domingo, 15 de junio de 2008

¿Ha cambiado el Presidente?


Interesante cambio táctico y el mismo objetivo pragmático de siempre: mantenerse en el poder

No lo creo. Estas manifestaciones de aparente apertura no son más que movimientos tácticos, que intentan evitar la consolidación de "issues" políticos que puedan afectar su popularidad, en momentos en que ésta es vital, no sólo para el triunfo electoral en las regionales, sino para el mantenimiento de la gobernabilidad en el tiempo.

Ya sabemos que Chávez perdió conexión con la gente a lo largo del año pasado, hecho probablemente vinculado al deterioro de la confianza alrededor del caso de RCTV, que abrió las puertas a muchas acciones populares, estudiantiles y políticas, que lo llevaron a su primera derrota electoral.

Aunque no es cierto que la popularidad de Chávez haya caído al foso, como le gusta afirmar a algunos analistas emocionales, lo que sí es verdad es que perdió aproximadamente 20 puntos desde sus momentos estelares de los últimos tres años, cuando mantenía entre 70% y 75% de popularidad. Ya sé que esta afirmación alborotará a los foristas de los reductos electrónicos del chavismo, que niegan el debilitamiento de su líder, a la vez que levantará la polvareda en las no menos radicales páginas web opositoras, donde la gente cree que es imposible que luego de 10 años de gobierno el tipo todavía tenga la mitad del país, olvidando la potencia del dinero petrolero en la vinculación líder-masas. La realidad es que estos números, comunes en todas las encuestadoras serias, no son suficientes ni para Chávez, ni para la oposición. ¿Por qué?

Otros líderes en el mundo basan su gobernabilidad en la institucionalidad democrática y esta les permite mantener la gobernabilidad y la paz, incluso cuando su popularidad está por debajo de 30%. Pero el soporte de Chávez es su conexión popular, hoy volátil. Para un líder que plantea la polarización social como estrategia política, tener la mitad del país en contra es explosivo y peligroso, aunque tener la mitad a favor significa que aún tiene tela donde cortar.

De ahí que en estos momentos Chávez busqué dos cosas: 1) elevar su popularidad y 2) evitar aquello que podría convertirse en argumentos sólidos para sus adversarios.

Hoy en día, Chávez es alérgico a cualquier tema que pueda ser usado para presentarlo como un radical extremo, característica que lo debilitó previo al referéndum. El recule presidencial frente al currículum bolivariano y la ley de inteligencia son dos ejemplos claros de esta acción de control de daños. El tema de la FARC es aún más sofisticado. Él sabe que la guerrilla colombiana está en su fase terminal, por lo que no vale la pena quedarse en el Titanic. Por otra parte, está claro que el 73% de los venezolanos rechaza cualquier apoyo a la guerrilla y aunque antes la mayoría no creía que Chávez estuviera realmente financiándola, la reciente aparición del laptop de Reyes introduce un riesgo concreto de que se genere una matriz de opinión terriblemente negativa, si sus adversarios actúan con inteligencia, algo que han demostrado tener en sus últimas actuaciones.

Lo que parece claro es que si Chávez ayudaba a la guerrilla, es obvio que lo hacía gallo tapado, porque no es una acción popular, ni vendible para nadie. Al abrirse esa caja negra, o al creer la gente que se abrió, los riesgos se disparan para él. Ante esto, Chávez huye hacia adelante, diciéndole a las FARC que la solución en Colombia debe ser pacífica y no por medio de la lucha armada, que su acción es demodé y que deberían liberar a todos los rehenes de manera unilateral, todo esto en el medio de anuncios proindustrialización, que parecen diseñados por Chile al inicio de su democracia. Cuál será entonces la gran noticia internacional y local: ¿el laptop de Reyes o el nuevo Chávez, conciliador, antiguerrillero y panita de los empresarios? Interesante cambio táctico, aunque con el mismo objetivo pragmático de siempre: mantenerse en el poder.


Luis Vicente León
El Universal

http://politica.eluniversal.com/2008/06/15/opi_33963_art_ha-cambiado-el-pres_894986.shtml