martes, 12 de mayo de 2009

La verdad verdadera tras el terror agrario


El comunismo es hambre, esclavitud y muerte. Así lo demuestra suficientemente la Historia desde la Rusia de Lenín y Stalin hasta la Cuba de los tiranos Castro, pasando por la hambruna crónica de Corea del Norte bajo Kim Il Sung y su hijo y heredero Kim Jong Il, hasta el Zimbabue del viejo dictador Mugabe, y sin olvidar al criminal Pol Pot en Cambodia o la hambreada China comunista bajo Mao Tse Tung y las brigadas rojas, hoy convertida en gigante comercial del mundo.

Por eso en Venezuela, el rechazo al plan comunista oficial es general, además de ser anticonstitucional. Después de diez años de este plan, el abismal retroceso de la producción nacional de alimentos hoy incapaz de suplir siquiera la mitad de la demanda en los rubros básicos, que obliga la dependencia forzosa en importaciones agroalimentarias a niveles nunca pensados y solo posibles por el ingreso extra petrolero que ya se desvaneció, son demostrativos que de continuar el terror agrario, Venezuela va derecho a la hambruna y antes de siquiera implantarse la dictadura del proletariado, como llaman al comunismo disfrazado.

Sin embargo a finales de abril 2009 cuando nos encontramos, la hambruna que se ve pronto venir es todavía prevenible con siquiera lograr del liderazgo político una visión pragmática de lo que significa un país que avanza rápidamente hacia los 30 millones de personas que diariamente alimentar, lo que representa un reto dirigencial que escapa del trasnocho o demencia de aquellos que no reparan en la Historia y pretenden andar los mismos pasos de todos los gobernantes y regímenes comunistas que de hambre y guerra mataron a más de 100 millones de personas.

Por eso desde el campo, productores y técnicos rechazamos enérgicamente el terror agrario ejercido desde el Ministerio de Agricultura y Tierras – MAT y sus entes adscritos en especial el Instituto Nacional de Tierras – INTI, contra los propietarios de fincas privadas, así como el uso abusivo e ilegítimo de las Fuerzas Armadas Nacionales – FAN, para la intimidación de los productores del campo que a punta de fusil son despojados de sus predios y demás bienes, sin permitir siquiera el legítimo derecho a la defensa legal.

Tras el despojo agrario y el desalojo de propietarios y trabajadores que las fincas habitan y trabajan, los demás productores del campo aún no directamente afectados, se ven obligados a frenar toda inversión e inclusive a liquidar los bienes muebles, en prevención de la pérdida total que determina el terror agrario. De allí el desánimo, la deserción de los productores y la consecuente disminución de la producción nacional agropecuaria que ha dejado a Venezuela en solo 10 años, a la total dependencia en agroimportaciones.

Por eso este primer semestre de 2009 la arremetida del terror agrario que ejerce el MAT a través del INTI con uso abusivo de la FAN, es más que preocupante pues plantea la sustitución de cultivos que siendo deficitarios son del todo improbable se reponga sus áreas de siembras perdidas. Por sobre todo, porque la experiencia en Venezuela de los diez años de “revolución” durante los cuales se ha expropiado, confiscado o dejado invadir y arrasar cerca de 3 millones de hectáreas de tierras privadas, indica que toda hectárea de tierra “rescatada” como llama el gobierno, se vuelve más improductiva de lo que nunca fue.

Así las cosechas invisibles obligan a la condonación de los agrocréditos públicos repartidos entre los acólitos del régimen, incluyendo a muchos testaferros de los altos funcionarios del MAT o del INTI, o de otro ente. Tal como nunca produjeron huevos los proyectos de gallineros verticales, ni hortalizas del huertos oligopónicos, o ni un kilo de azúcar los viejos centrales que desmantelados en Cuba aquí como nuevos se reinstalan saqueando la Hacienda pública y para financiar con centenares de millones de dólares al gobierno comunista de Cuba, toda finca privada que en Venezuela este 2009 y allende se confisque, expropie, intervenga o invada, en manos del Estado nada más que gasto público y corrupción producirá.

Esta es la verdad verdadera que productores y técnicos del campo señalamos al país, pues el comunismo es hambre, miseria y muerte, y así aferrados a los derechos consagrados en la Constitución Nacional vigente desde 1999, seguimos cívicamente rechazando el terror agrario que desde el MAT y el INTI se ejerce, en la seguridad de que todos los funcionarios responsables del abuso de poder que se comete actualmente tendrán algún día que responder ante la justicia. La Venezuela de 30 millones de habitantes que en breve seremos, no puede ser condenada al hambre, miseria y muerte por el afán comunista de quienes por ahora gobiernan.

Porque los productores y agrotécnicos creemos que el futuro está en el campo, en consecuencia demandamos el respeto al derecho constitucional de propiedad, al trabajo y a la libre empresa. En el país urbano y petrolero, los productores y técnicos del campo, somos los menos pero si nos dejan, podemos producir suficiente para alimentar al país y hasta para exportar. Ese es el reto inmediato que los del campo tenemos al encontrarnos próximos a la segunda década de los años 2000 en una Venezuela que creemos deber ser libre, democrática y 100% de los venezolanos. Sin agricultura ni productores privados no hay comida segura.


http://agronotas.wordpress.com/2009/04/28/terror-agrario/