jueves, 21 de febrero de 2008

Presidente “Straussiano”


El control de las masas (concebidas como ignorantes y llamadas mil veces “pueblo”); a través del engaño (con propuestas que nunca se cumplen), y del fervor religioso (con la utilización política de “cristo”); en el marco de una guerra perpetua (articulada desde el discurso oficial como amenaza permanente sobre el país); parece configura una constante del ejercicio del poder presidencial en Venezuela en los últimos tiempos.

Una formula que recuerda los postulados de Leo Strauss (1899-1973), filósofo de origen alemán a quien se le atribuye haber formado con sus ideas y postulados buena parte del liderazgo de la derecha estadounidense, ejercido en algunos casos desde la presidencia de ese país o desde los think- tank estructuradores de buena parte de las ideas que han guiado el dominio del poder.

Para los straussianos, el sistema de gobierno debe dividirse en tres categorías de operadores: 1) Los sabios encubiertos. 2) Los gentiles tentados por la gloria y el honor. 3) Y el vulgo destinado a obedecer. Los primeros monopolizadores del poder real, quienes obran a través de los gentiles crédulos y simplones, dotados –si hay suerte- de carisma, que colocados en funciones claves, incluso las de Jefes de Estado son manipulables por los sabios, hasta convertirse en instrumentos útiles del poder que solo diseñan y detentan los sabios. El vulgo, visto casi como bestias a quienes hay que hacerles sentir la sensación permanente de estar en guerra.

En Venezuela, el ciudadano común asiste diariamente al bombardeo de informaciones que dan cuenta de una realidad amenazante. Los vocablos “guerra”, y “batalla”, están todos los días presentes en el discurso oficial. Creando un impacto alienante sobre el ciudadano común (el pueblo-el vulgo), quien no cuenta con herramientas que le permitan discriminar la fiabilidad de lo que recibe como mensaje. Siendo incluso el propio personal estatal, los funcionarios de la administración pública, los jueces y los policías, la causa de constantes irritaciones, temores y sensaciones de inseguridad de los ciudadanos.

La justicia según los postulados Leo Strauss, simplemente es el interés de los más fuertes, quienes edifican las reglas según sus objetivos. Convirtiéndose de ese modo esas reglas, en lo que será entendido como justicia en la sociedad.

Venezuela asiste a un cambio de reglas impuestas desde el poder, que están acabando con la democracia, el estado de derecho y la división de los poderes públicos. Este cambio de reglas se esta haciendo en nombre del “pueblo” y bajo la amenaza del caos.

La operacionalización del pensamiento straussiano necesita criminalizar un enemigo escogido como culpable de todos los males, que en el caso venezolano se encuentra representado por los medios de comunicación privados, las universidades, los partidos políticos, la burguesía y los empresarios. Inventando mitos –mentiras - o aumentando sus defectos que seguramente los tienen. El objetivo es confundir al pueblo, inducirlo a la duda apoyándose en valores morales fingidos que son utilizados de forma maniquea y que por supuesto ellos -los sabios y los gentiles- nunca practicaran.

El escenario soñado por los strausisanos es crear un pensamiento único, dar ordenes y generar autómatas, cumplidores de reglas pasivos. Reglas que los gentiles por supuesto burlan y de las cuales los “sabios” se ríen.

El asunto aquí es ubicar a los sabios de este movimiento straussiano que tiene como experimento a Venezuela. Por que el pueblo sabemos donde esta y a los gentiles los vemos todos los días en el ejercicio de los más altos cargos del Estado. Probablemente “los sabios” de este macabro plan, estén comenzando a morir por longevos. Otros regresaran a la “cueva”, termino que emplea Strauss, para señalar la invisibilidad de los sabios, quienes se esconden, -como ahora empezará a suceder en Venezuela- ante el cambio de condiciones que ya se observan en el horizonte.

Rocío San Miguel
ND/Tal Cual


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