viernes, 28 de diciembre de 2007

Las emboscadas chavistas contra la democracia



La nueva emboscada: alianza con la narcoguerrilla de las FARC


El chavismo es una estrategia revolucionaria para tomar el poder

Diferentes voces niegan la existencia de un proceso revolucionario en Venezuela, como repite el presidente Hugo Chávez Frías. Unos dicen que aquí no han ocurrido cambios sociales radicales; otros, que desde 1998 la gestión gubernamental sólo ha incrementado el clientelismo, la corrupción, la pobreza y la sumisión de los poderes.

Por Baldomero Vásquez Soto

Estos planteamientos, a nuestro juicio, analizan equivocadamente la “ideología chavista”, pues la misma no tiene ningún proyecto de país para sanear la democracia y reducir la exclusión social. Intentemos precisar qué es, para combatirla en beneficio de la mayoría de los venezolanos que hoy la adversa.

El chavismo es una estrategia revolucionaria para tomar el poder y destruir el sistema democrático.

Esta estrategia tuvo hasta ahora dos modalidades. La primera, llamémosla chavismo original, consistió en la metódica infiltración desarrollada en el seno de las Fuerzas Armadas Nacionales que culminó con el Golpe de Estado del 04 de febrero de 1992.

Queda muy claro al revisar los decretos revolucionarios que Chávez y compañía ejecutarían el 05 de febrero, si el Golpe de Estado hubiese triunfado, que “revolución” significaba destrucción de la democracia.

Aquellos decretos establecían eliminar: el Congreso Nacional (Decreto 1), las Asambleas Legislativas (Decreto 2), los Concejos Municipales (Decreto 5) y destituir a los miembros de la Corte Suprema de Justicia (Decreto 6) (Alberto Arvelo Ramos. EL DILEMA DEL CHAVISMO. UNA INCÓGNITA EN EL PODER. Ediciones Centauro. 1998).

Para el chavismo original la revolución era sinónimo de dictadura. No proponía “terceras vías”, '”capitalismo humanista”; como tampoco mencionaba al “soberano”, ni a la “democracia participativa y protagónica”. Las fuentes de inspiración de esta estrategia fueron la revolución peruana del General Velasco Alvarado y las ideas subversivas de algunos ex-guerrilleros de los 60, enemigos irreductibles de la democracia venezolana.

La segunda modalidad denominémosla chavismo espurio surgió porque el Golpe de Estado del 4F fracasó y las circunstancias imponían otra forma de tomar el poder. Aquí se prestan ideas de aquí y de allá, que se van articulando en el camino.

Los aportes a la nueva estrategia provienen de: 1) Ceresole, con su tesis caudillo-ejército-pueblo; 2) Fidel Castro, cuyo régimen comunista se idolatra; 3) Veteranos dirigentes de izquierda (Miquilena, Rangel, Quijada, García Ponce, etc.), quienes convencen a Chávez de aprovechar la vía electoral para llegar al poder y desde allí desarrollar el proceso Constituyente.

Esta oferta política le sirvió de camuflaje perfecto para lograr, con apoyo mayoritario, su objetivo secreto: arrasar con la institucionalidad democrática del país. Recordemos que durante años Chávez actuó de manera similar en las FAN, simulaba ser una cosa y en la práctica conspiraba para derrocar la democracia.

Convertimos a Chávez en presidente, pero él no se transformó en demócrata.

Debemos tener claro que Chávez admitió el principio de la soberanía popular por conveniencia, no porque lo asumiera como norma democrática de convivencia colectiva.

Así se explica que a raíz de los resultados de las elecciones del 2D, donde su respaldo no alcanzó realmente al 20% del Registro Electoral, descalifique con putrefactas expresiones a la mayoría que votó “No” a su nueva constitución.

Está en conocimiento de que la gente sabe que su mayoría era ficticia, fabricada por los fraudes electrónicos de los piratas informáticos de SMARTMATIC. Todo lo cual ha dejado al descubierto los 3 millones de electores virtuales que votaban por él desde el ciberespacio.

La nueva emboscada: alianza con la narcoguerrilla de las FARC

Chávez no piensa entregar el poder porque lo adverse una mayoría que él considera “antipatriótica””, “oligárquica” y “lacaya del imperio”. Ha dicho que “por ahora” su reforma fue derrotada, pero que la impondrá por otros medios en cuando pueda.

Se encuentra preparando una nueva emboscada, en la cual su alianza con la narcoguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) juega un papel central. Su plan con las FARC no es sólo contra Colombia. Cuenta con ellas para mantenerse en el poder para siempre y llevar al país hacia el castro-comunismo.

De allí su reciente mensaje en Montevideo: “queremos hacer la revolución en paz. No nos obliguen a hacerla en forma violenta".

http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=2990