sábado, 24 de enero de 2009

Evo Morales se juega en las urnas el futuro de su proyecto político


El presidente boliviano Evo Morales ondea una bandera de Bolivia durante una manifestación de seguidores del gobierno el jueves 22 de enero de 2009 en Cochabamba. Los bolivianos deben acudir a un referendo el domingo para aprobar o rechazar una nueva Constitución que impulsa Morales.


Los bolivianos acudirán mañana a las urnas para votar por una nueva Constitución que en el fondo podría definir la suerte del proyecto socialista del presidente Evo Morales, en otro capítulo de la prolongada crisis política en este país andino.

Varias encuestas anticipan el triunfo del ''sí'', pero Morales espera un respaldo contundente para avanzar sin la oposición. Los opositores prometen una sorpresa que los deje en buen pie para enfrentar las elecciones generales convocadas para diciembre.

De aprobarse el proyecto, Morales podrá aspirar a la reelección por una vez.

Los tres años que lleva en el gobierno coincidieron con una bonanza económica por los buenos precios de las materias primas y la nacionalización de los hidrocarburos. Pero la economía puede ser el talón de Aquiles del Gobierno por la alta dependencia del país de la exportación de materias primas: gas, minerales y soja.

Morales quiere ''refundar Bolivia'' con una constitución que consagra un estado ''plurinacional'' en un país de mestizos, indígenas y campesinos, aunque la oposición alega que el texto no expresa el sentir de todos los bolivianos y sospecha que el trasfondo es la reelección presidencial, lo que no permite la Constitución vigente.

Los indígenas y campesinos tendrán más poder. Los pueblos de tierras bajas contarán con una representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional lo que les dará igualdad de oportunidades frente a los aymaras y quechuas, las etnias mayoritarias.

Indígenas y campesinos tendrán presencia en todos los órganos del Estado, incluso contarán con su propia justicia y podrán juzgar según sus costumbres.

El texto incluye un régimen de autonomías para las regiones, principal bandera de los gobernadores de oposición, quienes ahora rechazan el proyecto porque consideran que no les otorga prerrogativas que reclaman. A los indígenas también reconoce autonomía.

La pregunta de la consulta señala: ¿Está usted de acuerdo con refrendar el texto del proyecto de Constitución presentado por la Asamblea Constituyente, y ajustado por la Comisión Especial del Congreso Nacional y que la misma sea promulgada y puesta en vigencia como nueva Ley Fundamental del Estado Boliviano?

Para el vicepresidente Alvaro García, ideólogo de la reforma, la nueva constitución reconoce para todos los ciudadanos igualdad ante el Estado, descentraliza el poder y fortalece el rol estatal en la economía.

El presidente del Senado, el opositor Oscar Ortiz, dice que se trata de una ``constitución de corte socialista y chavista que no busca una economía para resolver la pobreza''.

Para el ex presidente centrista Carlos Mesa el texto tiene ``graves contradicciones y ambigüedades. Su principal deficiencia es haber dejado de lado la idea de igualdad al categorizar a los ciudadanos por razones de origen, color de piel o lengua consagrando la discriminación''.

Aunque no emergió de un pacto social por disputas en la Asamblea Constituyente, es la primera constitución que será sometida a voto. ''Es una constitución que reconfigura un nuevo estado e impulsa el pluralismo multicultural'', comentó el profesor universitario Fernando Mayorga.

Desde el 2003 Bolivia ha cambiado a cuatro presidentes; han habido cinco referendos en los últimos nueves meses y rebeliones regionales que han estado a punto de provocar la división del país.

La pregunta ahora es si la futura Constitución ayudará a recomponer el camino.

En su informe al Congreso al cumplir el jueves tres años en el gobierno, Morales dijo que el proyecto constitucional permitirá ``reencontrar nuestro presente con nuestro pasado, rindiendo tributo a todas las mujeres y hombres que a lo largo de más de 500 años ofrendaron sus vidas para que nosotros construyamos un futuro para vivir bien''.

El proyecto declara a la coca ''patrimonio cultural'' y ''factor de cohesión social''; reconoce como oficiales a 36 lenguas indígenas y obliga a funcionarios públicos a utilizar al menos dos, una de ellas el español.

Prohibe la instalación de bases militares extranjeras; propone la elección de magistrados del Tribunal Supremo por voto y declara que Bolivia tiene ``derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico''.


El Nuevo Herald

http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/story/366082.html