lunes, 31 de marzo de 2008

Un señor dilema


El 30 de abril, cuando la Interpol termine de verificar la autenticidad de la información contenida en tres computadores, dos discos duros y tres unidades USB que el gobierno colombiano dice haber capturado en la incursión en el campamento de 'Raúl Reyes' en territorio ecuatoriano, el presidente Álvaro Uribe estará ante uno de los dilemas más importantes de sus cerca de seis años de gobierno. Y es el de decidir qué va a hacer con la información.

Todo un dilema, por supuesto no informático, sino de alta política. El manejo hasta ahora dado a solo parte de esa información dio para un escándalo internacional y fue una de las razones de la reciente crisis entre Colombia, de un lado, y Venezuela, Ecuador y Nicaragua, del otro.

Difícil olvidar el camino que inicialmente escogió el gobierno colombiano para justificar su incursión en Ecuador. Está fresca la imagen del general Naranjo cuando leía por televisión, en forma desordenada, copias de correos electrónicos sobre presuntas reuniones de un alto funcionario ecuatoriano con 'Reyes' sin autorización de Bogotá y sobre una supuesta entrega de 300 millones de dólares del gobierno de Chávez a las Farc, y otros indicios de relaciones 'non sanctas' de ambos gobiernos con esa guerrilla.

La Interpol solo certificará si el contenido de esos computadores es original y no fue 'plantado'. A partir de ahí, vendrá la cuestión de qué tipo de prueba puede ser esa información. Si es auténtica, serían revelaciones que constituirían un dedo acusador difícil de desconocer. Pero ya el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que, en sí mismo, lo que diga 'Reyes' no es prueba de nada y se necesitarían pruebas adicionales.

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El alcance probatorio de lo arrojado por los computadores es, por ahora, menos importante que lo que el gobierno colombiano decida hacer con esa información. Porque cada día es más claro que la evolución de las relaciones con Venezuela y Ecuador depende de ello.

Hugo Chávez -que llamó a los computadores una "caja de Pandora" de la que puede salir cualquier cosa- y Rafael Correa han dicho que esperan que Bogotá deje de blandir esa información en contra de sus gobiernos. La "señal de buena voluntad" que la canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, pidió es que Bogotá "deje de utilizar esa información no verificada como prueba de que el Ecuador está vinculado con las Farc".

Uribe, luego de amenazar con acusar a Chávez ante la Corte Penal Internacional, echó reversa y anunció que prefería entregar lo hallado en los computadores a sus dos colegas para que ellos adelanten las investigaciones. Compromiso que fue, en parte, lo que permitió resolver la crisis diplomática en la cumbre de Santo Domingo. Y que no pocos creen que fue una de las razones que llevaron a Chávez a asumir la actitud conciliadora que exhibió en esa reunión. Pese a su carácter desafiante, lo que ha dicho indica que le preocupan los problemas, locales e internacionales, que pueden acarrearle indicios serios de un eventual apoyo suyo a las Farc (y al Eln).

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Cómo proceda Uribe es definitivo, pues es evidente que para Chávez y Correa las relaciones con nuestro país dependen de ello. A lo cual debe añadirse el papel de Estados Unidos, donde sectores minoritarios del Congreso piden indagar los computadores, buscando incluir a Venezuela en la lista de Estados que apoyan el terrorismo. El FBI revisa los discos duros. Esto no significa que Bush vaya a proceder en ese sentido, en su último año y con elecciones a bordo, ni que el nuevo presidente lo haga. Pero Washington es una variable que debe incluirse.

¿Qué hacer, entonces? Mirar hacia otro lado como la salida fácilsería inconsistente, pues si bien los computadores no son evidencia, sí apuntan a un fenómeno preocupante que tendría una profunda incidencia en la confrontación con la guerrilla (se habla solo de las Farc, pero ¿alguien se ha preguntado por qué el Eln ha hecho mutis por el foro desde la visita de sus dos máximos comandantes a Caracas?). Insistir en las denuncias públicas, al estilo de la que se le ordenó al general Naranjo para justificar la operación militar en suelo ecuatoriano, sería echar por la borda, a un costo muy elevado, lo avanzado en la normalización de relaciones.

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Lo mejor sería proceder como debió hacerse desde un principio: acopiar y sopesar el material, entregarlo en privado a los presidentes de Venezuela y Ecuador, y abrir con ellos, sin micrófonos, la delicada discusión. El manejo de la información por las vías diplomáticas podría resultar más efectivo para persuadir a Venezuela y Ecuador de los serios problemas que conlleva el que la guerrilla tenga campamentos en sus territorios. Es bueno, además, que sepan que aquí se sabe mucho más de lo que creen Chávez y Correa y esto puede ser un elemento disuasivo más importante que cacarearlo a los cuatro vientos.

El Tiempo, Colombia

http://www.eltiempo.com/opinion/editorial/2008-03-30/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4049812.html