viernes, 20 de marzo de 2009

Polar es ser venezolano

Los accionistas de esta empresa han sido educados con firmeza y un alto sentido de amor patrio



Atacar a Empresas Polar es ofender a Venezuela.

Polar es Venezuela sin Petroestado, es la nación que guardamos en el alma. Por generaciones ha reflejado lo que hace grande a los grupos humanos: visión y misión nítidas, orientadas al bien; mística en el obrar; talento, excelencia y conciencia del entorno social, con voluntad de intervenir en él para hacerlo mejor.

Polar ocupa diversos espacios y su presencia siempre invita a pensar en cosas positivas: Sus productos tienen calidad internacional, son confiables y sabrosos.

Ha patrocinado infinidad de iniciativas culturales, educativas, deportivas, de salud, humanitarias, que han facilitado que muchas personas, sin distinciones odiosas, puedan tener una mejor calidad de vida. Sus campañas publicitarias son ingeniosas, recuerden el "Viajando con Maltín Polar"; y resaltan la belleza de la mujer venezolana: "las chicas Polar" son himno a lo más sublime de la hermosura femenina, un bálsamo para nuestros ojos cansados de un tráfico urbano cada día más opresivo.

En definitiva, Polar es una empresa que podría estar radicada en Alemania, Suiza y/o EEUU e igualmente allí se ubicaría en los primeros lugares. Pero Polar está en Venezuela. Y quedarse en este país es una aventura llena de incertidumbres y plagada de un caos que multiplica los costos y hace más engorroso el disfrute de lo logrado. Solamente un equipo gerencial con niveles de patriotismo más allá del nivel racional podría seguirle apostando a este país, y Polar lo hace.

Durante generaciones, los accionistas de esta empresa han sido educados con firmeza y un alto sentido de amor patrio, están enfocados en contribuir a que Venezuela salga del marasmo. Entonces, ¿por qué se les ataca? ¿Qué justicia hay cuando se les vilipendia públicamente desde las más altas esferas del poder político?

Atacar a Empresas Polar es meterse con los valores que dan sabor y color al orgullo de ser venezolano; es ofender a Venezuela.


Por Juan Carlos Sosa Azpúrua
Diario de América