jueves, 5 de febrero de 2009

A Hugo Chávez se le chafa la diplomacia petrolera



Quiso hacer de ella la niña bonita de sus ensueños bolivarianos y el motor de todas sus revoluciones, pero Pdvsa se estrangula y la revolución del oro negro no tiene quien la sueñe, ni dentro ni fuera de Venezuela, ahora que su crudo está muy por debajo de los 60 dólares, el suelo en el que su economía estaba pensada para sostenerse. La herida de Pdvsa sangra ya para los aliados de toda la región. El presidente venezolano se entrega a renovar las mismas promesas de infraestructuras energéticas que hace un año en Bolivia, Nicaragua y Ecuador. No dejará de venderles a sus 18 socios de Petrocaribe, al menos por el momento, pero ya cambió las condiciones de pago aplazado y -aunque sea a crédito- se aferra a los precios de tiempos mejores; estudia obligar a Cuba a pagar en efectivo una parte de los 100.000 barriles que recibe cada día y deja en la estacada a los proveedores internacionales y algunos socios en proyectos comunes.
Es la brasileña Petrobras la primera que le ha sacado los colores por la refinería pendiente. Enseña las estrecheces de la OPEP con su suministro a EE UU. Es sólo el preludio de lo que pasará después del referéndum del 15 de febrero, el llamado a perpetuar su capacidad de reelección.

Los analistas descuentan que esa generosidad bolivariana que le ha llevado a donar 53.000 millones de dólares a 33 países -casi un tercio a Cuba- en su década de gobierno será ya muy pronto un viento de otra historia. Lo saben Ortega, Morales, Raúl Castro, Correa y hasta los Kirchner, que han corrido a Moscú para firmar con Gazprom, Lukoil, BNK y las mineras rusas lo que no acaban de ver de manos de Chávez. Salvador de un barco que hace aguas, Chávez ha ejecutado un auxilio entre ahogados, con cada arrebato de solidaridad ha estrechado el lazo de la asfixia sobre Pdvsa y la soga de la dependencia sobre los 17 países que se cobijan de la tormenta de los mercados bajo el paraguas energético venezolano. Tan solo en el 2007, Venezuela comprometió al menos 8.800 millones de dólares en ayuda, financiamiento y energéticos baratos para terceros países. Glorias lejanas.

El derrumbe de los precios petroleros ha modificado los términos del acuerdo con Petrocaribe: los beneficiarios pagan ahora al menos el 50% del crudo por adelantado, a diferencia del 40% cuando la cotización era mayor a los 100 dólares el barril. Hoy no está Pdvsa para derroches. Aunque le hayan servido durante años para pasarle por la cara la ventaja energética a ‘Mr. Danger’. Sólo el coste en imagen y la intervención directa de Hugo Chávez la llevó a dar marcha atrás en la cancelación del programa social de combustible barato de Citgo para consumidores estadounidenses, después de un mes en vacío.

DEBILIDAD ANTE EE UU

Lo del suministro petrolero a su primer consumidor será otra cosa. Y ya desde finales de 2008 comenzó la disminución de las exportaciones a Norteamérica (12,4%) y Europa (15%), que han tocado fondo en enero. Paradojas de su laberinto energético, Chávez se puede convertir, sin querer, en el mejor aliado de la política de autonomía energética de Barack Obama: de los 200.000 bpd del recorte acordado por la OPEP para Venezuela que asume Pdvsa EE UU sentirá el tijeretazo de casi 166.000. Por más que se empeñe el ex ministro Rodrigo Cabezas, Washington ya ha comenzado a encontrar sustitutos para el crudo venezolano: Petrobras tiene planes de ampliar sus inversiones en esa nación. Alrededor de 354.000 barriles de petróleo por día procedentes de Brasil han reemplazado parte de los 500.000 barriles diarios que Venezuela ha dejado de exportar a Estados Unidos en los últimos meses.

