martes, 9 de octubre de 2007

‘No puede haber show en Caracas porque Marulanda está muerto’


Fernando Londoño vuelve hoy a la carga desde las páginas de El Colombiano. Con su dureza habitual, el ex-Ministro afirma que “Las conversaciones de Caracas pondrán en evidencia la muerte de Tirofijo, que las Farc se niegan a admitir. Chávez lo llama, Chávez lo invoca, Chávez lo convoca, y nada. Porque los muertos no hablan, ni escriben, ni caminan”.

Esta es su columna completa:


No se ha reflexionado lo suficiente, nos parece, sobre las causas que arruinaron la que habría de ser la escena más graciosa de la comedia que se juega en Caracas. Nos referimos, claro está, a la celebración del día mundial del guerrillero, en memoria de ese prócer de los derechos humanos y de la democracia que fue Ernesto Guevara, más conocido como el Che.

Algo muy grave tuvo que pasar para que nos perdiéramos semejante acontecimiento. Y conviene averiguarlo. El camarada Chávez se quejó de la falta de unos salvoconductos que el presidente Uribe concediera a los bandidos para que llegaran sin peligro a Caracas. Pero nos tememos que el núcleo de la cuestión no ande por ahí, o por lo menos que falten datos esenciales para componerla. Porque no le hace bien al jefe de un grupo armado que se proclama subversivo y que reclama capacidad militar plena para enfrentar el ejército enemigo, eso de pedirle permiso para ir de un lugar a otro. Ahí estaría la prueba, si alguna faltase, que lo del fin del fin no es literatura y que las Farc se encuentran literalmente sitiadas y derrotadas.

Las conversaciones de Caracas pondrán además en evidencia la muerte de Tirofijo, que las Farc se niegan a admitir. Chávez lo llama, Chávez lo invoca, Chávez lo convoca, y nada. Porque los muertos no hablan, ni escriben, ni caminan. La ausencia de ese cruel asesino en el momento crucial de este proceso, es un problema muy grave para las Farc. Porque todavía, aunque parezca mentira, unos vivos, como su yerno Raúl Reyes, siguen manejando aquel cadáver. Y hágase lo que se haga para ocultarlo, mandando por Ancol todos los imaginarios mensajes del jefe, se notaría irreparablemente su ausencia. No hay modo de ocultarla.

La muerte de Tirofijo plantea problemas internos muy serios al interior de lo que queda de su banda criminal. Porque esa sucesión intestada no se hará con herederos conformes. La lucha interna será tan dura como la que se desate en Cuba cuando la muerte de Castro sea un hecho irremisible. La indisciplina, absoluta. La pérdida de carácter y de unidad, total. Las mismas que se advierten, en el trasfondo de esta representación, sobre la negociación misma. Porque ir a Caracas es una cosa. Pero acordar algo en Caracas, y cumplirlo, otra mucho mayor. De otro modo dicho, a Caracas no puede ir, como lo advirtió el propio Reyes, sino un plenipotenciario. Y en las Farc no hay plenipotenciarios. El asesinato de los diputados del Valle lo demuestra. Cada jefecito hace lo que le viene en gana, o lo que puede, sin conexión ni concierto con el resto. Porque además hace rato que no se encuentran entre sí, teniendo bien sabido lo que podría pasarles en un concilio tan interesante.

Para ir a Caracas es preciso saber a quién se puede liberar. Porque ya está claro que el Presidente tiene listas las llaves de la cárcel y que no bromea cuando se dice dispuesto a usarlas. En algo hay que corresponder. Y en algo que valga publicitariamente como intercambio humanitario. Tendrá que ser Íngrid la primera en salir y nadie ha demostrado que Íngrid está viva. Sin Íngrid, Europa dirá que no hubo intercambio y que las Farc no valen un ardite. Y sin los americanos, no habrá demócrata, por estúpido que sea, que acepte la tramoya. Y no hay manera de sacar los gringos, sin recibir a cambio a Trinidad y a Sonia. Y no vemos a los Estados Unidos comprometiendo la vida de todos sus nacionales en cualquier parte del mundo. Establecida su voluntad de canje, estarán tan perdidos como el principio de que no se negocia con terroristas.

El día consagrado al Che se perdió. Y se van a perder otros muchos. Porque el nudo es gordiano y no lo desatará ni Monsieur Parfait, que Europa destacó como plenipotenciario o como cuñado. Ni el diablo lo sabe. El Presidente, que cometió el grueso error de meter un par de micos en un pesebre, ahora tendrá espacio para reír. Y se dirá que a propósito armó para las Farc y para Piedad y para el paracaidista vecino, este enredo con sabor a comedia.


Comedia en Caracas
Fernando Londoño Hoyos
El Colombiano

http://www.noticias24.com/actualidad/?p=8836