 de abril, día del asalto a la Deir Yassin, es defendida por Othman Altwaijri como “un símbolo, un hito de nuestra historia”. “Dejad que (los israelíes) celebren su 15 de mayo; y vamos a mantener nuestro Deir Yassin porque está profundamente enraizado en nuestro recuerdo”, concluía el coordinador del día de la memoria internacional musulmana. Por el momento, las discusiones continúan y serán nuevas cumbres las que establezcan, en su caso, el equivalente al día del Holocausto judío que la comunidad islámica pretende utilizar, según quedó claro en Estambul, como una nueva arma arrojadiza contra el "sionismo", "Occidente" y la "islamofobia", con la persecución de los cristianos extendiéndose ya a los residentes en Gaza, y con las inacabables crónicas del horror en Irak y sus terroríficos relatos de secuesstros, violaciones y asesinatos incitados por los imanes.


Por Javier Monjas
Diario de América
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