miércoles, 11 de marzo de 2009

Ex investigador de AMIA asegura que fue secuestrado en Buenos Aires



Buenos Aires.- Un ex secretario judicial que participó de la investigación del atentado contra una sede judía en Buenos Aires en 1994, aseguró hoy haber sido secuestrado y torturado la semana pasada por supuestos agentes de inteligencia que le exigieron que entregara pruebas de la investigación.

Claudio Lifschitz, quien años atrás denunció al ex presidente Carlos Menem y a varios funcionarios por el presunto encubrimiento de los autores del ataque a la Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas (AMIA) en el que murieron 85 personas, dio detalles de su supuesto secuestro.

Lifschitz dijo que el viernes pasado, mientras conducía su automóvil en compañía de su secretaria, fue interceptado por una camioneta de la que bajaron "tres hombres con pasamontañas y armados, que se identificaron como agentes de la Secretaría de Inteligencia", informó AP.

Lifschitz, quien fuera secretario del primer juez de la causa sobre el atentado dijo que "por las preguntas que me hicieron (mientras lo mantenían secuestrado) era gente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE)".

Señaló que los encapuchados lo obligaron a subir a la camioneta, le ataron las manos y le colocaron una bolsa plástica en la cabeza.

"Uno solo hablaba. Me preguntó qué sabía de la relación de la SIDE con el atentado. Dije que sabía lo que ya había declarado en el pasado", dijo el ex secretario judicial.

En el año 2000, ante una comisión bicameral del Parlamento que investigaba el atentado contra la AMIA, Lifschitz acusó a Menem, a varios funcionarios de su gobierno (1989-1999) y al primer juez de la causa, Juan José Galeano, de encubrir a los autores del ataque y denunció la desaparición de las cintas de las escuchas telefónicas que la SIDE había realizado inmediatamente antes y después del atentado a células iraníes que operaban en Argentina.

"Se empecinaron en que yo tenía una copia de las escuchas a los iraníes... les dije que no tenía nada", contó Lifschitz.

"Sentí ardor y quemazón en el brazo. Y después sentí que me ardía la espalda, que me estaban haciendo tajos en la espalda", afirmó Lifschitz.

Pero recién cuando se presentó en la escuela de policía -los secuestradores lo habían abandonado cerca de allí luego de mantenerlo cautivo por casi una hora- se dio cuenta de que en el brazo izquierdo le habían marcado a fuego la cifra "309827" y que los cortes en la espalda formaban la palabra "AMIA".

Lifschitz dijo desconocer el significado de esa cifra. "Lo tomo como un condimento antisemita", sostuvo, relacionando el grabado a fuego con los números que los nazis tatuaban a los prisioneros en los campos de concentración.

Al ser consultada una portavoz de la SIDE indicó que la secretaría no tenía comentarios sobre la denuncia de Lifschitz.

El ex secretario judicial vinculó su presunto secuestro con una presentación judicial que había hecho el día anterior ante el juez federal Ariel Lijo, quien investiga las irregularidades cometidas por Galeano mientras tuvo en sus manos la causa por el ataque a la AMIA, ampliando sus denuncias.

Fue en el marco de esa causa que Menem debió presentarse a declarar el lunes ante el juez.

Según el juez Lijo, Menem y su hermano Munir Menem -colaborador de su gobierno-habrían solicitado a Galeano que abandonara una línea de investigación que vinculaba al empresario sirio-argentino Alberto Kanoore Edul con el ataque a la AMIA.

Galeano había ordenado intervenir el teléfono de Kanoore Edul, pero la intervención fue suspendida semanas más tarde por pedido de Munir Menem, supuestamente siguiendo una orden del propio ex presidente.

La familia Kanoore Edul era conocida de la familia Menem porque provenían del mismo pueblo en Siria, Yabrud.

La justicia argentina sostiene que el ataque a la AMIA habría sido planeado por funcionarios del gobierno iraní y ejecutado por el grupo armado libanés Jezbolá.

La tesis de que Irán organizó el atentado fue siempre sostenida por Israel y Estados Unidos, pero el gobierno de Teherán ha negado sistemáticamente cualquier vinculación con el hecho.

En noviembre de 2006 el actual juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, ordenó la captura internacional del ex presidente iraní Alí Rafsanjani y de otros altos funcionarios de esa república islámica por su vinculación con el ataque.

El atentado contra la AMIA fue el segundo atentado antisemita en Argentina, donde reside la mayor comunidad judía de América Latina. En 1992 otra bomba destruyó la embajada de Israel en Buenos Aires causando la muerte de 29 personas. Ninguno de los ataques ha sido esclarecido.


El Universal