Hasta el propio Chávez mancha la euforia bolivariana para reconocer que vienen curvas en la carretera de su revolución socialista. Unos requiebros que, si los cálculos del BBVA no fallan llevarán a su economía a la recesión el próximo año y a las cuentas públicas al default en meses. Chávez acelera el reloj bolivariano y con cada vuelta de tuerca espanta las salidas al laberinto de su economía. Los caminos se estrechan, sobre todo los del epicentro de su torre de Babel: Pdvsa. Es la propia petrolera la que reconoce que sólo continuar fusionando empresas conjuntas con socios extranjeros le permitirá optimizar su nómina de pagos y sus operaciones.

El recorte de producción de la OPEP supone que ciertos planes de inversión de la petrolera se detienen, que ciertos empleados no continuarán trabajando y que actividades conexas a la actividad de la industria se van a paralizar. El músculo petrolero flaquea, la capacidad de producción está lesionada y, sin inyecciones de capital exterior, el impulso del buque insignia de la estrategia energética venezolana no mejora. Condenada a digerir la bulimia nacionalizadota de Chávez, trata de metabolizar los 20.000 nuevos empleados públicos de las empresas estatalizadas en los últimos meses y suma a su juego malabar a Pdval -su división para alimentos- Pdvsa deporte y los restos del naufragio siderúrgico de Sidor, sobre la que Chávez no se ha resistido a poner la mano. Petróleos de Venezuela ha regalado más de 30.000 millones de dólares a otros países y a organizaciones variopintas, mientras la deuda externa está llegando a los 40.000 millones y la interna supera los 30.000.

Pero ahora que el chorro petrolero “es de todos”, Caracas manda a sus enviados al mundo a la caza y captura de dinero fresco para las fauces de la petrolera, que está endeudada con más del 22% de su capital y obligada a garantizar financiamientos sobre ventas a futuro de petróleo. En el último año, abarrotada de compromisos de inversión propios y ajenos -el proceso la adquisición de las empresas eléctricas- y con un flujo de caja ajustado, Pdvsa recurrió al financiamiento externo y contrajo más de 13.000 millones de dólares en deuda nueva en un solo año. Esto elevó la relación entre su deuda y patrimonio de 9 a casi 30%.

Aunque los ingresos de Pdvsa en los primeros nueve meses de 2008 fueron un 68% superiores al mismo periodo de 2007, el aporte de la principal empresa del país a las misiones del Gobierno cayó en casi igual proporción (65%).A pesar de la incorporación de la refinería Camilo Cienfuegos, en la República de Cuba (65 MBD), con una participación Pdvsa de 31 MBD, la capacidad de refinación al 30 de septiembre de 2008 fue de 3.018 MBD, con una disminución de 80 MBD, producto de la venta de las refinerías Paulsboro (84 MBD) y Savannah (28 MBD) en los Estados Unidos. El Gobierno dice que el Estado venezolano exporta 3 millones 600.000 barriles diarios, pero los indicadores y la OPEP reflejan otras cifras donde se observa que Venezuela apenas y alcanza un nivel de exportación de 2,4 millones de barriles diarios. Si no fallan los cálculos del ex director de Pdvsa, José Toro Hardy, al terminó de 2009, los ingresos de la nación serán de 15.000 millones de dólares y no 30.000, tal y como pronostica el Gobierno.

DEMORA CON BRASIL

Vuelan las reservas, la liquidez de Petróleos de Venezuela. Y con ella los proyectos de Chávez para sus aliados. No es sólo el director de Abastecimiento de Petrobrás, Paulo Roberto Costa, el que desvela la dimensión del divorcio entre Pdvsa y Petrobras. En 2005 establecieron un acuerdo para construir la refinería de Abreu e Lima, pero en 2007 Brasil comenzó las obras y ya ha constituido la empresa mixta que la gestionará sin que hasta ahora el gobierno de Lula haya visto de Caracas ninguno de los casi 2.000 millones de dólares que debía aportar. El Palacio de Miraflores se aferra a las diferencias y enarbola la urgencia de cobrar a precios por encima del mercado el petróleo que aportará para su refino. Pdvsa ha perdido la marcha de la región y ahora que la reforma de PEMEX está lista para servir a la mesa y Petróleos de México confiesa sus problemas para regar el continente con su crudo, serán Petrobrás, Repsol y las multinacionales en la región las que se lleven el gato al agua.

