sábado, 2 de mayo de 2009

Colombia, siempre Colombia


La designación de una nueva Comisión Presidencial para la Delimitación de las áreas marinas y submarinas con la República de Colombia y la destitución de sus anteriores miembros debe causar gran preocupación a los venezolanos. Los nuevos comisionados no pueden generar ninguna confianza en el manejo de tan delicado tema: Francisco Arias Cárdenas ha demostrado en su vida pública muy poca firmeza en su manera de pensar y una gran debilidad de carácter. Lo mismo puede decirse de Orlando Maniglia. Durante su gestión como ministro de la Defensa no tuvo un solo gesto que pudiera interpretarse como muestra de cierta libertad de criterio ante las imposiciones de Hugo Chávez. De Gregorio Flores no puedo decir nada. No lo conozco, pero no creo que tenga suficiente experiencia para ejercer una función tan delicada. Lo que es una realidad es que ninguno de los tres tiene la suficiente formación diplomática y jurídica para enfrentar a sus homólogos colombianos. Los integrantes de esa Comisión tienen más de veinte años al frente de sus funciones y su presidente, Pedro Gómez Borrero, es un inteligente diplomático de gran perspicacia y habilidad.

La destitución de la anterior Comisión Negociadora también obliga a unas reflexiones. La solución fue salomónica. Hugo Chávez, responsable en mucho de lo que está ocurriendo, no quiso darle la razón a ninguno de los tres. La decisión fue totalmente injusta. No puede ser lo mismo la idoneidad demostrada por Francisco Nieves-Croes a la debilidad de Pabel Rondón y Giovanna de Michele. La mejor demostración de lo que dijo es el contenido del memorando del comisionado Nieves-Croes. Haberlo ratificado en sus funciones hubiese tranquilizado a la opinión pública. De todas maneras, creo que es de gran interés resaltar los aspectos más importantes de su memorando, para valorar con exactitud el riesgo que corren los intereses vitales de Venezuela ante la manifiesta voluntad de Hugo Chávez de lograr una rápida solución a la delimitación de las áreas marinas y submarinas con Colombia. El memorando mantiene como puntos más importantes los siguientes: "En el caso de la propuesta comentada, el trazado de la línea de delimitación evidencia, de inmediato, que se trata de una repartición en la cual se han asignado al vecino país áreas para las cuales carece de título jurídico".

El memorando continua: "Los puntos de la línea de delimitación dentro del golfo de Venezuela son desde el Hito de Castillete con dirección a Punta de Cocuy en la Península de Paraguaná hasta donde esta corta la línea de puntos medios (sic) entre las costas de ambas penínsulas; de este punto al de triple equidistancia; de aquí en Norte Franco hasta cortar la línea de Punta Espada-Punta Macolla. En otras palabras el método de delimitación escogido fue la equidistancia y la línea media. Ha sido la posición oficial del Estado venezolano, por más de cuarenta años, la de no aceptar la aplicación de este método, ya que el mismo lleva a resultados inequitativos en la delimitación del golfo de Venezuela, en desmedro de los intereses y derechos de nuestro país. El trazado de la línea en el sector Castillete-Punto medio entre ambas penínsulas, con dirección a Punta Cocuy constituye un abierto abandono de la posición venezolana de la prolongación de la dirección de la frontera terrestre. La aceptación de una línea en esta dirección deja una delgada franja de mar territorial para salvaguardar nuestras aguas interiores.

"La línea que establece la delimitación entre las zonas económicas exclusivas de Venezuela y Colombia al Norte del golfo de Venezuela constituye una significativa desmejora de los derechos e intereses venezolanos en esta área marítima. Comparada con la línea de delimitación alcanzada en Caraballeda, la línea de la propuesta diverge con rumbo Este en más de 12 grados (12°) de la primera, con lo cual la zona económica exclusiva de Venezuela queda convertida en un estrecho corredor, sacrificándose, en una forma difícil de comprender, una extensa área de nuestras áreas marinas y submarinas. El sacrificio territorial en esta área supera el cincuenta por ciento (50%)". La pregunta que tienen que hacerse los venezolanos es solo una: ¿como es posible que un acuerdo que cede a Colombia parte del golfo de Venezuela haya estado en poder de Hugo Chávez desde el año 2007 y sólo haya sido conocido al circular el memorando del comisionado Nieves-Croes de fecha 23 de marzo de 2009? La historia se repite. Los gobiernos dictatoriales siempre han comprometido los intereses territoriales de Venezuela a espalda de la opinión pública. En definitiva, firmar este acuerdo, o uno similar, es traición a la Patria.


Por Fernando Ochoa Antich
El Universal