martes, 18 de marzo de 2008

Partido Demócrata, asociación de malhechores

James Buchanan, Jr., otro presidente Demócrata nada amigo de los hispanos...


EEUU, la historia jamás contada

A mediados del siglo XIX, tan mala era la opinión que los Californios tenían de los políticos, sobre todo de los políticos del Partido Demócrata, que en este editorial de El Clamor Público de Los Ángeles (28 de mayo de 1859) su autor, Francisco P. Ramírez afirma de ellos: “Si tienen unión, es la cohesión natural del amor del interés”, es decir, que para el astuto periodista los aspirantes y candidatos Demócratas sólo estarían en el partido o se asociarían a él, por el interés de los empleos y se mantendrían unidos como se mantienen los ladrones hasta el reparto del botín.

Los Californios no tuvieron ninguna alegría con los líderes federales y estatales del Partido Demócrata en los doce primeros años de su nueva nacionalidad, pues desde Polk hasta Buchanan, todos los Presidentes contribuyeron a la aniquilación (físicamente incluso por medio de los linchamientos que se prodigaban por el Estado de California sin la más mínima respuesta del gobierno federal o estatal por erradicarlos) de esta población que había pasado a ser norteamericana por el Tratado de Guadalupe Hidalgo como mero botín de guerra. Por argucias legales y expolios permitidos perdieron sus tierras y derechos culturales, fueron denigrados, vejados y ninguneados por las autoridades políticas de este partido a tal punto que no querían saber nada de él. De aquí que se trataran de agarrar al Partido Republicano como a un clavo ardiendo o como su única tabla de salvación, además de por defender este partido los valores de esa población california como el anti-esclavismo, la aplicación justa y limpia de la ley, un filibusterismo más moderado con relación a México y las demás Repúblicas Hispanoamericanas y Cuba, y una política fiscal menos agresiva tanto en los gobiernos municipales, como estatal y federal.

La popularidad del Partido Republicano y el rechazo total del Partido Demócrata entre los Californios, es palpable en este texto de 1859 publicado en Los Ángeles. El editorial también vaticina el triunfo de Lincoln (bueno, de Fremont / Dayton, que eran los candidatos que el periódico apoyaba incluso antes de la nominación oficial del candidato republicano por la Convención Republicana de ese año) y los Republicanos en 1860.

Quizás nos sirva este editorial –que reproducimos abajo- también para mejor entender la relación de los hispanos en general con los dos partidos en liza hoy en el escenario político de los Estados Unidos del siglo XXI. Y quede claro que las palabras “democracia”, “demócrata” y “democrático” en este contexto siempre aluden al Partido Demócrata, en el poder en esta época en Estados Unidos.

El Clamor Público, Los Ángeles, California, 28-V-1859.

“La hidra de la democracia moderna que tiene infeccionado el mundo político, ha empezado a poner en movimiento sus más viles instrumentos para apoderarse de los empleos del Estado y Condado. Los gobernadores de esa organización han tenido sus reuniones y han adoptado las medidas más convenientes para subyugar al pueblo y elevarse a los empleos; y desde hoy estamos viendo que los hombres honrados y sensatos que pertenecen a ese partido, no quieren ser arrastrados ciegamente, ni quieren engullir las falsedades que inventan para engañarlos. El 1° de junio próximo celebrarán los señores demócratas una elección en todo el condado para elegir delegados a una convención que se reunirá en esta ciudad el 8 del mismo mes, con el objeto de designar quiénes serán los candidatos para los empleos del condado. Ningún bien puede resultar de estas cábalas de especuladores políticos, y suplicamos a todos los ciudadanos del condado que se abstengan de votar. Todo es inútil. Las convenciones se celebran con el pretexto de que así es la opinión del pueblo, pero los candidatos ya han sido designados de antemano. Es necesario que el pueblo se desengañe cuanto antes, que todas estas convenciones son promovidas por unos cuantos individuos, y que no tienen otra mira más que su propio beneficio.

Como el partido titulado democrático es el que ha tenido por desgracia nuestra el ascendiente en este condado, se unen a él para estar más seguros de satisfacer su ambición -pero no tienen principios políticos conocidos; y si tienen unión, es la cohesión natural del amor del interés. El partido democrático que reconoce a Mr. Buchanan por jefe, está dividido para siempre; una parte sigue al Senador [Stephen A.] Douglas, que se ha hecho famoso por su ardiente y patriótica defensa de la libertad de Kansas; y la otra se ha hecho odiosa en casi todos los Estados de la Unión por la contrariedad de sus ideas y principios. Sólo en los Estados del Sur es aceptable, porque allí todos son enemigos del trabajo del hombre libre. El triunfo del partido Republicano está fuera de toda duda, y las últimas noticias que hemos recibido nos anuncian que en muchas partes en donde antes habían ganado los demócratas, han triunfado gloriosamente los republicanos. Esperamos que antes de mucho tiempo, California se encuentre entre los Estado libres, porque la enseña de la esclavitud no puede ni debe ondear aquí.

En San Francisco, Sacramento, Marysville y muchos puntos del interior se está organizando el partido Republicano. El comité de Yuba adoptó las siguientes resoluciones, manifestando sus principios políticos:

1. Que la mejor base para una oposición unida contra la actual Administración, tanto en California como fuera de él, es el partido Republicano.

2. Que nuestro deber y objeto, es escoger boletas del Estado y Condado, y sostenerlas por un programa político que combine bajo una misma bandera todos los que se oponen a la política de Kansas, a la actual extravagancia financiera, y a las ideas sobre el comercio de esclavos del partido que ahora gobierna a nuestra Administración Nacional.

La convención republicana del condado de Sacramento, aprobó la resolución siguiente:

1. Que el país depende únicamente sobre el partido Republicano para la construcción del Ferrocarril de Pacífico; y que el apoyo de cualquier organización política, y particularmente del partido democrático, tiene una tendencia directa para retardar el buen éxito de esa grande obra.”

Por Armando Miguélez

Diario de América

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