miércoles, 13 de febrero de 2008

Chavez guía a Venezuela a una crisis (o a un abismo sin fondo)


El general retirado dice que lo siguen agentes de inteligencia y sopesa cada una de sus palabras, incluso a puerta cerrada, pues está convencido de que Hugo Chávez vigila todos sus movimientos.

El general retirado dice que lo siguen agentes de inteligencia, y sopesa cada una de sus palabras, incluso a puerta cerrada, pues está convencido de que el presidente Hugo Chávez vigila todos sus movimientos.

Pero Baduel, otrora miembro del círculo cercano de Chávez, habló el lunes sin ambages, acusando a su antiguo comandante en jefe de guiar a Venezuela de forma errática y abandonar los ideales democráticos que alguna vez compartieron.


"Este país está en una profunda crisis", dijo Baduel en entrevista a la Associated Press, y destacó que la esporádica escasez de alimentos, el crimen desenfrenado y la corrupción demuestran que las políticas de Chávez están fallando.

La amistad entre Baduel y Chávez se remonta a sus días de soldado, cuando formaban parte de un pequeño, fuerte y coordinado grupo de oficiales de un movimiento clandestino basado en los ideales del héroe independentista Simón Bolívar.

Baduel dijo que él y Chávez nunca argumentaron "un modelo socialista, marxista o comunista" para instaurarlo por años, explica que se desilusionó ante la inclinación ideológica del líder venezolano.

El ex militar pasó a ser uno de los más fuertes críticos del mandatario luego que lo removiera como ministro de la Defensa en julio, y en noviembre apoyó la campaña contra la propuesta de reforma constitucional del presidente, con la cual éste podría ser reelegido indefinidamente. Chávez tuvo en diciembre su primera derrota electoral en los nueve años de mandato cuando fue rechazada esa reforma.

Los "chavistas" miran a Baduel como un oportunista que le dio la espalda a su amigo de tantos años en un momento crítico para forjarse un camino político para las elecciones de gobernadores y alcaldes en noviembre de este año.

Pero Baduel niega cualquier plan para conseguir una candidatura, alegando que sus motivaciones para oponerse a "las ansias de poder" de Chávez nacen de su deber patriótico.

"Todos los días le pido a Dios que me permita servir a los intereses supremos de nuestra nación, y para ello también pido al Señor que me dote de tres herramientas: de humildad, de paciencia y de sabiduría", dice Baduel, que se declara un católico devoto.

Chávez lo ha tildado de "traidor" luego de la ruptura y le retiró los guardaespaldas que generalmente se le asignan a los generales retirados.

Pero Baduel, que dice ser seguidor de la filosofía oriental y de sus textos de estrategia militar, considera que el código Samurai impulsa a sus guerreros a respetar al enemigo. Así, se abstiene de responder directamente a las andanadas de Chávez, diciendo solamente que ha concluido su larga amistad.

Con cantos gregorianos que emana el reproductor de discos compactos, Baduel recibe al periodista mientras hojea un libro del antiguo estratega militar chino Sun Tzu y ofrece café mezclado con lo que él llamó un "elixir Amazónico", mezcla medicinal de raíces y hierbas que le dio un chamán indio.

Siendo soldados en los años 80, Chávez y Baduel se hicieron conspiradores, creando el Movimiento Revolucionario Bolivariano 200, grupo que en 1992 lideró un golpe de estado sangriento contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. Fallaron en derribar el gobierno, pero el hecho catapultó rápidamente a Chávez a la fama.

Aunque Baduel no participó directamente en el golpe, algunos jefes militares sospecharon de sus nexos con los conspiradores y para impedir que propagara en otros sus ideas, lo enviaron a un entrenamiento en la escuela del ejército estadounidense de las Américas en Fort Benning, Georgia, según explicó él mismo.

Diez años más tarde, cuando Chávez estuvo dos días fuera del poder por una rebelión militar en 2002, fue Baduel quien logró su regreso enviando al comando de paracaidistas a rescatarlo de los oficiales que lo tenían retenido.

Hace pocos días Baduel dijo que agentes de inteligencia intervienen frecuentemente sus teléfonos para monitorear sus reuniones privadas con políticos, académicos y oficiales militares. Cambia con regularidad sus teléfonos móviles para evitar que lo escuchen, y algunos confidentes le informan de actividades de vigilancia que él atribuye a Chávez.

"Pareciera que están permanentemente vigilando mis movimientos", dijo, destacando que los agentes de gobierno han interrogado a oficiales militares activos luego de que éstos se han reunido en privado con Baduel. "Nos hacen el favor de alertarnos" nos están viendo, dice y ríe.

Expresa que la reciente simpatía de Chávez por los guerrilleros colombianos está molestando a varios militares y que hay desacuerdo dentro de las filas.

"He tenido encuentros informales con muchos compañeros en armas en situación de actividad y de retiro, y lo que he podido palpar en ellos es confusión, intranquilidad, angustia", dijo.

Jóvenes, soldados uniformados parecen ser visitantes regulares en su oficina del este de Caracas, minuciosamente decorada con estatuas de Buda, Samurais y santos católicos. Pero el general retirado no está dispuesto a revelar los nombres de sus aliados más cercanos.

Baduel siempre mantenía un perfil bajo, moviéndose cautelosamente y forjando alianzas personales tras bastidores, dice el teniente coronel retirado Yoel Acosta, que conoció a Baduel durante su entrenamiento básico a mediados de los años 70, poco después de entrar en la academia militar de Venezuela.

"El es muy prudente. El camina en la vida como si estuviera caminando sobre un campo minado, con mucha cautela. No da un paso en falso", dijo Acosta. "Es un hombre paciente".

Cadena Global/AP

http://www.cadenaglobal.com/noticias/default.asp?Not=166305&Sec=5