lunes, 15 de octubre de 2007

"La reforma es inviable y antinatura"

El paleto que aspira a convertirse en dictador perpetuo, continuo, ininterrumpido, eterno. Y ya tiene preparado su cetro.
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Entrevista a Gerardo Fernández, abogado constitucionalista

"El mundo chavista no cree en la supresión del derecho de propiedad ni en el centralismo ni en la reelección indefinida"

Más allá de los argumentos jurídicos y políticos, el abogado constitucionalista Gerardo Fernández maneja dos conceptos para oponerse a la reforma constitucional: es una imposición que va en contra de los deseos, el espíritu de superación y la conformación cultural del venezolano, lo cual la convierte en una alternativa inviable y antinatura. Y es injusta porque, advierte, castra la capacidad de iniciativa y coarta la libertad para que cada quien escoja su propia manera de vivir, de trabajar y de organizarse en sociedad.

-¿No resulta un error político y jurídico haber entrado en debate sobre materias subsidiarias del tema fundamental de la reforma, la reelección indefinida, porque, a fin de cuentas, si ésta se aprueba, las otras vendrán por añadidura?

-Efectivamente. Hay muchas cosas que el Presidente puede hacer sin reformar la Constitución y de hecho las está haciendo. Avanza en una política centralizadora, impone un nuevo modelo de la Fuerza Armada, profundiza la intervención estatal en la economía, controla el aparato productivo, altera el modelo educativo y cultural. Y todo sin tocar la Constitución.

-Si logra imponer los cambios sin modificar la Constitución, ¿para qué la reforma?

-Porque una vez colonizado el poder necesita mantenerlo con una legitimidad derivada de la modificación constitucional. Ese es el gran tema de la reforma: además de mantenerse en el poder, quiere concentrarlo acrecentando el control de los ciudadanos. Por eso la forma constitucional es hoy o nunca.

-¿Es la presidencia vitalicia connatural a la concentración de poder?

-Mucha gente que critica la reforma se ha ido por las nubes. Esto no es un tema electoral sino existencial. Estamos ante un fraude masivo a la democracia y a la Constitución de 1999.

-Según las encuestas un 50% está en contra de la reforma, sólo que la mayoría de ese porcentaje no quiere votar. Mientras, el 50% a favor manifiesta su intención de hacerlo. A eso debe añadirse que para la mayoría el tema central de la reforma es la reducción de la jornada laboral o las reivindicaciones sociales para los buhoneros y no la reelección indefinida. ¿No indica esto que Chávez está imponiendo su discurso?

-No toco el tema electoral porque, como te dije, aquí el tema es existencial y voy al fondo del asunto. Al Presidente le resulta cuesta arriba vender la reelección, el centralismo, la modificación de los valores de la Fuerza Armada o un estado comunista. Por eso hace populismo y demagogia constitucional. La manifestación inequívoca de esa intención está en la reducción de la jornada laboral y el fondo de seguridad social para trabajadores no dependientes. Sólo que esos temas ya están consagrados en la Constitución del 99 (artículos 86 y 90). De manera que el Presidente y la Asamblea Nacional tienen 7 años en mora con la elaboración de normas que implementen esas decisiones. La oferta presidencial ofende la inteligencia de los venezolanos porque, además, el fondo para los trabajadores dependientes no ha sido constituido por falta de fondos.

-Es posible que el Presidente imponga la reforma, pero aquí ha habido muchas constituciones y la mayoría no se han cumplido en aspectos fundamentales. ¿Es viable la reforma a la hora de ponerla en práctica?

-Desde el punto de vista técnico jurídico hay cosas definitivamente inviables. Cuando analizas la nueva geometría del poder y observas las 14 formas de división político territorial, concluyes que se trata de algo inaplicable. El modelo económico propuesto, neo comunista o comunista, está fuera de la realidad porque el venezolano no lo siente ni lo quiere. Es más, el proyecto es inviable porque se pretende imponer. Nada que se le pretenda imponer al pueblo venezolano será viable.

-Inviable para la oposición, pero no para quienes apoyan al Presidente.

-Eso me permite señalar que el mundo chavista no cree en la modificación del derecho de propiedad ni en centralismo exacerbado o reelecciones presidenciales indefinidas. Y ahí es donde está el muro de contención con el cual se topará el Presidente en los próximos días.

-¿A qué te refieres?

-A que al analizar las encuestas observará una barrera a su proyecto y a lo mejor se vea obligado a retroceder en el referéndum aprobatorio.

-¿De qué manera se expresaría ese muro de contención capaz de hacer cambiar de idea al Presidente?