Poco más puede hacer Pdvsa que mirar al Este y tenderle sus redes a Irán, Rusia, China o Vietnam. Reedita los acuerdos mil veces firmados con Ecuador. Escenifica de nuevo la génesis de la refinería de Manabí. Acaba de dar a luz otra alianza estratégica con Petroecuador para explotar un campo en la selva de la Amazonia con reservas por unos 1 000 millones de barriles, que contaría con la participación de las estatales de Brasil y Chile. Pdvsa busca ya fórmulas para resucitar las refinerías de Nicaragua y Bolivia. Descartó asociarse con República Dominicana e incluso la construcción de nuevas instalaciones en Cuba ha quedado en el limbo, a la espera de nuevos estudios de factibilidad. Y entierra bajo el tiempo del olvido el que era su megaproyectos regional, el gran Gasoducto del Sur.

Son los propios directivos de Pdvsa los primeros en advertir: se han lanzado a renegociar suministros y servicios, el objetivo es reducir al menos un 30% sus facturas. El gigante petrolero arrastra cientos de millones de dólares en deudas con proveedores y grandes empresas de servicios, al menos 8.000 millones al cierre del año. Lo saben los estadounidenses Ensco y Helmerich, han tenido que entregar sus taladros y parar su actividad en Venezuela por la asfixia de sus impagos. Más de 162 clientes de Petróleos de Venezuela han quebrado, lo que agravará su flujo de caja. Y no ha pagado dividendos a algunos de sus socios privados, a pesar de que los declaró en septiembre.

LA MALDICIÓN SE EXPORTA

La ‘generosidad’ de Pdvsa ya le costó más de un sofoco y la peor de sus broncas con Washington a Néstor Kirhcner y la presidenta argentina. Y apuros a sus exportadores, condenados a suplir- a cambio del crudo- las miserias de la producción de carne venezolana, que sólo es capaz de cubrir el 48% de su consumo. A cambio, a Argentina ya le ha salido caro que Venezuela se convirtiera en su prestamista exterior.

El souvenir envenenado mancha ya las arcas de los hijos de Petrosur y Petrocaribe, cada vez más dependientes del crudo venezolano gracias a una oferta -65% pagadero a 25 años- que los obliga a casarse para siempre. Lo regalado sale caro. Y no hay reclamación. Que se lo pregunten a Paraguay, Nicaragua o Dominicana, que engordan su deuda exterior gracias al sistema de pagos ‘para amigos’ y sufren el desabastecimiento cada vez que Pdvsa o sus buques se quedan cortos. Estataliza el flujo de los hidrocarburos allá donde llega. Y condena, finalmente, a los ciudadanos a ser testigos ciegos de la opacidad del gasto público y herederos de la hipoteca del 40% de la factura de Petrocaribe, que Chávez ‘perdona’ a cambio de un 1% a 25 años. Lo saben bien los nicaragüenses, que ven mes a mes cómo los ingresos por la venta del petróleo venezolano se diluyen en las arcas de Daniel Ortega entre velos de silencio bolivariano.

En las aguas emponzoñadas de Pdvsa pescan, eso sí, Petrobrás y Lula. Pero de lejos. Los avances en el proyecto amazónico de Petrobas- transportará desde el otoño de 2009 5,5 millones de metros cúbicos por día del combustible, para generar unos 760 megavatios (MW) de electricidad- adelantan por la derecha al Gasoducto del Sur de Chávez, que sigue huérfano de realismo, financiación y socios. Y ni siquiera Rusia, que coquetea con una sucursal de la Guerra Fría en tierras bolivarianas y planea- sólo sobre el papel- un Banco ruso-venezolano ha conseguido que Gazprom o Lukoil, con su promesa de 3.000 millones vayan mucho más lejos de las buenas palabras y los entretenimientos militares a cuatro manos.

http://www.capitalnews.es/articulo.php?n=090205053751