miércoles, 11 de marzo de 2009

Enemigo público


Nos mienten sobre la crisis económica, la criminalidad, el desempleo y el socialismo

El presidente Chávez se ha convertido en el enemigo público del pueblo venezolano, porque nos miente cuando reafirma que la crisis mundial no nos afectará aun cuando está consciente de lo contrario. Él y sus ministros nos mienten cuando presentan cifras sobre una criminalidad en descenso. Pregúntenle a los pobladores de los barrios que viven encarcelados en sus viviendas por miedo a los azotes y a las batallas entre bandas. Nos mienten cuando dicen que el empleo y la pobreza en Venezuela han bajado y que la distribución del ingreso ha mejorado. Pregúntenle a ese 60% de la población que vive con salario mínimo y a ese 45% de la fuerza laboral que vive de la informalidad. Nos mienten cuando hablan de la construcción de viviendas cuando se sabe que en diez años el Gobierno ha construido menos viviendas que las que se hacían en un año por gobiernos anteriores. Nos mienten cuando hablan al pueblo de construir el socialismo cuando lo que tienen en mente es puro comunismo castrista-estalinista.

El Presidente vive peleando con el pueblo: atenta contra los obreros y empleados públicos cuando les confisca sus salarios y beneficios contractuales; agrede a los empresarios y les expropia sus legítimos negocios; desprecia a las amas de casa obligándolas a padecer una inflación incontrolada y un desabastecimiento producto de políticas económicas nefastas; arremete contra los trabajadores informales forzándolos a actividades de insuficiente remuneración sin protección social alguna; ignora al pueblo desamparado con el mal equipamiento de hospitales y centros ambulatorios y por su irrespeto a médicos y trabajadores de la salud. El pueblo tiene que unirse bajo el pabellón tricolor para luchar por su bienestar, su libertad y la esperanza en un mejor vivir. Sin miedo, defender el imperio de la justicia para derrotar al enemigo público que apoya la corrupción y siembra el odio con su verbo demagógico.

Juan Antonio Muller
El Universal