domingo, 13 de abril de 2008

¿Loco o imbécil?


Mi mano sobre el fuego : Isaías Rodríguez no es loco

Los poetas son hombres cuya característica acaso más resaltante sea la originalidad. Si esto necesitase prueba, ahí están las declaraciones de Isaías Rodríguez: para él, el vuelco que está dando el caso de la muerte de Danilo Anderson es ni más ni menos que un guión preparado por el FBI, la CIA y el terrorismo mediático de las transnacionales de la comunicación, en el mismísimo Salón Oval de la Casa Blanca o, para decirlo con el verbo poético del hoy conjuez del TSJ, "en el corazón del imperio". Más original, ni Adán (el de Eva, no el de Evo).

No hay que buscar la verdad en otra parte: para ratificar lo dicho por el poeta de la fiscalía, no es necesario ir más allá de esta declaración hogaña del mismísimo Giovanny Vásquez, antaño "testigo estrella" de la acusación en el caso Anderson. Vásquez acaba de confesar que a él le pagaron quinientos mil dólares para que acusara a quien acusó en aquel momento. Y no se necesita ser experto en la materia para saber que el dólar es la moneda del imperio.

No se contamina

Y que por lo tanto, tal suma no puede provenir del tesoro nacional venezolano, pues la República Bolivariana de Venezuela no se contaminaría jamás con el empleo de la verde divisa. Si fuese verdad que el poeta Rodríguez lo sobornó, eso sería muy fácil comprobarlo, pues el pago habría sido hecho en bonos zamoranos, ya que una transacción de ese tipo se puede considerar un trueque, la forma que toman las transacciones comerciales en la susodicha república.

Pero los gringos son demasiado brutos para saber esto, y creen que el dólar sea la moneda única en todo el universo mundo. De modo que al elaborar ese guión que hoy denuncia el poeta Isaías, los pobres diablos del FBI ponen a decir al ex "testigo estrella" que se le pagó medio millón de dólares como si la negociación hubiese tenido lugar en Salt Lake City, en el Estado de Utah.

Hay una prueba más de lo que, al denunciar el mentado guión, el poeta Isaías afirmó con claridad y contundencia: que a Giovanny Vásquez se le aplicó un electro-shock para que hoy diga blanco donde ayer dijo negro.

Tiene su PhD

Se le tiene que creer, porque en materia de ese invento del imperio, el electro-shock, el otrora Fiscal General tiene su doctorado, no por haber estudiado esa técnica, sino por haberla, más que presuntamente, sufrido en carne propia. Y esto no lo decimos porque nos da la real gana de decirlo, sino que se puede aportar como prueba un texto del propio poetica abogado. Se trata de una especie de autobiografía donde confiesa que durante un buen tiempo anduvo caminando sobre la cuerda floja de los indecisos, o para decirlo en la lengua del imperio, que psiquiatra que consultaba, psiquiatra que le decía que él era un borderline y que si no quería andar por esos mundos de Dios sin saber a cuál santo rogar, debía iniciar un tratamiento eficaz. Y como en esos tiempos estaba de moda entre los loqueros lo del electro-shock, si hoy podemos ver un Isaías de lo más serio, vistiendo trajes formales, con sus uñas recortadas y sin que se le vayan las manos al hablar, tiene que ser por haber recibido su ración de descargas eléctricas. Aunque nada garantiza que no esté aquejado de otras locuras, como veremos.

Se creen Napoleón

Se acostumbra decir, para referirse a ciertas conversaciones informales cerveza en mano, que se está "hablando de todo, como los locos". Sin embargo, las más de las veces esos enfermos son poseídos por una idea fija y no hablan sino de ella. Son los que se creen desde Napoleón Bonaparte (y andan siempre con la mano metida en el chaleco) hasta un grano de maíz (y huyen despavoridos cuando avistan una gallina). Son también los que explican todas y cada una de sus derrotas, todas y cada una de las propias metidas de pata como parte de un tenebroso complot de un enemigo no por oculto menos eficaz, omnisciente y omnipotente. Y que de tanto repetir lo mismo, como el cuento del gallo pelón, terminan por creérselo. Peor aún, y el caso se ha dado, terminan por sustituir la realidad, cualquier realidad, por esta versión repetida ad nauseam. Eso lo teorizó el genio de la propaganda nazi, Joseph Goebbels con su conocido aforismo : "Una mentira repetida diez veces sigue siendo una mentira, pero si se repite diez mil veces se convierte en verdad".

Se repite a cada rato

Cuando uno oye repetir a diario que la inseguridad, las masacres carcelarias, la inflación, el desabastecimiento de los mercados de artículos de primera necesidad, la desaceleración de la economía, la conversión de Venezuela en el paraíso de la droga, el nepotismo, la corrupción, la venalidad y sumisión de los jueces, la malversación de los dineros públicos, los huecos en el pavimento, la muerte de los neonatos en la maternidad, los anaqueles vacíos en las farmacias, la fuga de cerebros, la huida aterrorizada de los inversionistas, las protestas estudiantiles, los niños de la calle, los incendios en el Ávila, las preñeces adolescentes, la conversión de los indios wayú en indigentes del Paseo Vargas, la reacción general contra la imposición del currículo chabolivariano, el Ministerio de la Cultura farruca y otras pestes, la discriminación política, social y racial ("¿es Ud. afrodescendiente?"), el fervoroso y dineroso apoyo del Gobierno a la narcoguerrilla de las FARC, el dolor de muelas, el dengue y el hasta el mal de amores son únicamente producto de guiones elaborados en los laboratorios de guerra sucia del Salón Oval, uno puede pensar sólo dos cosas.

La primera es que se trata de la idea fija de un loco de remate; o que quien lo pretende es un imbécil que toma a los demás por tales. En el caso que nos ocupa, soy capaz de poner la mano sobre el fuego: Isaías Rodríguez no es loco.


Por Manuel Caballero

http://opinion.eluniversal.com/2008/04/13/opi_33975_art_loco-o-imbecil_791697.shtml