viernes, 9 de enero de 2009

La guerra electoral venecubana


El espectáculo se mueve entre lo alarmante y lo grotesco. Ahora resulta que la propuesta de la enmienda adquiere el nivel de reforma constitucional para permitir que todo el tren burocrático elegido en "libérrimos comicios" pueda ser reelecto en forma indefinida, si así lo considera pertinente el electorado.

Pero frente a la nueva versión de la misma trampa, "las oposiciones" se mueven, una vez más, entre lo superficial y la generalidad. Muy lejos están de entender que esta es una realidad en la que prevalece la experiencia y el camino cubano. Estamos en Venecuba y en este contexto debe examinarse esta situación. Los puntos que siguen persiguen ese propósito.

1.- Según "las oposiciones" el régimen, ante el resultado desfavorable de la mayoría de las encuestas y lo que dice la calle, se desesperó y retrocedió vertiginosamente para buscar una fórmula salvadora, que le permita evitar el abismo que significaría, como mínimo, el final de la "revolución pacífica" pero violenta.

2.- El GP toma en cuenta en su acuerdo, la aspiración general de unos políticos que, históricamente, han sido expertos en perseguir reelecciones. Y de allí su alarde de amplitud democrática para plantear un juego electoral en el cual cada quien se sienta cómodo y favorecido. Por ello su pauta recibe el apoyo de todas las instancias políticas. Él dijo enmienda y alrededor de esa proposición se desarrolla todo el "juego político" y, además, impone las reglas e impulsa un supuesto ambiente de "debate democrático".

3.- De esta manera la política supuestamente antigubernamental sigue admitiendo que vivimos en una democracia. Y de manera inmediata se sintió convocada y comprometida gratamente con la cuestión electoral, gracias a las supuestas victorias obtenidas el 2D-07 y el 23N-08. A la tercera vendrá el triunfo definitivo. El GP derrotado, estará obligado a abandonar el mando-poder. En realidad, no hay capacidad o verdadero interés en estas "oposiciones" para entender lo que esta pasando hoy aquí.

4.- Ahora esas "oposiciones", que son una triste escuela de continuismo, que no conocen de renovación de cuadros o dirigentes, dicen hoy repudiar la "enmienda ampliada", porque rechazan el propósito de crear "una casta política eterna". (UN, 07-01-09, p.16)

5.- ¿En qué momento de esta llamada historia republicana no han prevalecido esas castas? ¿Cómo negar que la historia de nuestra política sea una confrontación y sucesión de castas?

6.- Aquí se impone admitir que estamos ante una nueva pelea de castas politiqueras. La bolivariana, que se siente cómoda por contar con su caudillo-salvador, lanza su proposición de reelección indefinida para tener listo su candidato con la primera posibilidad de triunfo en diciembre del 12.

7.- Las castas de las oposiciones, que no cuentan con el tal liderazgo carismático, ni tienen hoy un Mesías que pueda competir con el GP, sacan a relucir su falta de ambiciones y rechazo a la idea del político eterno que no le da paso a las nuevas generaciones.

8.- El GP lo ha dicho en forma reiterada. Todo aquí es una guerra, señala en 1998 (ABM, Habla el Comandante, p.461). Y por ello, agrega luego, nuestra revolución es pacífica pero armada. Y no se equivoquen: aquí hay una guerra declarada de la cual no se excluye ninguno de los elementos del cuadro histórico.

9.- Esto quiere decir que desde un inicio la maquinaria electoral aquí aplicada ha estado guiada y determinada por la guerra. El CNE atiende las directrices del comandante en jefe de la guerra. Y debe cumplir las órdenes militares que corresponden a un régimen que actúa con la fuerza del autoritarismo por delante y con cobertura democrático-electoral por detrás.

10.- Pero esta situación de lo democrático como subterfugio y punto de apoyo para las más desmedidas actuaciones no parece ser comprendida por quienes no han entendido aún que esta realidad ha pasado a una nueva dimensión: la venecubana. Un diseño que sigue el modelo-ejemplo cubano, con la sola variante de mantener una cobertura democrática.

11.- Por esto es que estamos ante un régimen siempre dispuesto a profundizar la guerra, no en forma aislada sino en un contexto que incluye la unión de este ex país con lo que se ha dado en llamar la revolución cubana. Es decir: dos revoluciones fundidas en su destino. Lo que le pase a una tiene que ver irremisiblemente con la otra.

12.- Y si aceptamos que se nos llevó a la condición de venecubanos, tendríamos que admitir las leyes que rigen esta situación. Nadie puede pensar que en Cuba existe libertad ni en sentido general ni electoral. No pueden existir elecciones limpias cuando no hay confrontación de posiciones.

13.- Y si esa es la realidad cubana ¿cómo esperar que su similar venezolana sea contraria y permita el pulcro desenvolvimiento electoral?

14.- Es necesario insistir: la guerra está desatada. Y lo electoral se entiende aquí como una batalla que no es posible soslayar ni perder y, sobre todo en el momento en el cual se pone en juego, nada menos, que la posibilidad de dar continuación en el mando-poder, a la figura que ya adquirió rango de Mesías salvador, para convertirse en jefe indispensable, insustituible y único.

15.-Porque los regímenes de fuerza, producto de imposiciones, en atención a los postulados de la doctrina positivista de la cual no se desprende el marxismo, mantienen con vida las figuras-dioses, que son el centro de las llamadas revoluciones cubano-venezolanas.

16.- De allí el necesario e inevitable mito-culto que define al héroe que se junta a los del pasado para dar continuación a la guerra, que sigue pagando los mejores dividendos hoy, en medio de acciones que nos conducen a la mayor destrucción y a la más profunda condición de ex país.

17.- Una guerra que para esta hora esta ganada por el oficialismo venecubano, mientras 'las oposiciones' se mantienen en la línea de la improvisación y en espera de las próximas acciones de los gendarmes de Miraflores y La Habana.

18.-. La guerra electoral venecubana ya tiene un ganador. Las "oposiciones" saben que esta revolución no se dejará vencer en urnas electorales, pero a la vez no cuentan con otros recursos ni posibilidades. Para ellos la política es electoral o electoral.

19.- De allí que sigan el guión establecido. Lo contrario significa crear una nueva política que nazca y se instrumente a partir del colectivo. Y se sabe que estos demócratas están muy ocupados en "la lucha contra las castas".

20.- Nos aguardan, por ello, tiempos aún más duros, cuyas secuelas y dimensión están todavía por definir.


Agustín Blanco Muñoz
El Universal
http://www.eluniversal.com/2009/01/09/opi_art_la-guerra-electoral_09A2186105.shtml