jueves, 22 de enero de 2009

Chávez promotor de la violencia

La exclusión inherente al extremismo, al que nos hemos referido en las últimas semanas, se concreta en la violencia. De allí, que los abusos a los que ha estado sometida la ciudadanía venezolana en los últimos tiempos y, particularmente, en esta semana, no pueden ser considerados como una actuación de grupos espontáneos, sino como la consecuencia necesaria del llamado a aterrorizar a la población que ha hecho el tal Chávez.

Probablemente, luego de los fracasados golpes de Estado y del sometimiento del Poder Judicial al Ejecutivo, el hecho más grave que haya sucedido en la vida institucional de los últimos años es el sitio a la Alcaldía Mayor. No sólo porque ha sido realizada por una patota de delincuentes claramente identificados a quienes no se les ha sometido a la ley, sino porque, sin lugar a dudas, los forajidos que han llevado adelante esas acciones son patrocinados por el Gobierno, al menos por tres vías: 1. La omisión de los órganos de seguridad frente a esta situación; 2. El financiamiento (ratificado en las nóminas de la alcaldía que ahora pretenden quemar), y 3. La tenencia de armas de guerra que sólo debería poseer la Fuerza Armada. Esta situación constituye una peligrosa simbiosis en la que delincuentes comunes dicen actuar en defensa de la revolución y ésta los bendice, lo que, en definitiva, legitima cualquier conducta de esos grupos de enemigos de la civilidad.
La orden de reprimir a los estudiantes y los constantes llamados a un estado de terror para quienes disientan del régimen son los ejemplos más recientes de la promoción de la violencia hecha por este Gobierno. Ya se ha traspasado la barrera de las formas políticamente correctas y lo que se hacía mediante comunicaciones privadas, como las órdenes de Bernal llamando a los facinerosos y las de Chávez activando el Plan Ávila se hace ahora no como una alternativa oculta tras bastidores, sino como una siniestra política de Estado.

Independientemente de los resultados del inconstitucional referéndum, Chávez ha hecho de la violencia un elemento fundamental de la historia de este régimen. Más allá de la exasperante rata de crímenes (impunes en su mayoría), se ha desarrollado un sistema de violencia formal paraestatal. Las FBL, la guerrilla colombiana, los inadaptados de La Piedrita, Los Tupamaros, Lina Ron y muchos otros, son el embrión de un estado de anarquía que prepara el Gobierno para luego de la salida de Chávez del poder. No parece factible que se llegue a una guerra civil, pues la mayoría de los venezolanos estamos convencidos de las ventajas de vivir en paz, pero en cualquier caso, se han sentado las bases para exacerbar la violencia con consecuencias impredecibles.

MarcosR. Castillo P.
El Universal
http://www.eluniversal.com/2009/01/23/opi_art_chavez-promotor-de-l_23A2202417.shtml