sábado, 1 de diciembre de 2007

De traiciones y traidores


Hoy todos a votar. Más vale la acción que la omisión. El futuro de Venezuela está en juego

Hay múltiples formas de medir el talante totalitario de quienes ejercen el poder de manera represiva e intolerante. Como uno de los rasgos de la democracia es el respeto a la pluralidad ideológica, el acoso a la disidencia constituye el primero de los signos del autoritarismo .

Si repasamos la vida de algunos mandatarios que fueron elegidos por el pueblo y luego involucionaron hacia el totalitarismo, veremos que sus primeras desviaciones apuntaron hacia la persecución de sus opositores y, en algunos casos, hasta eliminarlos.

Pronto no son suficientes los adversarios internos y se crean enemigos externos a quienes culpar de los pésimos resultados de sus gobiernos minados por la corrupción, la violencia, el desempleo y el hambre. El culto enfermizo a la personalidad estimula un narcisismo ciego. Creen ser mesías cuya misión es redimir a las masas. Pronto esos ataques místicos a favor de los pobres se convierten en puro simulacro para ocultar las ansias ciegas de un poder infinito. Los más extremos -veamos la historia- han dejado tras de sí pueblos arruinados, desolación y muerte.

Como cualquier referencia a nuestra política interna podría herir la muy parcial susceptibilidad de Tibi, precisamente hoy, día del referéndum (por ejemplo, que los planes antiinflacionarios del Gobierno se fueron a pique porque la inflación en noviembre cerrará por encima del 3% a causa del ITF), veamos nuestra política exterior, ahora que el desánimo cunde entre colombianos y venezolanos a causa de la eventual pérdida de un millón de empleos si se materializa la ruptura de relaciones. Cuando la cronista vio el protocolar comunicado del Minci en respuesta a la suspensión que el Gobierno colombiano hizo de la mediación de Chávez, creyó que los chicos de Willian Lara habían tomado un curso intensivo de diplomacia en Itamaratí. Pero sus redactores no contaban con la irascibilidad de quien -olvidado de mister Bush, por ahora- vio en tal hecho un bocado de cardenal para practicar su afición favorita: la de engrosar la lista de enemigos externos. Para ello hizo acopio de sus vocablos favoritos "traidor", "cobarde", "mentiroso", "indigno" y "vendido al imperio", hasta concluir con lo temido: que "mientras Uribe sea presidente no tendré ninguna relación con él ni con su Gobierno". Una vez que el Júpiter criollo monta en cólera, poco importan los efectos que su ira pueda tener sobre su pueblo. De Colombia importamos cantidad de alimentos: leche (líquida y en polvo) huevos, arroz, fruta, granos y otros.

La balanza comercial favorece abiertamente a Colombia (antes de llegar Chávez al poder favorecía a Venezuela). De los $ 5.500 millones que se negocian anualmente, apenas $ 1.500 corresponden a exportaciones venezolanas. Pensemos que si el desabastecimiento de leche y de huevos es ahora insoportable, cómo será si esa "ninguna relación" anunciada por Chávez, cierra comercio tan activo. En el Táchira, hay más de 200 empresas que viven del comercio con Colombia. ¿Habrá pensado Chávez cuántos desempleados más tendrán que ser ocultados por el INE para seguir diciendo que el desempleo es de solo un dígito?

Parece imposible que entre la tropa de civiles y militares que rodea a Chávez no haya un solo valiente que se atreva a decirle que él no puede tener siempre la razón en las tantísimas peleas sostenidas con personalidades internacionales. Mr. Bush ha sido su favorito. Ahora prefiere referirse al "imperio", con el fin de continuar la escaramuza el sucesor(a), que bien podría ser Mrs. Clinton. A los entonces presidentes Alejandro Toledo y Vicente Fox los llamó "cachorros del imperio", insulto que entrelazaba con el de "lacayos de Bush". Luego arremetió contra el sucesor de Toledo, Alan García, a quien llamó sinvergüenza y corrupto (nombra la soga en casa del ahorcado).

El mexicano Calderón no había calentado la silla presidencial cuando ya Chávez le llamaba tramposo e ilegítimo. No importa si son presidentes o ex presidentes: basta que alguno haga una crítica sobre el "estilo" de Chávez para que éste acuda al vocabulario hojillesco. La lista es larga: Sánchez de Losada y Quiroga (Bolivia), Fernando Enrique Cardoso, José Sarney y los diputados (Brasil) que ahora niegan su voto para la entrada de Venezuela a Mercosur, César Gaviria (Colombia), Ricardo Lagos (Chile), Francisco Flores (El Salvador), Omar Torrijos y Mireya Moscoso (Panamá) y el causante de sus últimas cuitas, el ex presidente Aznar, defendido por el Rey (¿Por qué no te callas?) y por Zapatero. ¿Más figuras relevantes insultadas por Chávez?: Vargas Llosa, Richard Cheney, Donald Rumsfeld, John Negroponte, Lourdes Flores, el papa Benedicto XVI, Condoleezza Rice, Insulza, etc, etc. De aquí al aislamiento total.

PD: hoy todos a votar. Más vale la acción que la omisión. El futuro de Venezuela está en juego.

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