domingo, 4 de mayo de 2008

El laboratorio político de Hugo Chávez


-El proceso de creación del PSUV pone en evidencia la intención de implantar en Venezuela un sistema de partido hegemónico.

-La nueva organización se plantea como "un nuevo brazo del Estado" para ejecutar la fallida reforma constitucional


–Yo, Hugo Chávez Frías, hijo de Hugo de los Reyes y Elena, declaro: voy a crear un partido político nuevo. –(Aplausos) Así, así... así es que se gobierna... –Conmigo quiero que gobierne un partido, un solo partido. Porque cada día hay más partidos, una catorcera. Que si el color mío, las siglas de no sé quién... –(Pitos) Noooooooooo... –¡Olvidémonos de eso! Son cosas intrascendentes. Un solo partido es lo que requiere la revolución, no una sopa de letras con lo que estaríamos cayéndonos a mentiras. El Presidente de la República sentenció así la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el viernes 15 de diciembre de 2006, en el Teatro Teresa Carreño.
Dos semanas antes, el mandatario había logrado la más contundente victoria electoral registrada en Venezuela, cuando alcanzó la reelección con 7,3 millones de votos. Era su mejor momento político, y lo aprovechó para lanzar un ultimátum a algunos aliados que ya resultaban incómodos para su proyecto.

"Yo veo por allí a una gente diciendo `nuestro partido sacó no sé cuántos votos, el tuyo no sé cuántos más’. No se confundan: ¡Esos votos son de Chávez! ¡Esos votos no son de ningún partido!", señaló el mandatario. "Aquellos que no quieran unirse a este partido nuevo, bueno, los dejo en total libertad de seguir su camino. Pero claro, saldrían de mi gobierno".

Desde aquella primera amenaza, el planteamiento presidencial ha sufrido un duro viraje. La derrota en el referéndum constitucional del 2 de diciembre de 2007 obligó a Chávez a moderarse, admitir de nuevo la existencia de los "aliados políticos" y fomentar la creación de lo que ha llamado la Alianza Patriótica: una plataforma que suma a los partidos y las fuerzas sociales afines a su proyecto. Sin embargo, los analistas sostienen que la receta de fondo, plasmada en la partida de nacimiento del PSUV, sigue intacta.

El politólogo Ivo Hernández y el sociólogo Jesús Azcargorta, investigadores de la Universidad Simón Bolívar, desarrollan desde el año pasado un análisis sobre el proceso de conformación del PSUV. Su conclusión más importante es que la nueva organización política determina la intención, desde el Gobierno, de implantar en Venezuela un nuevo sistema de partidos: pasar de un esquema multipartidista moderado a un modelo de partido hegemónico.

"No es un sistema de partido único, como el aplicado en Cuba o en otros regímenes comunistas", explicó Hernández. "Por el contrario, el sistema de partido hegemónico (definido por teóricos como Giovanni Sartori o Dieter Nohlen) requiere de la existencia de adversarios para preservar un barniz de liberalismo político, que le permita ser una protodemocracia. Es una tensión planificada, que sirve para simular un enfrentamiento y concretar su objetivo final: asegurar el dominio efectivo de todas las manifestaciones políticas y sociales".

Según se manifiesta en el trabajo de Hernández y Azcargorta, el partido hegemónico puede llegar incluso a promover la existencia de organizaciones políticas adversarias y actos electorales semicompetitivos, que cuentan con la participación abierta de muchos grupos, pero que nunca ponen en riesgo la supremacía del gran partido. "Cuando la hegemonía es absoluta y los partidos opositores dejan de existir, por asfixia de sus espacios naturales, el modelo se hace inviable por una razón: el sistema de partido único nunca es democracia. El sistema de partido hegemónico tampoco lo es, pero se preocupa por parecerlo", sostiene Hernández.


E
l experimento.
La arquitectura del nuevo PSUV, definida durante el primer semestre de este año, parece confirmar la hipótesis del partido hegemónico.

"El PSUV y el Gobierno deben ser como dos brazos de un mismo cuerpo, para ayudar en el impulso del poder popular", indicó el presidente Chávez el domingo 16 de marzo, durante la transmisión de Aló, Presidente. Esa orden fue confirmada un mes después, el sábado 19 de abril, durante la juramentación de los grupos de trabajo regional del PSUV: "El partido trabajará junto con el Gobierno para ayudar en la solución de los problemas que todavía aquejan a nuestro pueblo, para elevar su nivel de vida y concretar los objetivos de la revolución".

