viernes, 29 de mayo de 2009

¡Maldita sea la propiedad privada!


El discurso gubernamental es muy claro. Todo está dispuesto estratégicamente para la construcción del socialismo. Y para lograr este objetivo lo fundamental es la eliminación del derecho de propiedad contemplado en el artículo 115 de la constitución del 99 y proceder a implantar una tal “propiedad social”, que ni siquiera es mencionada en la ley de leyes.


La decisión, como se ha visto, está tomada: ya se está en la vía de la “profundización y radicalización del proceso”. Y eso impone acelerar lo relativo a expropiaciones y nacionalizaciones.

Ahora, según lo establece una fuente oficial: Debate Socialista, mayo 2009, N° 54, que tiene como vocero a un tal Antonio Aponte que exhibe el más atrasado esquema del marxismo, y que es permanentemente glosado por el golpista Presidente, se “golpeará directamente poderosos intereses económicos para entrar en ‘la fase de confrontación de la revolución pacífica” que producirá reacciones entre unos oligarcas a quienes habrá que enfrentar.

Esto quiere decir que ya se acabó -si es que existió- la tal “revolución pacífica” y estamos en plena y abierta violencia, que para este profundo ideólogo sigue siendo “la partera de la historia”.

Y es así como la misma fuente establece que: “El campo enemigo recrudece su oposición, los oligarcas buscan desesperadamente salidas a lo que califican de dictadura en la que se cerraron las soluciones institucionales y pacíficas. Esto es muy importante tenerlo en cuenta porque indica que la salida a la confrontación de los dos bloques no está en el territorio de las elecciones, sino en el campo de la confrontación cruenta”. Adiós a las elecciones y puerta abierta a las balas y los muertos.

La lucha política ya se aleja de todo debate, intercambio de ideas, pluralismo o respeto a la constitución y las leyes. Toma ahora la dirección de la imposición que reclama el socialismo que, en sí y por sí mismo es una manifestación de fuerza que tiene como finalidad la destrucción progresiva de lo que existe para la creación de una “nuevo hombre y una nueva sociedad”.

Una sociedad en la cual prevalezca un nuevo concepto y realidad de justicia que apunta por lo general hacia la igualdad y la felicidad. Y para lograrlo se considera que es necesario partir de una clara y determinante posición sobre las formas de propiedad.

Lo revolucionario e indispensable para avanzar hacia el socialismo, señala el ideólogo del PSUV, es “la propiedad social sobre los medios de producción”. Y éste… “no es un capricho ultraizquierdista, se trata de que el socialismo no es posible sin esa forma de propiedad”.

Pero de manera inmediata el autor alude a los fracasos de la llamada propiedad social: “Procesos revolucionarios han sucumbido a la tentación de buscar formas que falsifican a la propiedad social, para terminar en un eterno retorno al capitalismo”. (VEA, 25/05/09, p.9).

Es decir, fue tal el fracaso de esa forma de propiedad que en cada una de las experiencias en las cuales se puso en práctica, regresaron a un capitalismo del cual no se habían desprendido en términos del modo de producción prevaleciente. Rusia y China están montadas hoy en el portaviones del mercado capitalista y en plena reivindicación de la maldita propiedad privada. ¿Quién se atreve a negar lo que todo el mundo sabe?

Pero dos días después (Ibidem, 27/05/09) el ideólogo, en la misma fuente, trata de recoger su duda: “Uno de los pilares de la construcción de nuestro socialismo, de cualquier socialismo verdadero, es la propiedad social de los medios de producción y su administración por el Estado”. En el socialismo verdadero (que no en el mentira que ha existido hasta ahora) todo pertenece a todos.

Y agrega: ahora los obreros de las fábricas no trabajan para un patrón oligarca… “que se lleva la ganancia, riqueza formada, la plusvalía capitalista, sino que trabajan para toda la sociedad”. La riqueza simplemente, es social. De aquí nace la “teoría del pote”.

Veamos: “siendo así las ganancia de la fábricas deben ir a un pote social, desde donde el Estado las distribuirá a toda la sociedad de acuerdo al principio de ‘a cada uno según su necesidad”… Toda la sociedad sería llevada a un plano-nivel de igualdad.

Esta es una falsificación que junta el principio-ley del socialismo (¡a cada quien su trabajo!) con el del comunismo (… ¡según su necesidad!), seguramente con la intención de tapar que el llamado socialismo mantiene el aparato estatal de la dominación que ahora pasa a ser administrador de la riqueza que produce la mayoría.

Porque hasta el presente, en cualquiera de las experiencias tenidas como revolucionarias, se mantiene una “clase administradora” que ejerce la nueva dominación. Aquí hoy los boliburguerianos ocupan el lugar de los nuevos explotadores que dicen confrontar los viejos, pero no para acabar con esa institución que si es el motor de la historia, sino para asentar y desarrollar la dominación socialista siglo XXI.

Aquí no hay entonces un combate contra la tal y “maldita propiedad privada”, sino una guerra por trasladar la riqueza, cualquiera que sea, a los cuarteles de los nuevos propietarios de este ex país. Y con base a esta sabia orientación del máximo, único e inconfundible líder, se procederá a perseguir con todos los hierros a quien tenga planes contrarrevolucionarios de riqueza.

La miseria le dará cada vez más espacio y posibilidades al socialismo. Por ello no importan los miles de millones perdidos en la creación de un aparato productivo, sino la conciencia de que todo lo que se pierda y perderá redundará en beneficio de un mayor y mejor socialismo capitalista, administrado por los “revolucionarios bolivarianos”.


Agustín Blanco Muñoz

El Universal