martes, 24 de marzo de 2009

Revolución vs. Revolución


Para Chávez "Las calles son del pueblo –alegaba- no de los ricachones o los hijos de los ricachones"




"El Presidente está perdiendo el sentido de la realidad en forma creciente". Curiosamente esta reflexión está contenida en un pronunciamiento público del Movimiento Guevarista Revolucionario, organización que agrupa a jóvenes dirigentes del sector oficial.

El 20 de junio de 2005, mientras el precio del barril de petróleo trepaba hacia los 0, el presidente Chávez se reunió en el Salón Ayacucho de Miraflores con representantes de cooperativas de las barriadas que bordean la autopista Caracas-La Guaira a fin de entregarles créditos.

Sobre posibles retrasos en los recursos prometidos Chávez les advirtió. -¡Cuidado! Si no les llegan los recursos en dos semanas tranquen la carretera ¡la trancan!". El ministro de Vivienda de entonces, Julio Montes, alarmado con la recomendación presidencial, intervino para aclarar: -“Para que no afecten a otra gente, que nos tranquen a nosotros". -“¡No, no, no!” interrumpió el presidente Chávez, “tranquen la carretera, es la orden".

“!La autopista Caracas-La Guaira!”, gritó uno de los presentes y de inmediato Chávez aceptó la sugerencia: "Pudiera ser la autopista también, ¿qué nos queda?". Desde entonces los bloqueos en calles, carreteras y autopistas en todo el país han proliferado hasta el punto que no hay un solo día que en varias regiones del país, simultáneamente, se proteste de esta forma por causa de la inseguridad, fallas en los servicios públicos, incumplimientos de pagos salariales, falta de insumos en hospitales. Generalmente los que desafían el orden pertenecen a los sectores más populares y entre ellos se destacan los que esperan más del gobierno, los que han simpatizado con la revolución bolivariana.

Uno de los más espectaculares bloqueos, con gran repercusión en los medios de comunicación, tuvo lugar en la parroquia del 23 de Enero en abril del pasado año, en el cual participaron miembros armados de bandas bolivarianas, que pese a estar encapuchados, todos eran reconocidos. El gobierno no se molestó en perturbarlos, el petróleo escalaba entonces vertiginosamente hacia los tres dígitos.

Cuando el presidente Chávez le ordenó al CNE preparar el referendo del 15 de febrero, juró que ni siquiera un barril en cero le impediría cumplir con sus promesas socialistas.

Gas del bueno
El pasado 16 de enero el presidente Chávez, en seguimiento de esa singular y personal noción que le atribuía (en el pasado) el derecho a la protesta sólo a sus partidarios, ordenó lanzar bombas lacrimógenas, usar la ballena y el rinoceronte contra las protestas estudiantiles. "Las calles son del pueblo –alegaba- no de los ricachones o los hijos de los ricachones". “A partir de este momento –advirtió- el que salga a trancar una calle me le echan gas del bueno y me lo meten preso, si no lo hicieran me raspo a los jefes responsables, me los raspo a toditos”. “!Ustedes no pueden trancar”. Advertía en enero de 2009. “!Tranquen la carretera, es la orden!". Incitaba en abril de 2005.

En marzo de 2009, con un barril de petróleo que promedia en lo que va de año, hasta la “ideología” cambia. Esta vez son los propios trabajadores y sus dirigentes bolivarianos los que reciben los truenos y centellas de un presidente cada vez más irritado. A estos últimos los acusó de “voraces y corruptos” por exigir reivindicaciones salariales para los trabajadores de Guayana y el cumplimiento de los contratos colectivos.

Vuelvan caras
Hasta ahora, los enemigos del presidente Chávez habían estado bien identificados y posicionados al frente. Después del 15 de febrero le ha dado la espalda a sus tradicionales enemigos para disparar a los dirigentes sindicales a quienes llamó “voraces y corruptos”. Ahora encuentra que le desde la retaguardia también disparan y no es una jugada estratégica de sus adversarios sino de su propia gente.

Orlando Chirino, uno de los más elocuentes y coherentes dirigentes sindicales (Corriente Clasista Unitaria, Revolucionaria y Autónoma”) procedente de las filas bolivarianas, no tardó en calificar las amenazas de Chávez contra los trabajadores del Metro, de Guayana y contra los petroleros como “una declaración de guerra contra todos los que luchan por sus derechos y legítimas reivindicaciones en el marco del proceso revolucionario".

La creación de un frente de trabajadores denominado Comité de Solidaridad Laboral, para enfrentar las amenazas del presidente Chávez es una iniciativa que por primera vez une a organizaciones de diferentes signos ideológicos para proteger un interés común, integrado por dirigentes sindicales oficialistas y de oposición que incluso une al sector privado y que debería ser un modelo de la fracturada oposición. “Esta plataforma que estamos creando es por la necesidad de unirnos para encontrar maneras de luchar todos, sin importar la tendencia política” agregó Chirino.

"Se trata de unificar, bajo la premisa de que el Gobierno está atacando a los trabajadores (...) pero no sólo queremos arropar al sector público, sino también al privado", aclaró Daniel Santolo, uno de sus dirigentes.

Como siempre, en una de sus acostumbradas vueltas en U, el pasado martes el presidente Chávez aseguró que “este Gobierno es de los trabajadores y trabajadoras de Venezuela, cuenten con nosotros". Muy pocos le creen.

El Movimiento Guevarista Revolucionario, que agrupa a jóvenes dirigentes del sector oficial ha interpretado acertadamente al líder bolivariano al declarar, en un pronunciamiento público, que "el Presidente está perdiendo el sentido de la realidad en forma creciente".


Por Orlando Ochoa Terán
Diario de América