La fusión partido-gobierno se ha reflejado en la estructura interna de la organización, que además copia el modelo de Poder Ejecutivo promovido en la fallida reforma constitucional. Se creó la figura del primer vicepresidente como la segunda autoridad del partido (después del presidente, que es Chávez), a la cabeza de un organigrama que se divide en 2 grandes brazos: 10 vicepresidencias regionales, que dirigirán los equipos de trabajo en los estados y municipios; y 9 comisiones nacionales, que se encargarán de las tareas típicas como organización, logística, ideología, técnica electoral y relaciones internacionales, entre otras. A su vez, en cada estado existe un buró político de entre 6 y 12 miembros (que le reporta a cada vicepresidente regional) y un equipo de trabajo político, de 60 personas.

"El Presidente utiliza la estructura del PSUV como un laboratorio político, para implementar elementos de la reforma constitucional que el pueblo venezolano rechazó el 2 de diciembre" , aseguró Natalia Brandler, directora de la Maestría de Ciencias Políticas de la USB. "Intentará imponer aquella nueva geometría del poder y quitarle así autonomía a los propios líderes chavistas que podrían resultar electos en los próximos comicios regionales, para convertir las gobernaciones y las alcaldías en cascarones vacíos" .

Asimismo, con el financiamiento público, el partido puede convertirse incluso en una amenaza para las instituciones formales del Estado. "El PSUV es, en esencia, el Estado socialista soñado por Chávez en su reforma constitucional", apuntó Cecilia Sosa Gómez, ex presidenta de la antigua Corte Suprema de Justicia. "En el partido puede imaginar que es presidente vitalicio, el único que dispone y que controla todo. Es la ejecución de la burocracia socialista en un Estado paralelo, que con el financiamiento público podrá eventualmente tragarse al Estado formal, cuyas instituciones dejaron de serle útiles al Presidente".

Pero la concreción definitiva de la fusión partido-gobierno quedó a cargo de una nueva instancia en el organigrama del partido: la Comisión de Acción del Partido en la Gestión Pública. Entre las tareas de este nuevo grupo de trabajo está hacerle seguimiento a las políticas públicas del Estado, verificar el cumplimiento de las metas y evaluar el desempeño de los funcionarios, además de ensamblar las estrategias partidistas con las líneas de trabajo del Estado.

La importancia de esta nueva comisión se confirma con sus integrantes: el presidente de Pdvsa y ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez; el gobernador de Miranda, Diosdado Cabello; el alcalde de Caracas, Freddy Bernal; y el presentador de La Hojilla, Mario Silva. Hasta el jueves pasado, esta comisión era coordinada por el ministro de Relaciones Interiores, Ramón Rodríguez Chacín, pero el Presidente decidió relevarlo para que el oficial retirado se dedique exclusivamente a sus funciones de gobierno.

"El partido tiene una estructura nacional muy fuerte, lo que permite armar una gran red de contraloría social", indicó Héctor Rodríguez, miembro de la dirección nacional del PSUV. "La estrategia es integrar el Gobierno y el partido para activar esa enorme estructura y evaluar el desempeño de los funcionarios, percibir las necesidades de la gente y elevar sus peticiones, para resolver los problemas con mayor eficiencia. El partido no es el gobierno, pero el partido está en el gobierno y tiene una clara visión de su papel en el ejercicio del poder", explicó el ex dirigente estudiantil.

Las alas cortadas. Hay otra característica de la estructura interna del PSUV que salta a la vista: las principales instancias de base fueron organizadas con conceptos castrenses.

Existen los batallones socialistas, batallones de reserva y retaguardia, batallones de vanguardia y batallones de apoyo (sin mencionar los pelotones y las escuadras, que trabajaron como unidades de apoyo electoral durante los comicios presidenciales de 2006).

Pero no es sólo un asunto semántico. La primera directiva del partido, designada a principios del año 2007, fue integrada principalmente por militares, entre los que se contaban Diosdado Cabello, Pedro Carreño y Francisco Arias Cárdenas.

Esta preponderancia del ala militar sobre el ala civil se truncó el domingo 9 de marzo, cuando delegados de los 14.000 batallones escogieron a los 15 integrantes de la dirección nacional del partido.

