martes, 1 de abril de 2008

El pueblo ya lo sabe


Todas las encuestas revelan que luego de casi una década de gobierno finalmente el pueblo comienza a culpar al presidente Chávez de los fracasos de su gestión. Se decía que una suerte de traje de teflón lo protegía, pues en sus discursos se presenta como víctima de las malas intenciones y de los defectos de otros. ¿Qué estará sucediendo? No es que el Presidente haya cambiado, todo lo contrario. A pesar de que ya no le funciona, él insiste de manera obsesiva en la misma estrategia: culpar a una creciente lista de enemigos de todos sus males y los del país.

Está quedando al descubierto que Chávez tiene muchos de los defectos que durante años le ha achacado a los demás. Luego de mascar coca en televisión, botar de su partido al incondicional Luis Tascón, mandar tropas a la frontera en una guerra que no era nuestra para que Uribe no lo acusara en La Haya, y pedir un minuto de silencio para el terrorista Raúl Reyes, la gente ha empezado a darse cuenta de que los insultos del Presidente parecen ser la proyección de sus más oscuros miedos y temidos defectos. En otras palabras, comienza a presentarse ante los ojos de su pueblo como el reflejo de todo lo malo que ha criticado en otros. Por eso mientras hoy sigue culpando a los demás, a diferencia de ayer, los venezolanos lo culpan a él. Los seres humanos “proyectan” para expulsar de su interior y localizar en otros características, sentimientos o deseos que rechaza en sí mismos.

En el caso de Chávez la lista de insultos a los demás, reflejo de sus más íntimos miedos y defectos, es interminable. La mala noticia para él es que sus seguidores se han dado cuenta.

Podemos comenzar por la forma magistral como el Presidente proyectó en el liderazgo de los partidos de la mal llamada cuarta república su propia intolerancia, autoritarismo y sectarismo.

Luego de haber creado su fama criticándolos, miles de antiguos seguidores –hoy indignados por la forma autoritaria con la cual Chávez maneja el PSUV– aceptan con vergüenza que el estilo de Chávez hace ver al adeco Alfaro Ucero como un niño de pecho.

El Presidente informó que en un foro paralelo a la reunión de la SIP en Caracas van a denunciar el “terrorismo mediático” de los medios privados. ¿No será que el Presidente proyecta como característica de los medios que no controla las perversiones de lo que estimula en aquellos que domina? Por ejemplo, ¿no es el nefasto programa La Hojilla tan alabado públicamente por Chávez la mayor expresión de terrorismo mediático? Por supuesto que sí, como también lo es el perverso bombardeo de odas a las FARC que de manera desvergonzada muestran todos los medios de comunicación controlados por el Presidente.

Chávez también proyecta lo que no le gusta de sí mismo cuando llama golpistas a quienes se le oponen. Él sabe que desde su fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 tiene manchadas las manos de sangre venezolana aunque pretenda lavárselas cambiando la historia en el nuevo pensum educativo.

¿Por qué llama mentiroso, cobarde y cizañero a Uribe? Si fascismo es esa mezcla de populismo, socialismo, nacionalismo y militarismo, ¿no es pura proyección lo que lleva a Chávez a llamar fascista al ex presidente Aznar? En fin, Chávez está perdiendo popularidad porque al insultar nos confiesa lo que no le gusta de sí mismo y el pueblo ya se dio cuenta.

Por Ana Julia Jatar

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