sábado, 28 de febrero de 2009

Venezuela se encamina a período de estanflación


El BCV registra caídas en áreas clave para la creación de empleo y bienestar


Las estadísticas que ha publicado el Banco Central al cierre del cuarto trimestre del pasado año marcan una tendencia donde la economía se dirige a una recesión, con el sector privado ya en descenso y el motor público mermado por la caída del petróleo. Al mismo tiempo, la inflación aumenta a paso firme.

Esta combinación de efectos tóxicos es definida por los técnicos como estanflación, una enfermedad que Venezuela ya sufrió durante el período de gobierno de Herrera Campíns.

Si sólo se realiza un vuelo rasante es fácil detectar que en el cuarto trimestre de 2008 el sector privado, como un todo, cae 0,6% y una mirada profunda indica que la manufactura, la construcción y la minería, áreas clave para la creación de puestos de trabajo, están seriamente averiadas.

Por ejemplo, la producción textil desciende 10,4%, la de vehículos 3,6%, artículos de caucho y plástico 16,5% y la de metales comunes 7,2%.

A la vez, la construcción privada desciende 7,1% y la producción en Carbones del Guasare retrocede 43,2% y en carbones de la Guajira 56,3%.

Si bien el sector público aún se mantiene en crecimiento, de hecho, logra un avance de 11,5% en el trimestre, ya existen áreas neurálgicas que emiten señales de alarma ante el declive de los precios de las materias primas: así, el valor de la producción de aluminio primario desciende 4,8%, la de alúmina 10%, hierro 23,1% y bauxita 52,2%.

A las muestras de fragilidad en el crecimiento se añade la aceleración de la inflación que avanza desde 22,5% en 2007 hasta 31,9% en 2008 y para este año se proyecta alrededor de 40%.

El economista y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Orlando Ochoa, afirma que "no cabe duda de que ante los cuellos de botella generados por el control de precios, control de cambio y un ambiente poco propicio para la inversión, la inflación comenzó a acelerarse. Cuando el valor del petróleo cae, entonces comienza a entrar en el juego la recesión".

Medicina dolorosa Cercado por el desajuste, Hugo Chávez ya anunció el regreso de Jorge Giordani al Ministerio de Planificación, enviando la señal de que se dispone a implementar algunas medidas.

El camino luce difícil. Orlando Ochoa indica que "la solución de fondo es quitar los cuellos de botella, es decir, eliminar los controles y ajustar el tipo de cambio que está sobrevaluado. Pero esto implica pagar el precio de corregir el desequilibrio".

Eliminar los controles significa asumir la inflación represada y la devaluación merma el poder adquisitivo e incrementa la tendencia recesiva, hasta que el Gobierno, con más bolívares por los petrodólares, inyecta gasto público a la economía.

"Si mantienes la camisa de fuerza los problemas seguirán acumulándose. Incluso, si el petróleo rebotara hasta 70 dólares el barril, por ejemplo, sólo se ganaría un margen de actuación pero el desequilibrio seguiría allí", dice Orlando Ochoa.

El desplome de los precios del petróleo desde 120 dólares en julio de 2008 hasta 36,80 al cierre de esta semana determina que en el cuarto trimestre las importaciones superen al ingreso proveniente de las exportaciones.

Tradicionalmente ante este cuadro los gobiernos venezolanos han recurrido a la devaluación para desestimular las importaciones y tratar de ganar competitividad, pero hasta ahora el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, ha negado de plano esta posibilidad.

De no ajustar el tipo de cambio el Gobierno tendría que recortar las divisas que entrega al tipo de cambio oficial, con lo que aumentaría la escasez o los productos que se importan con el tipo de cambio paralelo, una ecuación que deriva en incrementos de precios.

Al mismo tiempo, el descenso de los ingresos pone en peligro el plan de expansión estatal, de hecho, aún la administración de Hugo Chávez no ha cancelado la compra del Banco de Venezuela, tres cementeras, Sidor y ha optado por sepultar el tema de la expropiación del centro Sambil en Caracas.

Analistas coinciden en que para romper el modelo monoproductor es vital invertir, comprar máquinas, instalaciones, herramientas para aumentar la producción en el ala no petrolera de la economía y las cifras del Banco Central indican que este componente también se encuentra en rojo.

En el cuarto trimestre de 2008 la inversión retrocede 3,2% respecto al mismo lapso de 2007 y en todo el año registra un declive de 2,4%.

La opción de que el país reciba inversión extranjera que compense el déficit que deja la ausencia del capital privado venezolano es muy baja de cara a la crisis internacional y al desinterés que han demostrado las multinacionales.



Víctor Salmerón
EL UNIVERSAL