-El debe tener en sus manos las encuestas y éstas reflejan el sentimiento de un pueblo que no acepta que le pongan en peligro su propiedad. La que se gana con el sudor de su frente.

-En la propuesta de reforma no hay ningún artículo que ponga en riesgo la propiedad privada.

-No me queda la menor duda de que la propiedad privada está en riesgo. El artículo 115 de la actual Constitución garantiza, sin tapujos, el derecho de propiedad con contenido social. Y esto lo acepta el venezolano como un valor intrínseco. El artículo 115 que propone el Presidente no consagra ningún derecho de propiedad. Simplemente reconoce tipos de propiedad, que es diferente. Esos tipos de propiedad, los mejores promovidos, (colectiva, social, pública y mixta) son administrados por el Gobierno. Mientras, la propiedad de los ciudadanos, obtenida con el trabajo, es menospreciada.

-¿No se reconoce el derecho pleno a la propiedad privada cuando se garantiza su uso, disfrute y disposición?

-Aquí el problema no es si hay atributo o no de la propiedad. Eso es una farsa. El problema es que no se reconoce el derecho, como se ha venido reconociendo y se sustituye por la clasificación de la propiedad en el contexto de un modelo comunista. Eso significa que el Estado será el gran propietario Y no es que el 1° de enero, si se aprueba esta nueva constitución, el venezolano amanezca despojado de su propiedad. Seguiremos teniendo propiedad. Lo grave está en que a mediano plazo esa propiedad será limitada a la propiedad que usas y consumes.

-¿Quieres decir que va a desaparecer la gran propiedad, la propiedad privada de los medios de producción?

-No, porque el taxista, cuando su automóvil llegue a los 250 mil kilómetros y tenga necesidad de reemplazarlo, no podrá hacerlo. Los taxis privados van a desaparecer y, como sabes, ya se creó la empresa nacional de transporte colectivo. De manera que no se trata sólo de la grandes empresas, sino que progresivamente se hará más difícil conservar una propiedad cada vez más pesada, porque la van a gravar. Una propiedad que será, por tanto, cada día menos significativa ante una supuesta propiedad social o colectiva en manos del Estado. Entonces, a mediano plazo, como ocurre en los regímenes comunistas, nuestra propiedad se limitará a lo que llevamos puesto y a lo que nos rodea. No podemos ir más allá en nuestra intención de crecer como personas.

-En un régimen comunista no eres propietario ni de la casa donde vives.

-Pero a lo mejor eres dueño del pantalón y camisa de mala calidad con que te vistes. Ahora, yo no sé si el venezolano acepta eso como imposición de Estado. Y cuando hablo del venezolano hablo del chavista o del ni ni. En este país quien no tiene nada o casi nada, también aspira a tener porque es la manera de ser mejor ser humano.

-Una cosa es el deseo y otra la realidad. ¿Podrá marchar este país con un Estado que, incapaz de resolver los problemas básicos, deberá asumir la carga total del país?

-Todo modelo de economía comunista, en el planeta Tierra, ha fracasado. Venezuela no tiene por qué ser diferente. Ese fracaso ocurre porque el Estado no puede, como pretende, abarcarlo todo y también porque así se frustra a los venezolanos, cuyo futuro ya no depende de su talento y fuerza de voluntad sino de un estado castrador.

-Puede ser que el Estado comunista fracase, pero sólo colapsa a largo plazo.

-Con la globalización los modelos comunistas se ven más frustrados. Ahí está el comunismo en China, donde el año pasado se dio un vuelco con la reforma constitucional que garantiza el derecho de propiedad. Así, ahora el ciudadano chino siente que tiene porvenir. Y es que sin derecho de propiedad no hay porvenir.

-¿Podemos concluir que propones una rebelión en defensa del derecho a la propiedad?

-No me gusta el término rebelión, desgastado en una revolución sin triunfo. Lo que se puede montar es un muro de contención, por parte de los ciudadanos, para defender lo suyo.

-¿Es electoral la forma de manifestarse ese muro de contención?

-Debe manifestarse ya, con la formación de una conciencia ciudadana. El Presidente sabrá medirlo con los números de las encuestas.

-¿Crees que un sondeo de opinión pública hará cambiar de idea al Presidente?

-En el peor de los casos, que gane el referéndum, la Constitución carecerá de legitimidad por ser impuesta.

-Igual podrá aplicarla.

-Los políticos saben medir su legitimidad y ese problema le va a pesar en el ala siempre.


Roberto Giusti
www.eluniversal.com