domingo, 9 de diciembre de 2007

“Inmaduros, débiles, flojos, cobardes…”


Estos son sólo algunos de los insultos que nuestro Presidente de la República, ciudadano Hugo Chávez, le ha lanzado al pueblo, al Soberano, y especialmente a los compatriotas que habiendo votado antes por él, ahora votaron “No” o sencillamente prefirieron no votar el pasado domingo 2 de diciembre, en el referendo constitucional.

Lo de “inmaduro” lo dijo en una llamada telefónica que hizo a un programa en el canal 8, cuando afirmó que su propuesta de reforma había sido derrotada porque el pueblo estaba “inmaduro” para el socialismo. Lo de “débiles, flojos y cobardes” lo afirmó el pasado jueves 7 en El Poliedrito, en el acto de graduación de unos integrantes de la llamada “Misión Ché Guevara Internacional”.

Confesamos que estas afirmaciones del Presidente nos sorprendieron. Uno puede estar de acuerdo o no con su gobierno, pero es necesario reconocer que Hugo Chávez es un político hábil, experto en convertir en victoria hasta la más dura derrota. De hecho, el nace como líder nacional cuando -con aquella famosa frase del “Por ahora”- transformó en victoria política una desastrosa derrota militar como lo fue aquel golpe sangriento y “chimbo”, mal diseñado y peor ejecutado, del 4 de febrero del 2002.

Ahora, ese político hábil y ya veterano, tras nueve años ininterrumpidos de ejercicio del poder, en vez de seducir de nuevo a su pueblo, lo insulta. En vez de tratar de convencer de nuevo a su gente, la ofende. En vez de ver cuales fueron sus errores al fallar en convencer al pueblo, afirma que quien se equivocó fue… el pueblo, por “no haber entendido” la supuesta “genialidad” de su propuesta.

Esta situación nos obliga a dirigirnos directamente a usted, señor o señora, muchacha o muchacho que semana a semana leen estas líneas en Petare, en Guarenas, en Guatire, en Catia, en Antímano, en Caricuao, en Vargas, en los Valles del Tuy, allá lejos en Nueva Tacagua y Nuevo Horizonte, en Caucaguita o Mariches, o aquí mismito, cerca del casco urbano, en El Cementerio o San Agustín. A usted, lector o lectora, habitante de cualquiera de los barrios populares de nuestro país, le preguntamos: ¿Usted se considera “débil”? ¿Cree usted que es una persona “inmadura”? ¿Piensa usted que es un “flojo”? ¡Por dios: ¿Se considera a si mismo una persona “cobarde”?

Con seguridad la respuesta será, nuevamente, NO. Y no sólo por un asunto de autoestima, sino porque es la verdad: Alguien “débil” no podría sobrevivir 24 horas en la mayoría de nuestros barrios. Alguien “flojo” no se pararía a las 5 de la mañana para tomar el jeep, bajar hasta donde pueda agarrar una camionetita o el Metro, trabajar o rebuscarse para sostener a la familia, y luego emprender el regreso para llegar, si Dios quiere y los malandros lo permiten, a la casita, al rancho, ya cerrada la noche. Alguien “cobarde” no se atrevería a enfrentar cotidianamente al hampón, al policía corrupto, al burócrata insensible, al supuesto “revolucionario” ladrón y brutazo, como diariamente tienen que enfrentarlos los hombres y mujeres de nuestros barrios. Alguien “inmaduro” no hubiese tenido la inmensa paciencia de esperar nueve años (¡NUEVE AÑOS!) ántes de empezar a pasar factura por las promesas incumplidas.

No, señor Presidente. El pueblo no es lo que usted dice. El pueblo es El Soberano, como reza la Constitución. El pueblo es sabio. Y la voz del pueblo es la voz de Dios. Si usted, Presidente Chávez, quiere encontrar a los “débiles”, a los “cobardes” y a los “flojos” que le ocasionaron esta derrota, mire a su alrededor, allí, en su Palacio, en su gabinete de ministros, en su Asamblea Nacional y en la dirección de su partido.

Pero si además quiere ver a alguien realmente “inmaduro”, señor Presidente, entonces le sugerimos respetuosamente que se busque un espejo. Por que no hay mayor inmadurez que no saber aceptar una derrota, y no querer aprender de ella.

http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=307948