La base chavista se inclinó a favor de 9 hombres y 6 mujeres, todos civiles. Ninguno de los 9 militares propuestos por Chávez como candidatos entraron entre los principales.

En cambio, en la lista de 15 ganadores llegaron 2 ex dirigentes del PPT y 3 moderadores de programas de televisión.

Pero esta tendencia contra la corriente militar fue revertida por decisión presidencial. La primera vicepresidencia del partido quedó en manos del general de división (Ej) Alberto Müller Rojas (quien llegó en el lugar 30 en las elecciones internas, con sólo 12.007 votos).

Mientras, en el buró político nacional, la máxima instancia ejecutiva del partido, además de Chávez y Müller está el teniente (Ej) Diosdado Cabello (quien llegó en el lugar 17, con 18.290 votos). El capitán de navío Ramón Rodríguez Chacín (quien ocupó el puesto 24, con 15.066 votos) estuvo inicialmente asignado al buró, pero fue excluído y la instancia se recortó a sólo 8 miembros.

"El reparto burocrático de cargos en el PSUV obedece a que el presidente Chávez quiere evitar tensiones internas en su equipo más cercano. Si dejaba por fuera a figuras clave del entorno presidencial, podían transformarse en potenciales adversarios", sostiene John Magdaleno, consultor de estrategia en asuntos públicos, quien destaca el costo político que podría tener esta decisión. "Por ahora, se ven protestas y descontento en las bases, pero no hay ningún actor legítimo que pueda llevar ese reclamo a algo concreto.

Aunque siempre hay el peligro de que surja otro general Baduel, un personaje con suficiente legitimidad en el oficialismo como para reclamarle al propio Chávez sus decisiones", señala.


Síntomas de malestar.

Las últimas dos semanas han sido difíciles para el PSUV. Después de las elecciones internas, las quejas de la militancia se han multiplicado por todo el país.

La inconformidad por la selección de los 60 miembros de los equipos estadales (que pasaron por una "depuración política", después de un proceso de selección por las bases) ha generado estallidos con enfrentamientos en los estados Yaracuy, Zulia, Barinas, Nueva Esparta, Aragua, Carabobo, Miranda, Falcón y Lara.

Frente a las muestras de disidencia, el presidente Chávez exigió disciplina férrea. Pidió la expulsión de los dirigentes que lancen las candidaturas y exigió a los militantes lavar los trapos sucios en casa. "Alguna gente dice que esto no es un cuartel. Bueno, estamos de acuerdo (...) Pero la disciplina en el Gobierno también es disciplina. El cumplimiento a conciencia de los lineamientos del partido, aunque uno difiera de ellos. Cualquiera está en el derecho de discutir internamente, pero no irse a un canal de televisión a darle armas al enemigo; para eso mejor que se vaya del partido", aseveró el Presidente el 16 de marzo.

Los analistas desestiman que el PSUV pueda prosperar con este modelo que, además, no es nada nuevo.

"Desde los años treinta, la forma de hacer partidos en Venezuela es reproducir la franquicia leninista", puntualizó el politólogo Ivo Hernández. "En sus sueños, el Presidente ve al PSUV como algo similar a lo que fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México: repetir ese modelo vertical, de un partido hegemónico de férrea disciplina interna y efectiva movilización política. Pero los partidos responden a necesidades colectivas, no al capricho de un líder. Las épocas han cambiado y la propia militancia oficialista espera otra cosa".

Ante la prohibición de usar medios privados para expresar su descontento, los militantes del PSUV han convertido los medios alternativos en su tribuna. En la página web aporrea.org se pueden leer decenas de artículos que critican el cogollismo del PSUV, el reciclaje de viejos vicios y hasta señalamientos directos contra las órdenes impartidas por el comandante. En la lista de columnistas destaca un artículo firmado por Efraín José Granadillo: "Si voy a pertenecer a un partido donde mi verbo tiene que pasar por `filtros’ antes de denunciar hechos deshonestos, perdimos el tiempo. Eso ya es sumisión humillante y rastrera. Si decirle a nuestro amigo Chávez que varios de sus ministros son grises e ineficientes y que deben irse, y eso me trae una expulsión del PSUV, perdimos el tiempo (...) Por eso, Presidente, no entiendo lo que usted y sus ministros llaman `disciplina partidista’.
No lo entiendo".

Por Javier Pereira
El Nacional
http://www.megaresistencia.com/portada/content/view/2052/1/